
Tú dulzura de Confitura de Merey
Hoy vi de lejos el mar. Me encandiló su luminoso quejido. Siento una tos lejana dentro de mis propios pulmones. Las tertulias en las noches de ergástula son cada vez menos frecuentes. Siento que la parca me guiña un ojo. Mi riñones no me obedecen y, la crisis de mis magullados tobillos me da que hablar conmigo mismo. Nada de cartas.










