“La gente debe estar consciente de que

no tenemos libertad de expresión”

E. Alemán P.

El Carabobeño fue fundado por Eladio Alemán Sucre el 1 de septiembre de 1933: es el diario más antiguo y de mayor prestigio en el centro de Venezuela. Su creador dedicó su vida a forjar una empresa periodística cuyos principios indeclinables son la información veraz y la defensa de la libertad de prensa como expresiones de la democracia.

Desde su fundación, ha obtenido en 1968,1977 y 1983 el Premio Nacional de Periodismo. Además, ha ganado entre otros los siguientes reconocimientos: el premio periodístico Monseñor Pellín (2001) dado por la Conferencia Episcopal de Venezuela; en tal año la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)  otorgó a la redacción el premio Excelencia Periodística en la categoría Diario en la Educación, por su proyecto de Prensa-Escuela.

En sus mejores momentos tenía varios productos que estaban encartados en el periódico: Lectura Dominical y Paréntesis (sobre temas variados que circulan los domingos); Suplemento Industrial (circulaba el tercer lunes de cada mes); Suplemento Infantil (publicación dominical dedicada a los niños). Suplemento Médico: (que circulaba los miércoles).

Antes del 8 de febrero de 2015, era un periódico de gran formato y cambió a tabloide, por ser más fácil de leer y debido a la escasez en Venezuela de papel. 

Desde su fundador hasta sus descendientes (actuales directivos), han tenido una línea editorial claramente definida en la Resolución 59 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1946), así como por el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo texto dice: “La libertad de información, o el derecho a la información, puede definirse como el derecho a tener acceso a la información que está en manos de entidades públicas. Es parte integrante del derecho fundamental a la libertad de expresión”.

La libertad de información también ha sido consagrada como corolario del derecho humano básico de la libertad de expresión en otros instrumentos internacionales importantes, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966) y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (1969). Igualmente, está consagrado en los Artículos 57 y 58 de la CRBV.

Esta línea editorial de ocho décadas, sin importar el gobierno o régimen de turno (lo que le costó al Fundador un tiempo de exilio), ha servido para la formación en historia y periodismo para muchas personas –me incluyo entre ellas porque fui redactor deportivo de este diario (1959-1969)– proporcionándoles una serie de destrezas y capacidades intelectuales tales como: análisis profundo de la actualidad cultural, social y política, capacidad crítica frente a situaciones reales, capacidad investigadora y, hoy día (gracias a las nuevas tecnologías de la información y comunicación), la capacidad de comunicar en diferentes formatos.

Si “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades” (Simón Bolívar), ¿es bolivariano limitar que la luz (la información, el conocimiento) llegue LIBREMENTE a todos?

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