
A propósito de una amiga…
Al ofrecer el regalo del perdón a otra persona, nosotros también lo recibimos.
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Al ofrecer el regalo del perdón a otra persona, nosotros también lo recibimos.

La ira es una reacción normal a acontecimientos cotidianos. Es la respuesta adecuada a cualquier situación que presenta una amenaza. Uno puede dirigir la ira de, modo que se convierta en un impulso positivo para las acciones.

Es preocupante la enorme cantidad de “mandaos” que hay en el ámbito de las empresas. Si nos situamos mentalmente en la esencia del “mandao”, observamos rápidamente que es un personaje que carece de cualquier tipo de autoridad y lógicamente no quiere ningún tipo de responsabilidades laborales.

La paz está supeditada a nuestros valores y principios morales. Por ejemplo cuando: amamos, nos comportamos con humildad, somos prudentes, justos, honrados, tolerantes, solidarios, bondadosos, etc., nos embarga un sentimiento enorme de paz y tranquilidad.

Lo invitamos a cuestionarse cómo usted, en su rol de profesional, gerente, docente, autoridad, está haciendo uso de la crítica en pro de obtener buenos resultados y no deteriorar las relaciones con quienes comparte sus funciones en donde trabaja, en la organización en donde presta sus servicios.

En reiterados momentos de nuestras vida, hemos sentido la imperiosa necesidad de abandonar el camino que me construido para alcanzar nuestras metas, porque hay un compromiso roto y decae nuestra creencia en nuestras propias condiciones en esa área del conocimiento o bien en el área del crecimiento personal, bajando la credibilidad en nosotros mismos y bajando lo que se conoce como la autoestima.

Se ha dicho, que la comunicación interpersonal, cuando falla, nos hace pasar bastante malestar. Y uno de los factores importantes en tales fallas es nuestra imaginación acerca de lo que los otros quieren, sienten y piensan.

En “¿Quién soy? (I, II y III)” se trató de la persona, del personaje y de la personalidad -conceptos que orbitan entorno de lo individual- citándose sus implicaciones en lo organizacional, lo cual suscitó comentarios y preguntas que impulsaron esta cuarta entrega, cuyo contexto se ubica en lo filosófico y lo cuántico, pues allí es desde donde puede satisfacerse perfectamente lo anhelado.

Tradicionalmente, los sociólogos han analizado los valores considerando los componentes culturales de la desorganización de los escenarios sociales, reforzando dichos estudios en la perspicacia de la manera còmo los elementos emocionales e instintivos, desde dentro de cada persona, contribuyen a determinar la crisis de la cultura y, por consiguiente,¡la crisis de los valores!

Esto se escribe buscando propiciar que cada miembro de las organizaciones, (al entender lo subrayado e independientemente de su jerarquía), admita lo verdaderamente importante que hay en estas palabras y actúe siempre como “persona”, consigo misma y con las demás, pues sabe que también son “personas”: seres cuyo único ámbito de existencia es la psique (“la nada”, que paradójica y simultáneamente “lo es todo”, porque si la mente muere -llegándose el “estado vegetativo”- se puede declarar extinta la persona).

Crecemos y desarrollamos la “imaginación escénica”. Todos nos sentimos directores del rodaje y etiquetamos a cada compañero de trabajo con un personaje de la escena. Cuando varios compañeros coinciden en la etiqueta de otro, podemos asegurar que el papel lo tiene garantizado durante bastante tiempo.

No nos debe sorprender que encontremos en el seno de una organización, Institución, universidades y en las mismas empresas, un nefasto clima negativo, producto de un mal liderazgo o de un ambiente en donde predomina la crítica negativa, los chismes, murmuraciones, que tanto afecta y atenta con lo que se anhela lograr en pro del cumplimiento de los objetivos, de la misión establecida.