En el mundo empresarial y especialmente cuando se habla de la gerencia estratégica, cualquier acción que una empresa desarrolle mejor que su competencia o logre  algo que sus rivales desean, representa una ventaja competitiva. Así por ejemplo, una empresa que disponga de bastante efectivo en su balance general, tendrá una ventaja competitiva ya que podría adquirir a empresas de su competencia que estén sufriendo apuros  económicos.

Tener menos activos fijos que su competencia también podría significar una ventaja competitiva importante en un período de recesión. Contar con menos activos fijos puede permitirle a las empresas conservar su salud financiera y evitar contraer grandes deudas a largo plazo.

Ante los problemas inflacionarios, de recesión y  desempleo los compradores tienden a comprar más barato a pesar de la cercanía o  preferencias que tuviesen con las marcas en el pasado. Esta situación ocasiona que las empresas con menores precios se estén apoderando de los clientes de la mayoría de las tiendas de los centros comerciales. Esto quiere decir que en el mercado minorista, las grandes  tiendas están perdiendo su ventaja competitiva ante tiendas más pequeñas y de menos renombre, lo que refleja que existe una marcada tendencia hacia la reducción  en el campo de las ventas masivas al detal.

Así mismo, como los clientes cada vez están comprando más en línea, pareciera mejor  tener menos edificaciones o en su defecto tiendas con menos espacios para desarrollar y conservar una ventaja competitiva en el mercado minorista. Por tanto, es de esperar nuevos formatos comerciales de menores dimensiones de las tiendas tradicionales.

Es común suponer que una empresa pueda conservar su ventaja competitiva solo durante cierto tiempo, ya que las empresas rivales imitarán y lograrán minar esa ventaja. Por lo que desde el punto de visto estratégico, no solo bastará con obtener la ventaja competitiva sino sostenerla en el tiempo. Y para sostenerla, se requerirá que la empresa este continuamente: i) evaluando las tendencias y acontecimientos externos y sus capacidades, competencias y recursos internos; ii) siguiendo la efectividad en la formulación, implementación y evaluación de las estrategias que capitalicen estos factores.

Por último señalaremos que el efectivo manejo del comercio electrónico es un buen soporte al logro de la ventaja competitiva empresarial, porque éste minimiza  el gasto y los inconvenientes que suponen el tiempo, la distancia y el espacio al momento de hacer negocios, lo que redunda en un mejor servicio al cliente, mayor eficiencia, mejores productos y mayor rentabilidad.