La confiabilidad y lo íntimo de la «prueba rápida» para la Covid-19. (*)

«Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo».        Arquímedes de Siracusa (288aC-212aC).

Enfrentar la pandemia de la Covid-19 por el coronavirus SARS-CoV-2 pide hacer masivamente test laboratoriales diagnósticos para poder actuar adecuadamente con los portadores y sus contactos.

A principio del mes pasado se publicó en este espacio lo de la PCR/Covid-19 (prueba molecular) y ahora lo de la prueba «rápida», todo en pro de una gestión exitosa.

Saber las intimidades laboratoriales es un factor clave para basar decisiones exitosas: ignorarlas adversa el logro anhelado.

Los coronavirus se describieron en la década de 1960 (Zinsser Microbiología, WK Joklyk y cols, Editorial Médica Panamericana s.a; 1984); su contagio se sigue por el lapso de incubación (14 días, sin síntomas); luego, pueden surgir -o: no- síntomas y devendrá inmunidad adquirida transitoria -con anticuerpos de poca duración en el suero sanguíneo- contra el virus.

La «prueba rápida» -Prueba Diagnóstica Rápida (PDR)- es «serológica» (detecta anticuerpos en el suero sanguíneo) y «cualitativa» (no determina la cuantía de ésos).

Según Zhao J. y colaboradores, la sensibilidad de este test varía con el paso de los días luego del inicio de los síntomas (Antibody responses to SARS-CoV-2 in patients in novel coronavirus disease 2019. Clin Infect Dis, 2020 mar 28.[29]), lo cual debe saberse para interpretar y actuar como debe ser.

La muestra -una gota de sangre- se echa en el hoyo de un cartucho que tiene una ventana donde podrán verse 3 bandas: una «testigo» o «control» que -al hacerse visible- indica que la muestra es útil y que el instrumento está en buen estado para su uso interpretativo; si no aparece tal banda, el resultado es inválido y debe usarse otra muestra en otro aparato. Las otras dos bandas sólo se hacen visibles cuando en esa sangre hay anticuerpos «Ig-M» y/o «Ig-G» detectables (inmunoglobulinas formadas por el sistema defensivo corporal ante el contagio viral). El color visible surge al contactar esos anticuerpos con los reactivos en las bandas (proteínas cuya secuencia estructural es semejante a la de los determinantes reconocidos por el sistema inmunitario).

La banda de Ig-M (inmunoglobulina por contagio «reciente») sólo es visible en un 29% (apenas 3 de cada 10 pruebas) en los primeros 7 días desde el inicio de los síntomas (¡no desde el contagio!); es decir: 71% de casos «positivos» pueden pasar como «negativos» (¡FALSOS negativos!) y ser enviados al hogar y a deambular en la comunidad, entrañando el riesgo de diseminar el virus. La positividad SUBE a 73 y 94% entre los días 8 a 24 y 15 a 39, respectivamente. Es decir, siempre podrá haber «FALSOS negativos» y el riesgo de contagiar a [email protected]

La banda de Ig-G (inmunoglobulina de «memoria inmunológica»: que perdura más que la Ig-M) sólo se ve en un 19% (apenas 2 de cada 10 pruebas) en los primeros 7 días desde el inicio de los síntomas; es decir: 81% de casos «positivos» pueden pasar como «negativos» (¡FALSOS negativos!) y ser enviados al hogar y a deambular, implicando el riesgo de esparcir el virus. La positividad SUBE a 54 y 80% entre los días 8 a 24 y 15 a 39, respectivamente. Entonces, también siempre podrá haber «FALSOS negativos» y el riesgo de contaminar a [email protected]

Cuando las 2 últimas bandas no tornan a visibles es porque: 1- el paciente no tiene la enfermedad, o 2- aún las inmunoglobulinas no han sido liberadas hacia sangre o las hay en muy poca cantidad  (porque el organismo tarda unos 8 a 10 días luego del contagio para liberar paulatinamente a sangre los anticuerpos Ig-M y unos 14 a 21 días los Ig-G), razón por la que no ha de hacerse extemporáneamente, pues se reportarán como «negativas» (¡FALSOS negativos!) a pesar de no ser lo real, ya que la prueba no es cuantitativa.

Una PDR con Ig-M e Ig-G negativa puede significar lo asentado en el párrafo anterior y por eso debe hacerse PCR e interpretarla según lo divulgado a principio del mes pasado en este mismo medio.

Las ventajas de la PDR, hecha oportunamente, están dadas por: 1- la rapidez de su resultado (en sólo segundos o minutos) es útil para saber si alguien -sintomático o no- se infectó (sirviendo para dar una mejor idea de la expansión real de la enfermedad); y 2- como la Ig-G persiste en el cuerpo hasta 2 ó 3 meses -aunque el virus ya no esté- luego que los pacientes sanan, los resultados también pueden ayudar a identificar quién puede donar sangre que se use para fabricar plasma o suero de convaleciente, un producto en investigación para ayudar a los pacientes graves de Covid-19.

Una desventaja de la PDR es que puede dar resultados «FALSOS positivos» debido a reacción cruzada cuando los anticuerpos fabricados contra el Dengue-Virus se unen a los reactivos de la prueba de SARS-CoV-2. Por esto, también se hace la PCR.

Por todo lo anterior, ¿qué significa un caso con PDR positiva, qué hacer: aislarle medicarle e investigar sus contactos, ¿o liberarle a la comunidad? Piénselo, respóndase…

Respuesta: depende, pues: 1- si sólo se ve la banda de Ig-M, significa infección activa reciente y aún no se ha liberado a sangre la Ig-G, siendo un caso contaminante (estadío precoz de la enfermedad); 2- si sólo se ve la banda Ig-G, significa que la Ig-M ya no está en sangre, pues es: a- una infección no reciente, de más de 30 días del inicio de los síntomas (fase final, contaminante o no); o b- que ya ha pasado la enfermedad; y 3- si se ven ambas bandas es porque la infección está activa y el caso está entre las 2 a 3 semanas del inicio de los síntomas, pudiendo ser contaminante (enfermedad en evolución). En todos estos casos debe hacerse PCR: si es positiva sólo indica que el virus está en nariz, boca y/o garganta; si es negativa… es porque el virus ya desalojó esas áreas y puede estar en tejidos profundos: ¡no significa que está sano y que no es diseminador!

Este último detalle es determinante, pues se escucha decir «Tiene PCR negativa; por eso es [email protected] de alta» y se ve que va a la comunidad. Y también se oye que la cantidad de PCR hecha acá sólo llega al 6% del total de las pruebas diagnósticas realizadas. Entonces, de ser esto cierto, ¿cómo decidir y gestionar así y anhelar el control pandémico exitoso?

Quienes gestionan lo pandémico han de tener dominio idóneo sobre estos detalles condicionantes que conforman la maraña -de factores e indicadores- que exige: 1- aplicar la compleja ecuación del proceso de concepción y adopción de decisiones, y 2- interpretarla correctamente para comprender los resultados en pro de actuar debidamente, pues si no es así… ¡seguirá empeorándose la situación (como lo vaticinó la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela)!

Fueron factores determinantes en la estructura y contenido de este espacio Arenas P, Édgar A (Médico y Magíster en Gerencia y Tecnologías de la información) y Montagne W, Morelba (Médico Inmunólogo Clínico), quienes en todo momento demostraron su interés y colaboración  debido a la gravedad del mal uso de la información y en la selección de  las estrategias más recomendables a seguir tendentes a  minimizar las consecuencias negativas del rebrote que se ha presentado

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