
Freakonomics
Aunque algunos reprochan a Levitt la ausencia de un hilo conductor en su llamada “economía de lo raro”, hay algo en común en cada uno de sus extraños ejercicios: un afán por describir con precisión la forma en que las personas se comportan en el mundo real y una habilidad incuestionable para poner las herramientas económicas al servicio de dicho fin.










