Libertad

Libertad. (Del lat. ). libertas, -âtis.
1. f. Facultad natural del hombre de obrar y de no obrar, siendo responsable de sus actos.
2. f . Estado o condición de quien no es esclavo o de quien no está preso.
7. f . Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes. .
8. f . Contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres.
(Tomado del Diccionario de la Real Academia Española) .

Si nos ponemos a observar a un bebé, el cual está aprendiendo a caminar, nos daremos cuenta que, apenas empieza a dar sus primeros pasos, no desea estar en brazos; llora, grita y hasta patalea para que se le coloque en el suelo y así salir corriendo. Ese bebé se siente libre, independiente, deseoso de explorar por sí mismo el entorno que lo rodea.

Lastimosamente, no todas las personas disfrutan de la libertad; muchos son sometidos por otras personas, ya sean sus padres, parejas, hijos, jefes, gobierno, etc.

Lo peor es que – muchas veces – son esclavos de ellos mismos. Se limitan por lo que piensan, por lo que sienten, por experiencias pasadas y no se dan cuentan que están atados por cadenas invisibles, llamadas “pasado”.

Conozco casos de personas que tienen que pedir permiso para comer, hablar, estudiar, reír, contestar el teléfono, tener amigos, trabajar e incluso son obligados a decir que es lo que están pensando.

¡Parece increíble!, ¿Verdad?. Pero, ¿Le ha sucedido a Usted que alguien le pregunta en qué está pensando, y si usted no le dice, se enoja?. ¿Se da cuenta? Eso, es coartar la libertad, el derecho a ser libres e n c o m p o r t a m i e n t o, decisiones, actitudes ante determinados sucesos que se nos van presentando en el diario vivir.

Otra prueba de que el ser humano es libre por naturaleza es que goza del pensamiento; mediante éste, el puede viajar, decir, hacer lo que desee, sin que nadie pueda saber que pasa por su mente, ni interferir en su pensar.

Recuerdo el cuento del niño al cual su madre castigó sentándolo en una silla por varias horas. Durante el castigo, el niño no cesaba de sonreír. Su madre – un tanto extrañada – le preguntó:

– ¿Porqué estás tan contento si te tengo castigado?

Y el le contestó: – «Porque aunque estoy aquí sentado sin moverme, en mi mente ando corriendo por todas partes»
.
Millones de personas en el mundo han muerto luchando por su libertad y por las de otras personas. Muchos tenemos la bendición de vivir en países libres, gracias al sacrificio de muchas vidas.

Sepamos agradecer estos actos de heroísmo del pasado, siendo personas dignas de esa libertad, no realizando, ni permitiendo que nadie nos obligue a realizar actos deshonestos, los cuales vayan en contra de nuestros principios y de los principios de los demás.

Ser libres no significa, actuar sin pensar; significa actuar responsablemente, a sabiendas de que nuestro comportamiento puede dañar a otras personas. Recordemos:

«nuestra libertad termina donde empieza la libertad de los demás».

Tratemos a las demás personas, como deseamos ser tratados.

Disfrute el día.

*Tomado de la Web: www.adrianamorahamblin.blogspot.com

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