Autoritarismo del siglo XXI

Esa es la lectura: “al autoritarismo genera crisis”, porque la gente no lo soporta. Ahora un gobierno de facto, no reconocido por la comunidad internacional, gobierna el país de Honduras. Quienes reconocidos o no, con dignidad dijeron: “No aceptamos, ni avalamos autoritarismo”. ¡Ojala! esta lectura quede clara para el mundo civilizado y que los gobernantes se vean en ese espejo.

El problema ahora se centra en la “calidad de la democracia”, ya no en la “democracia en si misma”. Después de la segunda guerra mundial por efecto de lo devastado que quedaron las grandes potencias europeas, el mundo entendió que debía aprender a convivir y se instaura un nuevo “orden mundial”. Quedó entonces claro, que el sistema que nos permite mejores niveles de “orden social y de convivencia” es aquel donde se garantice el mayor nivel de libertades individuales.

Pero claro, siempre hay un vivo: ¿cómo hago para obtener el poder sin la utilización de la fuerza, porque los tiempos no me lo permiten? La respuesta no se hizo esperar en la mente retorcida del autoritario. Respuesta: tomo la vía electoral, gano, me legitimo frente a la comunidad política internacional y luego hago… ¡lo que me da la gana!

Porque los liderazgos autoritarios que ya no pueden llegar al poder por la vía de la fuerza, ni de las montoneras, escogieron las elecciones, para que, una vez conformado un gobierno con apariencia democrática, ejercer actos de corte autoritario. Así: cierran medios de comunicación, tildan de golpista a todo lo que sea disidencia, concentran el poder en el ejecutivo, estatizan la economía, desconocen los derechos de propiedad (sobre todo si es de oposición), crean una nueva camada de ricos revolucionarios quienes le darán un barniz de: ¿capitalista? Si, capitalistas, porque la empresa trae capital y el capital genera mano de obra y producción y eso lo tienen: éstos ¡y qué socialistas!, pero con la gente de ellos.

Mientras que, en la comunidad internacional se hacen los locos, ¿Por qué? Por que, en el fondo sus gobiernos hacen lo mismo, con sus matices, pretenden el ejercicio del poder de modo autoritario. De igual forma si un canal de comunicación hacen críticas, buscan acallarlos, si un grupo político disidente se fortalece, buscan debilitarlo con el peso del poder. Y ¡ay! si un funcionario público pretende no hacer lo que diga el Gobierno, sino, lo que diga la ley y su conciencia… ¡lo botan!

Todo esto imprimiendo miedo en la población, que necesita: beca, préstamo, contrato etc. Para cuya obtención deben estar inscritos en el partido de Gobierno (PSUV razón por la cual llevan 7 millones de inscritos).

Todas estas prácticas ilegítimas, de las cuales se han valido los diferentes gobiernos para mantenerse en el poder a través del autoritarismo, han degenerado en: “ingobernabilidad”. Porque mientras tanto, no gobiernan (para controlar a los disidentes). El beneficio colectivo queda disminuido frente a la necesidad de mantener el poder a costa de lo que sea y mientras tanto: no hay luz, no hay agua, las instituciones públicas colapsan….

Porque el “ejercicio del poder” se ha transformado en un problema de “control del poder” y no de gobernanza.

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