
Servicios públicos deficientes
Hay motivos de sobra para protestar. Comprensible es la inconformidad ciudadana por la pésima prestación de los servicios públicos en Maracay.
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Hay motivos de sobra para protestar. Comprensible es la inconformidad ciudadana por la pésima prestación de los servicios públicos en Maracay.

Estos problemas, a mediados de los ochenta y los noventa se profundizan provocando conflictos sociales agudos, que ponen en evidencia la incapacidad e ineficiencia del Estado. Y fundamentalmente la inoperancia de los gobiernos locales para dar respuesta a las demandas, cada vez mayores, de servicios urbanos.

Los líderes de los tiempos actuales son actores de un ambiente altamente cambiante e incierto (con mucha incertidumbre), así como de altas expectativas por parte de sus seguidores respecto de potenciar la innovación y el desempeño mediante la empatía y el “consenso“ por cuanto es lo deseable (no por mayoría ni por unanimidad, porque no siempre son posibles). En este contexto, la clave para mantener un liderazgo positivo está en la calidad de vida de la sociedad, pensada desde tres ejes principales: bienestar físico, bienestar emocional y bienestar respecto a los bienes materiales.

Para el mandatario zuliano Pablo Pérez, la crisis que hay en el país por los racionamientos de luz y agua afecta a todos los sectores sin distinción de colores políticos.

Los ediles del municipio Campo Elías, en cada una de sus distintas comisiones, representarán a los vecinos para buscar respuestas en los entes encargados como Aguas de Ejido, Instituto para el Manejo de los Desechos Sólidos, Instituto de Infraestructura y Vialidad, entre otros.

Enrique Maestre, gobernador del estado Sucre, anunció la puesta en marcha de dispositivos para atender con mayor rapidez las problemáticas en el área social, económica e infraestructura. Declaró que se harán mesas de trabajo con los jefes de los 15 municipios de la entidad y directivos de las fundaciones adscritas al Ejecutivo regional.

El arbitraje internacional está presente como posibilidad en la legislación venezolana, pero sólo para inversionistas extranjeros.

Ha sido la reacción del presidente Chávez acerca de las críticas formuladas a las medidas devaluativas. Han dicho que hay una espantosa devaluación del bolivar y que la gente perdió ya la mitad de su poder adquisitivo o más.

Recientemente, tuve la oportunidad de leer un trabajo sobre la devaluación cambiaria presentado por el Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Profesor Benito Hamidian y su equipo de dirección. En el diseño del texto, tengo la impresión de que se trata de un texto de carácter reflexivo y pedagógico dirigido a la comunidad universitaria sobre las implicaciones que generara el proceso devaluativo implementado por el Gobierno nacional. Igualmente, en el mismo, se analizan aspectos referidos a la devaluación, el impacto en el presupuesto universitario, gerencia de incertidumbre y sus propuestas para superar la crisis.

Ya van casi dos meses del nuevo año 2010 y la situación política, económica en el país es seria, aunada a la crisis eléctrica, su racionamiento, expropiaciones, medidas tomadas por el actual Gobierno, lo que ello representa para el ciudadano común no acostumbrado a ello y, desde luego, para las empresas que deben reestructurar sus procesos productivos, tomar las medidas necesarias para no verse afectadas; más de la que algunas se encuentran por otros aspectos, derivados de las acciones del Gobierno que han incidido significativamente en su productividad, como divisas, materias primas, expropiaciones, nacionalización, devaluación, incertidumbre.

En este país uno no sale del permanente asombro en el día a día. Los acontecimientos nos están atropellando a una velocidad inusitada. Algún conocido recientemente nos decía: “Apenas estamos comenzando el segundo mes del año y ya parece como que si estamos en el tercer trimestre del año”, como consecuencia de la gran cantidad de noticias que se están produciendo en el país.

Esta crisis vino para quedarse. Responsablemente debemos advertir al pueblo venezolano que la situación de precariedad podría reducirse un poco con la llegada de las lluvias, pero para nada se resolverá, a menos que el Gobierno Nacional asuma las responsabilidades del caso y convoque a todos los sectores de la vida política, económica y social del país a un gran consenso en la solución del problema.