
Nunca más
Venezuela, nueve años después, vive una situación de frustración explosiva, pues pareciera alejarse el logro de las aspiraciones más sencillas y cotidianas como el disfrute de calles limpias y seguras, del juego de los niños en las plazas, de la leche, pollo y arroz en la mesa, en una sociedad con trabajo, vivienda, dignos servicios públicos de salud y educación, con gobernantes honestos y algunos corruptos en la cárcel.










