Cuentos que ayudan a reflexionar (I)

Afortunadamente hay quienes han expresado sus experiencias, crecimiento, en cuentos que expresan información muy significativa en pro de la percepción de nuestro tránsito en esta vida.

Son muchos los cuentos que se han escrito, en donde cada uno de ellos encierra mensajes maravillosos, destellos de luz, que nos conllevan a alumbrar nuestra senda, si nos detenemos a reflexionar en su contenido.

En esta oportunidad hemos seleccionado dos, que forman parte de este primer escrito y en donde, confiamos en el lector, que de acuerdo a su nivel, obtendrá las vibraciones, estímulos, que de alguna manera los ayudan a sacarle el provecho a los mensajes que ellos encierran.

EL PICADOR DE PIEDRA

Cuenta la leyenda, que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con mucho deseo, convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día, expresó en voz alta su deseo y cuánta sería su sorpresa cuando vio, que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz, hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces, pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo, se cercioró que, debido a su condición, se habían creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate, le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Entonces, quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día, se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: «él sí que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡Quiero ser el sol!».

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino, entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca! Al convertirse en roca, se sintió invencible, porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.

Pero, cuál sería su sorpresa al ver, que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería, pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.

LA BODA DE LOS RATONES (Cuento tradicional taoísta)

¿Qué es lo más fuerte del mundo? Piénsalo y después, lee este cuento tradicional japonés. ¡Te sorprenderá!

Érase una vez, en Japón, una pareja de dos ratoncitos que se querían mucho. Tanto él como ella, estaban muy enamorados, pero tenían un grave problema: el padre de la ratoncita, que estaba obsesionado con la fuerza, quería casarla con el Sol, porque decía que el Sol era el más fuerte del mundo.

Los dos ratoncitos no sabían qué hacer. Se amaban mucho pero sabían que el padre de la ratoncita, jamás permitiría que se casara con un simple ratón.

Así estaban los dos ratoncitos lamentándose de su suerte, cuando una ratona ya anciana pasó por su lado. Al verlos tan tristes se acercó y les preguntó que qué les pasaba. Así la ratoncita le dijo:

“Mi padre, es muy bueno, pero un poco terco y quiere casarme con el más fuerte del mundo, que es el Sol. ¡Pero yo no amo al Sol! Yo quiero casarme con mi novio porque es a el a quien amo”

La anciana ratoncita les miró seriamente y luego sonrió. Se levantó y muy solemne dijo: “Voy a conversar con tu padre”.

Al cabo de caminar un rato, se encontró con el padre de la ratoncita y se le acercó.
-Buenos días, Sr. Ratón

-Buenos días, Sra. Ratona. ¡Cuánto tiempo!- dijo el ratón.

-Me he enterado que quiere casar a su hija con el Sol, pero ¿de veras el Sol es el más fuerte del mundo? Lo digo porque el Sol se oculta tras las nubes.

-¡Es verdad! ¡Entonces tengo que casar a mi hija con una nube!

– Sí, pero las nubes pasan llevadas por el viento…

– Entonces ¿es el viento es el más fuerte del mundo?- preguntó el padre.

– No. Ni siquiera un viento fuerte puede pasar una pared, de la forma en que nosotros la horadamos.

El sr. Ratón se quedó un momento pensativo y exclamó:

-Entonces, ¡nosotros somos los más fuertes del mundo! ¡Tengo que casar a mi hija con el ratón más fuerte entre todos los jóvenes!

Así, el padre decidió que su hija se tenía que casar con el ratón más fuerte del país y empezó una competición de fuerza entre todos los jóvenes. El joven ratón sentía que, al menos, tenía una oportunidad de casarse con su amada y se enfrentó al más fuerte de los ratones. Era imposible que él pudiera ganar, pero no quería renunciar al amor de la ratoncita. En el combate, aunque él era el más débil, cada vez que se caía se volvía a levantar. Finalmente, el adversario, admirado por su fuerza de voluntad dijo:

-No puedo vencer a su fuerza de voluntad. Es increíble.

Así, el padre dijo al enamorado de su hija: ¡Cásate con mi hija! ¡Una resolución firme es lo más fuerte del mundo!»

¡Los novios se pusieron muy contentos y vivieron felices para siempre!

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