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Para torcer el brazo del destino: Talismanes y amuletos
Acurrucado en su cueva el troglodita, consciente de su fragilidad, tiembla de miedo. Observa el relámpago centellante y escucha el trueno ensordecedor. Con pavor ve como uno de los zigzagueantes rayos prende fuego a los árboles y en un abrir y cerrar de ojos su hogar, su guarida, el espeso bosque se queda reducido a cenizas... Él, su pareja y los vástagos quedan en la intemperie, sin protección ante la furia de los elementos y fácil presa de los depredadores. Instintivamente trata de buscar algún medio que tal vez podría salvarlos en el futuro. Psíquicamente orientado hacia lo sobrenatural, el hombre primitivo sentía que lo rodeaban insondables fuerzas extrañas y poderosísimas, obedientes a los mandatos del “más allá”.
El miedo es omnipresente… ¿cómo apaciguar al misterioso y Todopoderoso Dueño y Hacedor de los relámpagos, fuegos, inundaciones, terribles terremotos, devastadores mortandades, volcanes escupiendo gases mortales? ¿Cómo rendirle pleitesía y atraer su buena voluntad? ¿Cómo proceder? ¿Cuáles plegarías, objetos y rituales a emplear? ¿Cómo sobrevivir?
Así las cosas, la necesidad imperativa de asegurar la supervivencia y tener un “salvoconducto” al desconocido territorio al Más Allá, utilizando talismanes y amuletos como protección ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad.