
El Terrorismo de Derecha
La experiencia nos ha demostrado que todos los extremos son malos y que mejor ejemplo que estas elecciones que acabamos de tener.
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La experiencia nos ha demostrado que todos los extremos son malos y que mejor ejemplo que estas elecciones que acabamos de tener.

Los actuales son tiempos revolucionarios. Esta caracterización, sin lugar a dudas, es electiva. Dependerá de la afiliación y voluntad de quien escudriñe en este panorama político. En todo caso vivimos circunstancias en donde se pretende cuestionar “verdades” que siempre hemos dadas por ciertas. Por ejemplo, algunos actores colectivos se preguntan ¿cómo podemos ser venezolanos? Interrogante compleja que marca el carácter turbulento de este momento histórico y la profunda división existente en nuestro cuerpo social.

Si se concibe la política como la actividad humana que tiende a dirigir el ordenamiento de la sociedad, debe implicar también, y con bastante fuerza, la conducción idónea de ese conglomerado que se denomina -con abstraccionismo- “el pueblo”.

¿Cómo caracterizar el proceso de transición política que se avecina en el país? ¿Cuál ha de ser su carácter? ¿Continuidad con el pasado? ¿Ruptura con el presente? ¿Esta disyuntiva como se expresará en las elecciones presidenciales? En fin, ¿qué dilemas tendrá que afrontar el mandatario que sustituirá a Hugo Rafael Chávez? Preguntas sustantivas. Sin duda alguna, las repuestas proporcionarán el fundamento donde descansará la estrategia política que definirá el futuro de la vida política en el país.

Don Antero ¿listo para votar? No profesor, yo no juego en tiro aliñao. Esas primarias no van a dejar sino ronchas. ¿Y tan fea ve la cosa? Ahí cada quien acomoda la ambición a sus brasas.

José Ignacio Cabrujas conceptualizó como “estado de disimulo,” el agotado marco institucional sobre el cual descansaba el Estado Venezolano. Entendía esta circunstancia como una suerte de mascarada institucional que ocultaba nuestras carencias. En consecuencia el Estado se saltaba la responsabilidad de proporcionar respuestas apropiadas a estas insuficiencias. Esta simulación llegó a su tono más alto a finales de la década de los ochenta y cristalizó en el juicio montado al entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Los “simuladores” no pudieron comprender que, en el fondo, se estaba resquebrajando las instituciones democráticas del país. Su resultado es conocido. Proporcionó piso a la llamada V República y desbrozó el camino para el tránsito hacia el llamado socialismo del siglo XXI.

El primer país del mundo que acabó con el analfabetismo no fué Estados Unidos, no fué Francia, fué la Argentina con un sistema educativo que era un ejemplo para todo el mundo. Ese país que era un país de vanguardia ¿Còmo puede ser que séa el país empobrecido, caótico, subdesarrollado que es hoy? ¿Qué pasó? ¿Alguien lo invadió? ¿Estuvieron enfrascados en alguna guerra terrilble?

Recientemente el Dr. Jesús Gánem Martínez escribió un interesante artículo sobre el proceso electoral del 2012 y las características que debe tener el llamado candidato de la sociedad civil y democrática. Podríamos sacar como reflexión final del artículo que analizamos, que el candidato presidencial de la unidad a escoger, no es para calibrarlo de acuerdo a su edad o simpatía, sino porque esa persona nos represente a todos y sepa conducir la esperanza del pueblo venezolano para que, a través de un gobierno de reconstrucción y unidad nacional, Venezuela salga del mundo de las tinieblas.

Inspirado por el magnífico artículo publicado recientemente por mi tocayo y amigo Jesús Gánem Martínez, quien escribió "El Presidente para la transición", me he tomado la libertad de conversar y reflexionar con ustedes acerca de tan importante y actualizado tema.

Las elecciones del 2012 ofrecen una nueva oportunidad para reiniciar este proceso de transición hacia la restauración y profundización de la democracia. Se trata de restablecer e intensificar formas gobernabilidad democrática en circunstancias difíciles y complejas.

Barack: después de todo lo que está pasando en Libia, que ayer era fiesta para todos, y hoy se le ve como la peor de las escorias, es hora que tú y yo hablemos sin que nadie lo sepa.

Blanco Muñoz, en una secuencia de entrevistas con CAP, 28 en total, que datan desde 1979 y concluyen en el 2010, realiza una exhaustiva investigación de más de 20 años, para ofrecernos la visión y el legado de un personaje, profundamente controversial, que marca la vida venezolana del Siglo XX.