La pregunta anterior es recurrente en casi todos los ámbitos sociales, económicos, financieros, docentes y profesionales con los cuales tengo algún tipo de relación.
Para evitar tener que repetir la respuesta que suelo
dar a mis amigos, creí que lo más conveniente era escribirla y mandarla por
cualquier vía a todos los interesados en el tema.
Comenzaremos por decir que en Venezuela, que ya va
para dos años en un proceso hiperinflacionario, el tipo de cambio bolívar/dólar,
que no es otra cosa que un precio más en el mercado, presenta un retraso con respecto al incremento del
Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). Es decir, con respecto al
incremento relativo de ese fenómeno macroeconómico que todos llamamos
inflación.
Este retraso se evidencia al comparar la variación de la tasa de inflación, con la variación en el tipo de cambio del bolívar con respecto al dólar. Por lo general, la variación observada en el tipo de cambio del bolívar con respecto al dólar, es menor que la variación de la tasa de inflación de la economía venezolana.
Como consecuencia de ese retraso entre las variaciones
del tipo de cambio bolívar/dólar y la de la tasa de inflación, que deberían ser
muy parecidas, el bolívar se encuentra sobrevaluado con respecto al dólar. Por
decirlo de otra manera, el bolívar debería valer menos de lo que actualmente
vale frente al dólar americano.
Lo que se ha dicho anteriormente lo saben con bastante
precisión los agentes de la economía: Productores, industriales, mayoristas,
minoristas, consumidores, importadores,
exportadores y profesionales especializados en el tema.
Veamos un
ejemplo:
Supongamos que para comprar un dólar, actualmente sea
necesario pagar 20 mil bolívares soberanos. Supongamos, además, que la
inflación aumenta durante el mes del ejemplo en 50%. También supongamos que
ahora, debido, entre otros factores, al incremento de la inflación, la tasa de
cambio subió de 20 mil bolívares a 25 mil bolívares por un dólar.
El ingeniero Francisco Garrido acostumbra a ir a un
negocio para comprar un artículo por el cual siempre paga su precio en dólares.
Antes de subir la inflación en 50%, el precio del artículo era 20 mil bolívares
o un dólar al tipo de cambio vigente. El doctor Carlos Balza, dueño de la
tienda, le ofrece el artículo, pero le advierte que debido al incremento de la
inflación el artículo ahora no vale 20 mil sino 30 mil bolívares.
El ingeniero Garrido dice que el aumento de precio a
30 mil bolívares no tiene nada que ver
con él, porque sus compras siempre las paga con dólares, no con bolívares.
El Dr. Balza le aclara que si quiere pagar con dólares,
como siempre, él se los acepta, pero esta vez debe pagar 1,20 dólares. El
doctor Balza explica el porqué de ese aumento en dólares:
Ingeniero Garrido, el nuevo precio de ese artículo es
30 mil bolívares por la razón inflacionaria que ya usted conoce, si usted me da
un dólar y luego yo decido cambiarlo por bolívares, en el mejor de los casos,
lo que me van a dar son 25 mil bolívares, que es la tasa actual de cambio en el
mercado. En ese caso yo estaría perdiendo 5 mil bolívares, sin contar los
costos por las diligencias cambiarias. En cambio, si usted me paga 1,20
dólares, al yo cambiarlos a la tasa vigente del mercado, puedo recuperar los 30
mil bolívares que es nuevo precio del artículo.
El argumento del Dr. Carlos Balza parece y es
aritméticamente irrefutable. Lo que él está haciendo es corregir, de facto, el
retraso en la variación del tipo de cambio bolívar/dólar, con respecto al
proceso inflacionario que está afectando a su negocio.
En efecto, cuando el precio de un dólar pasa de 20 mil
a 25 mil bolívares, el bolívar se devalúa en 25%, mientras que en ese mismo
periodo la inflación se ha incrementado, tal como antes se comentó, en 50%. Si
el Dr. Carlos Balza no hace esa corrección estaría efectivamente perdiendo 5
mil bolívares.
Basado en el razonamiento del Dr. Carlos Balza, el
Ingeniero Garrido le hace la siguiente pregunta. ¿Eso quiere decir que si el
tipo de cambio bolívar/dólar baja y vuelve a 20 mil bolívares por dólar, usted
me rebaja el precio del artículo a un dólar, tal como estaba antes?
El Dr. Balza responde que no, argumentando que el precio
de sus productos en bolívares no puede bajar, debido a que lo que lo hizo subir
no fue la variación en el tipo de cambio sino el incremento en la tasa de inflación y, como usted puede ver, la
inflación sigue igual y con tendencia a subir. Ahora, bajo esa nueva paridad
cambiaria que usted señala, si usted me da un dólar y luego yo lo vendo en el
mercado por el nuevo tipo de cambio, lo máximo que voy a obtener son 20 mil
bolívares. Como el precio de mi producto, por ahora se mantiene en 30 mil
bolívares, estaría perdiendo 10 mil bolívares. En este caso tendría que subirle
el precio de 1,20 a 1,50 dólares.
En conclusión, ingeniero Garrido, la única manera que
yo puedo mantenerle el precio de un dólar por el artículo que usted compra, es
que el tipo de cambio suba en un porcentaje igual o mayor al que lo hace la
tasa de inflación. Pero usted sabe que la inflación subió en 50%, mientras que
el tipo de cambio solo lo hizo en 25%.
El ingeniero Francisco Garrido, decide no hacer más
preguntas, paga 1,20 dólares por el artículo y, temeroso de que el Dr. Balza,
bajo cualquier argumento, vuelva a subir
el precio del producto, se va deseando que el dólar no baje a la cotización
anterior. ¡Claro, él paga con dólares!, si pagara con bolívares el cuento sería
otro.



