Deseo iniciar esta trabajo de reflexión con la siguiente cita pronunciada por el Presidente de la República hace casi un año: “Tenemos las reservas mas altas del mundo, tenemos el Fonden, el fondo chino-Venezolano, el fondo Iraní-venezolano, por lo tanto, no tenemos la necesidad de devaluar. Estamos blindados (Chávez 2009).

De lo anterior, estos comentarios fueron esbozados por el Señor Presidente a la cadena de noticias CNN.
Pero entonces, que fue lo que ocurrió porque el día viernes 08 de Enero del presente año, cuando de una manera siligiosa y sin mucho ruido y escándalo anuncio a los venezolanos “una rectificación cambiaria “tal como aparece en la Gaceta Oficial y que en palabras sencillas no es mas que una devaluación de la moneda. Señalo que se tomo la decisión de devaluar el tipo de cambio de la moneda del país con respecto al dólar de 2,15 bolívares fuertes a 2,60 bolívares. Esta es la referencia para las importaciones del sector público, de alimentos, de maquinarias, e insumos del sector salud. Asi mismo, se establecerá un segundo tipo de cambio para el dólar petrolero cuyo valor será de 4,30 bolívares fuerte por dólar y finalmente, el reconocimiento del dólar permuta que anteriormente era no se podía dar a conocer.

Esto representa un duro golpe al bolsillo de los venezolanos y que la sabiduría popular la bautizo como el “Viernes Rojo” como una forma de recordar aquel oprobioso “Viernes Negro” puesto en práctica por el gobierno del Presidente Luis Herrera C y en el cual tuvo un paridad cambiaria de 4,30 a 6, 00 bolívares por dólar para la importación de bienes no esenciales. Sin lugar a dudas, que está devaluación que implementa el Presidente de la Republica es más fuerte, porque más del 68% de los productos importados serán afectados inevitablemente.



Por otro lado, resulta insólito que el gobierno que se denomina socialista, marxista, que dice defender los intereses de los más necesitados y de los trabajadores y pare usted de contar… aplique políticas y practicas Neoliberales y de corte capitalistas y que cuentan con la aprobación, bendición y los aplausos del Monetario International.

CONSECUENCIAS DE LA MEDIDA
Con la puesta en vigencia de esta medida, ella tendrá sus efectos en los próximos días. Por ende, se trata de una medida de corte fiscalista, es decir que el estado se volverá más rico y tendrá más bolívares a su favor. Igualmente, la política será más combustible para la inflación conocida popularmente como el aumento generalizado de los precios. Diariamente los venezolanos tenemos que bregar con un conjunto de medidas restrictivas tales como cortes de luz eléctrica, agua, colas, inseguridad, perdida del poder adquisitivo de la moneda, escasez de los productos de primera necesidad, e inflación entre otros. Ahora a demás, de este rosario de penurias sumemos está devaluación dirigida y orquestada por el estado a obtener mas recursos para enjugar el gasto público a fin de lograr sus objetivos políticos en un año electoral. En resumen, con la puesta en ejecución de está política el gobierno generara mas ansiedad, angustia y preocupación en la población en general.



QUE HACER
En virtud de lo antes planteado, tal como están las cosas la medida de devaluar la moneda es por lo demás apresurada, insuficiente e inconveniente. Ojala que el remedio no sea peor que la enfermedad y que no se puede seguir curando los tumores con pastillas. Por ello, la medida en los próximos días profundizará los problemas y agudizará la crisis, por lo ende, al gobierno no le queda otro camino que la “rectificación”, entendida como un cambio o viraje de la política económica que viene implementando basada en controles, expropiaciones, e intimidación al sector privado, importación de bienes, entre otros. Ojala el gobierno entienda de una vez por todas, que el sector privado no es el enemigo de los venezolanos, pues este sector produce empleo en la población, genera ingresos y permite la prosperidad en la población. Valdría la pena preguntarse si el gobierno tendrá la voluntad de rectificar en los próximos días. Saque usted sus propias conclusiones y respuestas.