Hace algunos meses, al llevar el vehículo a un taller mecánico y con la curiosidad ocurrió algo que me sorprendió y fue la actitud de uno de los mecánicos que atienden a los usuarios que van a reparar las fallas de sus vehículos. Mientras esperaba mi turno. Uno de los mecánicos de nombre Simón. Fue objeto de admiración. Observe el comportamiento que este joven asume, ante los problemas que se le presentaban con cada uno de los vehículos que reparaba. Mientras los otros mecánicos tenían una posición pesimista y reactiva. El ni se disgustaba, ni se quejaba. Hacia su trabajo que era atender, proponer y resolver. Entonces recordé lo siguiente: “la queja es la negación de la inteligencia”. “Has mirado alguna vez en tu vida a un árbol quejándose”.

Es obvio, que en el lugar estuve casi todo un día, esperando el turno y siempre su conducta ante los problemas que se les presentaban con los vehículos era idéntico: su foco de atención era el de resolver y buscar soluciones a los problemas y nunca, el de detenerse y paralizarse ante las dificultades. Ni de echar la culpa a nadie. Ni de hacer cacería de brujas. Y vino a mi mente aquella frase: “Si piensas en problemas, tendrás problemas; si piensas en soluciones, tendrás soluciones”.

Precisamente, en el momento antes de retirarme del taller. Osadamente, le pregunte ¿Cuál era la razón por la cual actuaba de esa manera, tan propositiva ante los problemas que se les presentaban con los vehículos?  Su respuesta fue muy sencilla: “Me pagan por resolver los problemas que tienen los vehículos. Yo no gano nada con la queja. La reparación de los vehículos, la hago con todo gusto”. Riposto.



De lo anterior, la palabra resiliencia desde el punto de vista etimológico, tiene su origen de resilio que significa rebotar o volver entonces atrás. El Diccionario de la Real Academia Española (2014) habla de la resiliencia, precisamente como la capacidad de un ser vivo frente a un agente perturbador o estado de situación adversa. Para Zambrano (2016) la resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano de sobreponerse ante los periodos de dolor emocional y de las situaciones adversas. Por ende, es la capacidad humana de superar heridas, traumas, situaciones difíciles y complicadas.

En este sentido, la resiliencia es un concepto  abordado por la física,  en el cual la describe la capacidad de los metales de doblarse sin romperse. También, como la capacidad de la que esta dotada un material para a su vez resistir un impacto y tomar su forma original, propia y particular. Verbigracia es el caso de una pelota de caucho es un objeto resiliente.



En el campo de la Ingeniería el término se representa en la cantidad de energía que puede devolver (rebotar) sin absorber un material elástico. Con relación al medio ambiente se le conoce a la capacidad adaptativa de las comunidades, grupos, sectores y otros de tolerar y desafiar las adversidades y perturbaciones y por ultimo desde el punto de vista de la Psicología se refiere a la capacidad humana, grupal, e individual de enfrentarse a las adversidades, rémoras, obstáculos que se presentan en la vida de la cotidianeidad. Einstein señalo: “En tiempos de crisis: solo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Cicerón ( ) dijo: “Mientras más grande es la adversidad mayor es el logro”.  Bolívar (1815, p, 27) sostuvo: “Para el logro de un triunfo, siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”.

A partir de lo anterior, se puede señalar, algunos ejemplos prácticos donde se puede observar el fenómeno de la resiliencia: casos de niños abandonados y huérfanos, de padres, la diáspora, los refugiados, la violencia y maltratos de niños y mujeres, las torturas, secuestros de personas, genocidios, catástrofes naturales, tsunami, enfermedades y patologías, entre otros.

En efecto, la resiliencia ha servido de paradigma para que el ser humano avance en el curso de la vida. Esta cualidad parece ser un buen factor para ser exitoso en la vida y, al igual que la inteligencia emocional que es maleable. Es decir, es una habilidad que se puede aprender y por lo tanto, puede ser enseñada. ¿Qué podemos hacer los adultos para que nuestros pequeños vean en el error o en el fracaso una oportunidad, un aprendizaje?

En función de lo anterior, se dan a conocer algunas pistas de cómo pueden los jóvenes, adultos, entre otros a avanzar en el proceso creativo de la resiliencia, es decir, fomentar la fe, el optimismo y la esperanza como mecanismos para sobreponerse a los golpes que da la vida y asumirlos como un aprendizaje.

En primer lugar,sembrar la semilla de la constancia, esto se puede hacer eligiendo actividades que a los adultos y niños les guste y asegurándose que sigan avanzando en ella. Puede ser jugar al fútbol, tocar un instrumento musical,  o aprender un idioma. Pero, no vale que a la primera caída o dificultad dejemos que las personas abandonen la actividad. Bolívar señalo: “Dios concede la victoria a la constancia” Igualmente Víctor Hugo deslizó: “Muchos disponen de la fuerza, pero pocos tienen la voluntad”. En segundo lugar, hablar acerca de las debilidades y fallas como algo natural: compartir experiencias de derrotas que nosotros adultos hemos tenido y explicar cómo lo superamos. En tercer lugar,asumir las decisiones con voluntad y permitir a los adultos y niños, tomar las decisiones apropiadas para sus edades así como, responder ante las consecuencias. De cualquier manera, Los adultos no deben estar constantemente sobreprotegiendo a los más pequeños. Hay que darles la oportunidad de que ellos elijan y tomen sus decisiones. En cuarto lugar, establecer relaciones de confiabilidad que permitan  asegurarnos que los niños cuentan al menos, con los adultos mediante una relación afectiva estable y segura.

Por las consideraciones anteriores, hay otros factores que contribuyen a estimular y promover la resiliencia, como son: la autoestima, las habilidades blandas, es decir, la creatividad, incluyendo flexibilidad para ver soluciones a una situación desde diferentes ángulos; una actitud positiva frente a la vida, intentando usar el humor como arma para enfrentar las pequeñas adversidades, el trabajo en equipo, entre otras

En resumen, la resiliencia, por ende, es la capacidad de adaptación que tienen las personas, frente a todo tipo de trabas, piedras en el camino obstáculos y rémoras, para salir de un estado negativo que nos pueda ocurrir con una actitud, positiva y propositiva que nos ayude a sobreponernos. Por lo tanto, potenciar este rasgo nos lleva a tener el valor de sobreponernos a las adversidades y oscuridades.

De allí, que todos los seres humanos tienen en mayor o menor medida herramientas para no rendirnos, para luchar por lo queremos y de esta manera conseguir nuestros sueños. Recuerdo aquel proverbio que revela: “Para los necios las oportunidades son problemas y para los sabios los problemas son oportunidades”.

Carlos Blanco; seminarion1@yahoo.es