La crisis alimentaria y el default

1- Si fueramos un país normal

Seríamos 31,5 millones de venezolanos viviendo todos, sin diáspora, en la tierra que es de todos; consumiriamos entre 2600-2800 Cal/PC/día; de las cuales el 85% las generarían nuestros productores, que equivaldrían a unos 30 millones de toneladas de alimentos por año, lo cual significaría la disponibilidad alimentaria provista mediante producción nacional.

Importariamos solo aquellos productos que por razones de ubicación latitudinal solo se dan en las zonas templadas. Tal es el caso del trigo, soya, otras leguminosas, algunas oleaginosas, algo de leche, quesos, frutas exóticas, por citar los más importantes. 85% de producción nacional y 15 de alimentos importados, constituye la fórmula ideal del patrón dietético del venezolano, pensando claro, en una política agrícola de largo aliento, que ponga el acento en el interés nacional y la necesidad de alcanzar un desarrollo agrícola sustentable y sostenido.

Consumir 2800 cal/PC/día, bien distribuidas entre todos los grupos sociales del país exigiría que al interior de nuestras fronteras se produjeran 6 millones de toneladas de cereales -Maiz amarillo y blanco, arroz y sorgo-; 15 millones de toneladas de caña de azúcar; 1.4 millones de toneladas de raíces y tubérculos -Yuca y papa especialmente-; 350 millones de toneladas de leguminosas -Caraotas, frijol y quinchoncho- 1.6 millones de toneladas de productos hortícolas; 150 mil toneladas de algodón; 50 mil toneladas de café; 450 mil toneladas de productos oleaginosos; 2 millones de toneladas de frutas, incluyendo acá platanos y cambures; 8 mil toneladas de cacao; 10 toneladas de tabaco; además: 2.2 millones de toneladas de carne -bovina, bufalina, pollo, cerdo y gallina- y, 600 mil toneladas de productos pesqueros -marinos, fluviales y acuicolas-.

Las importaciones serían de unas 4.5 millones de toneladas; todo lo cual supondría una oferta o disponibilidad alimentaria total de aproximadamente 34.6 millones de toneladas, que se traducirían en 1.09 toneladas per cápita al año.

2- … Pero no somos un país normal

De acuerdo a cifras oficiales en el 2015 -ultimo año que fueron publicadas- la superficie total cosechada en el país se ubicó en 1.950.000 has. Para que tengamos una idea de lo que esto representa, señalemos que en 1970 -45 años atras- el país cosechó 1.830.000 has. Solo que en 1970 éramos 10.6 millones de habitantes y en el 2015, 30 millones. Quiero decir: casi 50 años después, la superficie cosechada aumentó 6,5%, pero la población aumento en ese lapso 188% ¡Sin comentarios!

Esta protuberante disparidad entre el aumento de la población y estancamiento de la superficie cosechada, los gobiernos lo resolvieron incrementando las importaciones agrícolas. A decir verdad, está irregularidad, ha estado presente en el país desde 1960, a excepción del período 1984-1988, solo que a partir de 1998 se exacerbó a niveles, sencillamente grotescos. Es así como, en 1998 las importaciones agroalimentarias fueron 77$/PC y para 2013 treparon a 350$/PC -crecieron 354%-, iniciando un declive en 2014 por efecto de la crisis petrolera, hasta llegar este 2017 a 100 $/ PC.

3- … Y llegó la escasez

La caída vertical habida en la producción agrícola en el período 2012-2017, acompañado de una brutal disminución en las importaciones agrícolas de unos $10.5 Millardos a $3.5 millardos, en el mismo lapso, explican la criminal escasez de alimentos e insumos que padecen los consumidores, al igual que los productores del campo.

Es en este contexto, que se da el proceso de default que viene enfrentando la economía venezolana de un tiempo a hoy.

4- Y el lobo feroz tocó nuestra puerta -Default-

Pongamos las cosas en su justa dimensión. El gobierno venezolano hace tiempo que práctica una política de cesacion de pagos. Solo que por las gravísimas implicaciones legales, políticas y económicas ha cuidado , en extremo no entrar en default respecto a su deuda financiera. Me explico: ¿Cuanto se le adeuda a la industria farmacéutica mundial?, ¿A las aerolíneas internacionales?, ¿A proveedores externos de insumos y materia prima para la industria nacional?, ¿A las empresas nacionalizadas incluso, existiendo sentencia firme del tribunal internacional sobre arreglos de diferencias de inversiones del Banco Mundial? Maduro optó por una estrategia de default selectivo. «Le pago a unos, pero no a otros».

Ahora bien, produciendo 1.955.000 B/D en octubre de este año, según datos de la OPEP, en una perspectiva de descenso paulatino en la producción petrolera (-700.000 B/D, entre 2015 y hoy, según la misma OPEP), con precios entre $45 y $55 para nuestra cesta de productos petroleros y, en ausencia de otra fuente generadora de divisas, resulta simplemente improbable cumplir también con los pagos correspondientes a la deuda financiera. Es solo cuestión de tiempo. Muy poco tiempo.

Y llegado a este punto, se agravará aún más, la difícil situación alimentaria-nutricional del venezolano. La cesacion de pagos de la deuda financiera afectará negativamente, sin lugar a ninguna duda, el frágil flujo de divisas de la nación por diversas vías: litigios judiciales internacionales que tendrán por centro a las refinerías de propiedad estatal, incluyendo a CITGO, que es el brazo principal ejecutor de la política de comercialización de crudos pesados de PDVSA; actuaciones de embargo sobre los flujos de efectivo que resultaren del pago por la venta de crudo de la estatal petrolera, incluso, sobre los propios tanqueros nuestros que transporten crudo venezolano; amén que perderíamos clientes, que en un mercado petrolero con sobre oferta, no se expondrían a retrasos en el suministro por acciones jurídicas en que se vera envuelta la otrora «GRAN PDVSA». Un caos en ciernes.

Si hoy, sin default, las importaciones de alimentos e insumos para la producción agrícola, han caído estrepitosamente, no es difícil suponer lo que sucederá cuando el gobierno se declare incapaz de cumplir con sus obligaciones financieras. En este contexto, resulta fácil explicar la conducta asumida por Maduro de privilegiar el pago de la deuda a costa de reducir alarmantemente el nivel de importaciones. Esto último es gravísimo, pero el default sera peor. ¿Cuántas calorías per cápita consume en promedio el venezolano hoy? De los 70 gramos per cápita al día de proteínas que debemos consumir, ¿Cuántos ingerimos realmente?, ¿A cuánto llega el déficit proteico?, ¿A cuánto llegará cuando explícitamente se instale el default financiero? No quiero ni imaginarlo.

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