
Ángel García Banchs: Viene otra devaluación en 2013
Otra devaluación viene en camino este mismo año. Nuevamente, la escasez torcerá el brazo del Gobierno y le obligará a devaluar por segunda vez en 2013. Pero, esta vez será de forma encubierta.
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Otra devaluación viene en camino este mismo año. Nuevamente, la escasez torcerá el brazo del Gobierno y le obligará a devaluar por segunda vez en 2013. Pero, esta vez será de forma encubierta.

La devaluación del tipo de cambio de 4,30 bolívares a 6,30 bolívares por dólar implicará una caída en el poder adquisitivo de 32% en promedio en el ingreso de los venezolanos, según cálculos de economistas. Es decir, que por cada bolívar que un venezolano tiene en su bolsillo, 0,32 céntimos de su valor se perdió debido a la medida. Adicionalmente, significará un aumento de 30% en promedio en el índice de precios, lo que se traducirá en un mayor empobrecimiento en las personas de menos recursos.

En el campo de la economía se ha hecho ya popular la llamada <b>enfermedad holandesa</b>, que se hace presente cuando un país recibe un gran flujo de divisas, como consecuencia de una actividad exportadora particularmente dinámica.

La opinión pública comienza a reaccionar ante las manifestaciones de violencia que protagonizan los motorizados en las vías públicas, ante las cuales generalmente los agentes de seguridad se desentienden.

La Fundación Fondo Nacional de Transporte Urbano (Fontur), organismo adscrito al Ministerio para el Transporte Terrestre, reiteró ayer a la comunidad venezolana en general que no tiene vinculación legal con presuntos gestores, quienes en nombre de esta Fundación, tramitan créditos para la adquisición de transporte público y cobran por ese servicio.

El Sindicato de Trabajadores de Chrysler de Venezuela reaccionó públicamente ante señalamientos que le vinculan a mafias que controlan la adjudicación de vehículos a los trabajadores de la ensambladora para comercializarlos a terceros, forzando la especulación con altos precios, por encima de los fijados por los fabricantes.

Toyota se sumó a otras dos ensambladoras venezolanas, Chrysler y Ford, al advertir públicamente que personas ajenas a la empresa y su red de concesionarios están vendiendo vehículos en forma irregular, “operación que puede ser objeto de fraude”.

La industria automotriz venezolana, que un día fue la cuarta más importante en América Latina, no está exenta de uno de los problemas más grave que afecta al sector productivo del país: el ausentismo laboral.

Importante advertencia hace Ford a sus clientes y la comunidad.

El proyecto no sólo contempla el control de los precios de los automóviles nuevos y usados, sino que también limita a los registros a legalizar las operaciones.

Concesionarios tipo B creen que la Ley de compra y venta de carros nuevos y usados los beneficiará.

La estatal informó que "hasta nuevo aviso" no dispone de más automóviles.