Ecuador exige sus dólares

El Gobierno de Ecuador ha hecho saber -en forma discreta, amistosa y diplomática, pero en todo caso no secreta- que le preocupa con lo que está sucediendo en el comercio bilateral con Venezuela. El problema es bien simple: como las divisas para efectos de pagar las importaciones venezolanas tienen que ser autorizadas por Cadivi, los exportadores ecuatorianos reciben su pago con demasiada tardanza. Para la próxima visita que el Presidente Chávez realizará a Quito, ese tema está ya colocado en la agenda de conversaciones. En realidad ese problema no es sólo un problema de Ecuador, sino que muchos paises latinoamericanos están en la misma situación. Cadivi no tiene un plazo para entregar las divisas, ni hay al respecto programación alguna. La entrega de las divisas se demora indefinidamente y sale posteriormente a borbotones. Los exportadores correspondientes, ecuatorianos en este caso, que no pueden soportar eternamente deudas de varios millones de dólares -conscientes además de que el problema no es una mala jugada de los importadores venezolanos– intentan, en la medida de sus posibilidades, de que el tema se coloque en la agenda de las conversaciones de alto nivel bilateral.

PIDEN COMPENSACIÓN

En el caso concreto de Ecuador, ese país vendió a Venezuela, en el año 2008, un total de 698 millones de dólares. Venezuela, a su vez, le vendió a Ecuador un volumen de mercancías que alcanzó en ese año a los 2.525 millones de dólares. Es decir, con lo que Venezuela cobra por las mercancías vendidas, perfectamente podría pagar las mercancías compradas y quedarse, incluso, con un cómodo remanente. Esa es la vía de solución que intenta negociar el Gobierno ecuatoriano: un mecanismo de compensación entre los bancos centrales, de modo que los saldos deudores se consoliden y se paguen periódicamente. Esa es una buena solución, pero no tiene nada de nueva. A nivel de ALADI existe el Convenio de Pagos Recíprocos, que es exactamente eso, un mecanismo de consolidación y compensación de pagos. Pero Venezuela no quiere que sus importadores operen bajo ese convenio, precisamente porque implica una facilitación del comercio, que potencia las compras en aquellos países en donde el convenio esté funcionando. La otra solución que inventaron, a nivel del ALBA, es la moneda virtual llamada sucre, en la cual parece que nadie deposita mucho entusiasmo. Ademas, si el sucre lo que pretende es evitar el uso del dólar, no es una herramienta que les guste mucho a los ecuatorianos, que precisamente tienen el dólar como moneda local.

EL MERCADO

El comercio con Ecuador implica un buen negocio para Venezuela, pero incluso los mejores mercados pueden perderse, si uno no respeta las prácticas universalmente establecidas en materia de pagos. Además, hay que tener en cuenta que hay otros países competidores al acecho. Vale la pena, en ese sentido, recordar que Colombia, que en el año 2008 sólo le vendió a Ecuador un total de 582 millones de dólares, aumentó esas ventas a 1.537 millones de dólares en el 2009, lo cual es un aumento de exportaciones difícil de exhibir por cualquier otro par de países de la región en su intercambio bilateral, máxime si se trata de dos países cuyas relaciones diplomáticas no han estado muy buenas en los ultimos años.

En el 2008 Venezuela le vendió a Ecuador, 2.525 millones de dólares en mercancías básicamente del mundo petrolero, pero esas ventas bajaron a menos de la mitad, a 1.020 millones de dólares en el 2009. Las ventas venezolanas no son exactamente crudo, que eso tienen en abundancia los propios ecuatorianos, pero si derivados, tales como el diesel, nafta, úrea y coque. No es fácil encontrar en América del Sur otro país con el cual Venezuela tenga un comercio petrolero de un volumen tan elevado. A su vez, Ecuador vende a Venezuela vehículos, pescados, atunes, aceites comestibles y textiles, fundamentalmente, y la inmensa mayoría de esos bienes son producidos y exportados por empresarios privados, que quieren, al cabo de un tiempo prudencial, que se les cancele el importe correspondiente a las ventas realizadas. El Gobierno ecuatoriano, por muy amigo que sea del Gobierno venezolano, no puede en todo caso, dejar de apoyar el justo reclamo de sus compatriotas. Para este sencillo y eterno problema, tiene que encontrar solución el Presidente Chávez antes de su llegada a Ecuador.

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