A la montaña de títulos que coloca el Ministerio de Finanzas, se añade que este año el Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción emitirá bonos por el orden de 105 mil millones de bolívares que serán adquiridos por los bancos del país

Víctor Salmerón – Presionado por un volumen de gasto que supera al ingreso proveniente del petróleo y la recaudación de impuestos, el Gobierno reanudó con fuerza la emisión de bonos que vende a los bancos para obtener bolívares con los que paga sueldos, misiones y construcción de viviendas, entre otros compromisos.

En la semana comprendida entre el 2 y el 6 de marzo, el Ministerio de Finanzas le vendió a las entidades bancarias un lote de bonos y letras del tesoro por el orden de 5 mil 600 millones de bolívares. A esta cifra, se añade otro cúmulo de títulos por 26 mil millones de bolívares emitidos por el Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción que lleva adelante planes de infraestructura.

De esta manera, en cinco días el Gobierno emitió deuda en bolívares por un monto de 31 mil 700 millones, pero sólo es el comienzo de las emisiones de bonos. La Ley de Endeudamiento autoriza a la administración de Nicolás Maduro a endeudarse este año por un monto máximo de 96 mil millones de bolívares, a los que se añaden los títulos por 105 mil millones que en total tiene contemplado emitir el Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción.

Para el Estado el endeudamiento en bolívares resulta muy ventajoso. Si devalúa la moneda en términos de dólares la deuda pierde peso velozmente, y además puede obligar a las torres financieras, si es necesario, a alargar el plazo de vencimiento de los papeles sin mayor esfuerzo.

Basta con observar que una porción importante de la deuda está en los portafolios de los bancos públicos como Venezuela, Bicentenario, Industrial, Tesoro, Fuerzas Armadas y Agrícola.

Las estadísticas del Ministerio de Finanzas presentan un atraso considerable. La cifra de la deuda del Estado en bolívares sólo está disponible al cierre del primer trimestre de 2014, cuando sumó 490 mil millones de bolívares.

No obstante, analistas afirman que el Gobierno tiene pocos inconvenientes para cumplir con estos compromisos, sobre todo cuando lo más probable es que el bolívar continúe devaluándose durante los próximos meses.

El bipolar

El Banco Central de Venezuela también ha aumentado considerablemente la cantidad de bonos que le vende a las torres financieras, pero con una diferencia relevante con las emisiones que realizan el Ministerio de Finanzas y el Fondo Simón Bolívar para la Reconstrucción.

El Banco Central emite bonos con el propósito de absorber parte de los bolívares que disparan la demanda e impulsan la inflación.

En enero de este año el Banco Central colocó bonos por el orden de 54 mil millones de bolívares, cantidad que supera en 60% a la emitida en enero de 2014, en un intento por contener la escalada de los precios.

Pero al mismo tiempo que el Banco Central emite bonos para retirar bolívares del mercado, fabrica billetes sin respaldo para financiar al Gobierno, con lo que inyecta combustible a la inflación.

El Banco Central imprime billetes para financiar a Pdvsa. Cuando la empresa tiene el dinero en caja lo gasta en proyectos como la Misión Vivienda y, una vez los billetes ingresan a la economía, forman parte del torrente que se dirige a la compra de dólares en el mercado negro o impulsan la inflación porque elevan la demanda velozmente.

Las estadísticas oficiales revelan que entre septiembre del año pasado y septiembre de 2014 el Banco Central le inyectó a Pdvsa 323 mil millones de bolívares, a fin de cubrir parte de la brecha que existe entre ingresos y gastos, que firmas como Ecoanalítica calculan en torno a 20% del PIB.

Pago pendiente

Si bien la deuda en bolívares no es vista como un problema para los analistas y los bancos de inversión, las facturas que el Gobierno tiene que cancelar en dólares sí han desatado el nerviosismo de los inversionistas, sobre todo en momentos en que el descenso de los precios del petróleo ha mermado considerablemente el ingreso de divisas.

Goldman Sachs proyecta que si el precio promedio de la cesta petrolera venezolana se ubica en 50 dólares durante 2015, como es probable, el país recibiría 34 mil 600 millones de dólares, magnitud que representaría un declive de 44% respecto a 2014.

Este año el país tendrá que desembolsar en capital e intereses, por concepto de deuda externa, 10 mil 500 millones de dólares incluyendo a Pdvsa y los pagos se concentran en el último trimestre, cuando habrá que cancelar 5 mil 200 millones.

El próximo 16 de marzo la República debe cancelar 1.300 millones de dólares, y todo indica que no habrá inconvenientes. Gracias a una emisión de bonos realizada por Citgo y al cobro por adelantado de la deuda que República Dominicana tenía con Venezuela, la República recibió en febrero 3 mil 700 millones de dólares.

Entre el 13 de febrero y el 6 de marzo de este año, las reservas internacionales registran un alza de 2 mil 700 millones de dólares para ubicarse en 23 mil 898 millones. De este monto, analistas consideran que alrededor de 4 mil millones están en efectivo y el resto corresponde principalmente a barras de oro.

De tal forma que el pago pendiente para el 16 de marzo no es visto como un problema, y el mercado espera que Venezuela cancele a tiempo este compromiso, pero la mirada continúa puesta sobre el último trimestre de este año, sobre todo si el precio del petróleo no rebota.

Dos semanas atrás Armando Armenta, analista de Deutsche Bank afirmó que el país marcha hacia un default, es decir, no podrá pagar a tiempo todos los compromisos por vencimiento de deuda previstos para este año.

“El faltante de financiamiento que tendrán este año con los precios actuales del petróleo es demasiado grande. No veo una salida por la cual puedan evitar el impago”, dijo Armenta.

Risa Grais, analista de Eurasia Group, señaló en el foro realizado por el IESA para evaluar las perspectivas económicas que Venezuela está inmersa en una situación muy compleja por la pérdida de popularidad del presidente Nicolás Maduro, que actualmente tiene la aprobación más baja en la región, y una economía que requiere ajustes profundos y costosos políticamente.

Barclays Capital proyecta que este año Venezuela sufrirá una contracción de la economía de 6,2%, déficit fiscal de 17,4%, e inflación de 115,3%.

Twitter: @vsalmeron