“Una actitud es la predisposición a reaccionar frente a una situación, persona o concepto, la cual influye una respuesta en particular, bien sea positiva o negativa”
S. C. Serto
Las actitudes son una reacción aprendida, es decir aquella que resulta de las observaciones previas de una persona, de experiencias directivas o de la exposición a las actitudes de otros.
Por ejemplo, cuando
alguien dice “me encanta el béisbol”, está comunicándoles a otros una actitud
general sobre el deporte. Algunos fanáticos del béisbol desarrollaron su amor
por el deporte porque lo practicaban en su infancia; su actitud se formó como
resultado de su experiencia directa. Otros nunca lo practicaban y sin embargo
desarrollaron amor por el deporte, viendo los partidos en el estadio o en
televisión. Existen otras personas cuyos amigos o familiares influyeron en sus
actitudes, comunicándoles su amor por el juego.
Las actitudes son internas
y en gran medida pueden mantenerse ocultas o hacerse explícitas por medio de
comportamientos. Por lo general, las actitudes tienen tres componentes principales:
1.- Cognoscitivo. Información y creencias sobre una persona u objeto en particular.
2.- Afectivo. Sentimiento positivo o negativo sobre una persona u objeto en particular.
3.- Comportamental. Intento o deseo de actuar de una forma determinada hacia una persona u objeto en particular.
Por lo general, las
actitudes de una persona son el resultado de sus creencias y los valores. Las
creencias son hechos o verdades aceptados sobre un objeto o persona, que se han
generado por una experiencia directa o de una fuente secundaria. Por ejemplo,
las creencias de las personas acerca de los restaurantes McDonald`s, tienden a
formar sus actitudes sobre cada uno de éste e influye en la manera en que ellos
actúan frente a éstos.
Los valores son escalas
de importancia que una persona otorga a varios factores del entorno. Los
valores tienden a ser formas de ver la vida y son influenciados por los padres,
grupos de compañeros y amigos. Los valores tienden a guiar las acciones y los
juicios de las personas en diversas situaciones. En ese orden de ideas, los
valores del lugar de trabajo de un individuo se definen como los conceptos,
principios, personas, objetos o actividades que él o ella consideran
importantes.
Los valores son
aquellos elementos por los cuales una persona puede sacrificarse y trabajar con
esfuerzo. En el lugar de trabajo, factores como la remuneración, el reconocimiento
y el estatus, a menudo se catalogan como valores comunes.
Los líderes
organizacionales usan encuestas actitudinales, al enfrentarse con problemas
laborales como una rotación excesiva de personal y absentismo, baja
productividad y trabajo mediocre, deben hacer uso de las encuestas a fin de
predecir el comportamiento del factor humano o determinar la fuente de los
problemas existentes. En las organizaciones, algunas veces las encuestas se
denominan “encuestas actitudinales” o sencillamente “encuestas de satisfacción laboral”.
En los últimos años,
las encuestas actitudinales han ganado popularidad porque por lo general
determinan las causas de insatisfacción del personal. Si el empleador atiende
las áreas más institucionales como la baja productividad y los artículos de
mala calidad y mejorar el estado de ánimo del factor humano e incrementar la
utilidad.
Estudios demuestran que las actitudes de los empleados hacia sus trabajos y empleadores permanecen estables con el tiempo tanto las personas con actitudes generalmente positivas como con actitudes generalmente negativas, tienden a conservarlas con el transcurso del tiempo. Esta realidad es muy importante para los gerentes, pues significa que pueden confiar en que la evaluación de actitudes, por lo general aporta información útil.
Sin embargo, al mismo
tiempo, las actitudes de renovación de los empleados hacia aspectos específicos
de sus trabajos constituyen, por lo general, un reto para la gerencia. Con
frecuencia, los estudios de este asunto coinciden en qué si bien las actitudes “influyen”
en la conducta de los empleados en su lugar de trabajo, éstas predicen de manera
exacta las formas de comportamiento.
Desde el punto de vista de la relación entre actitudes y comportamientos los tratadistas han diseñado una ley denominado “Teoría de la Acción Razonada”. Según este modelo, cuando un comportamiento es un asunto de selección, el predictor más indicado del comportamiento es la intención de la persona de presentar ese comportamiento. La mejor forma de predecir la intención es teniendo en cuenta estos dos factores: 1.- La actitud de la persona hacia el desarrollo de la conducta y, 2.- La norma subjetiva de la persona, es decir, la percepción de que sus compañeros u otros esperan que él o ella ejecuten una determinada conducta. Por lo tanto, según esta teoría, la actitud de una persona está constituida por un sentimiento positivo o negativo hacia el desarrollo de una conducta.



