No es abstención

¨Cuando elegimos con plenitud de conocimiento, elegimos lo bueno porque es lo que conviene a nuestra naturaleza¨. Fernando Savater

El régimen no escatima esfuerzos en su afán de confundir y en su estratagema de engañar a los venezolanos y al mundo democrático. El pecado original de este llamado a elecciones esta en su origen. La inconstitucional e ilegal asamblea nacional constituyente no es reconocida por propios ni extraños. No existe para fines jurídicos ni diplomáticos aunque actúen de hecho. Sus actos son nulos por mandato constitucional.

Por eso tenemos que tener claridad los opositores al régimen, no se esta llamando a la abstención, es un rechazo a un intento desesperado de imposición electoral fraudulenta en condiciones ultrajantes, avasalladoras y retorcidas para los ciudadanos. Es un nuevo atropello a sus derechos. Es la firme determinación de un pueblo que enfrenta pacíficamente a un régimen vil y burlón. Es un desplante, es, hasta ahora, una sorda expresión de lucha que puede tornarse estruendosa porque no estamos dispuestos a asistir como corderos al matadero.

Queremos ir como demócratas a procesos libres, transparentes, legales, convocados por un órgano imparcial integrado por miembros íntegros, no por actores mediocres que esconden su maldad y sumisión con cara de seriedad. No con árbitros que llaman a los contendores al centro del ring con la condición de que a uno de ellos les aten los brazos. El rechazo a asistir en esas condiciones es parte de la rebelión de un pueblo ante tanta podredumbre moral.

La posición de la oposición y las garantías exigidas son de corte legal a pesar de las bufonadas y las descaradas maniobras de los hermanitos Rodrìguez que no terminan de expulsar el veneno que conservan en sus almas atormentadas y resentidas. Forman parte de esa cohorte de dinamiteros contra el retorno de la democracia. Los que se empeñan en cortar las flores sin reparar que no podrán evitar la primavera, la primavera de la ética como expresara el Dr. Oscar Arias en su visita a Maracaibo. Para su advenimiento, por cierto, tenemos tres tareas todavía inconclusas: 1. Superar el invierno de la corrupción, 2. Sacudirse los miedos de la democracia, y 3. Asumir como propio el renacer de la primavera de la ética.

Asumamos esa gran tarea definitivamente y de una buena vez para rescatar los valores que nos permitan reconciliarnos con la vida, reconocernos como humanos y aquellos que nos distinguen como venezolanos. Ellos han utilizado la democracia para imponer su tirana, degradar el ejercicio de la política, aumentar la pobreza y rebajar la moral. Nosotros estamos resistiéndonos estoicamente hasta acabar con la tirana y restituir el goce de la libertad a plenitud. Por eso nos oponemos a asistir a esa emboscada electoral, porque aspiramos a una democracia genuina, donde podamos elegir lo que más nos conviene, en libertad, y no solamente a votar para simular un acto democrático.

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