
El espíritu de estos tiempos
La globalización se ha asumido como una realidad mundial y sus efectos: para lo bueno y para lo malo. Ahora nos toca lo malo: la crisis del 2008, en la cual Latinoamérica no tiene ninguna responsabilidad, pero debe actuar como si la tuviera, en beneficio de una ciudadanía que sentirá fuertemente sus efectos.







