Algo huele mal en El Complejo

El Complejo Turístico El Morro, ideado y diseñado por Daniel Camejo Octavio (difunto), comenzó su construcción en el año 1967 (paralelo a Cancún). Para lo cual se creó la empresa para el Desarrollo del Oriente Compañía Anónima (Caztor), conformada inicialmente por: Alcaldía de Bolívar (aporta terreno), Alcaldía Sotillo (aporta terreno), Gobernación del Estado Anzoátegui (minoritario 5%) y Fondur (aporta dinero, accionista mayoritaria). La construcción de las obras se hizo conforme a los planos del complejo en donde se establecieron los usos de cada sector, así: áreas vendibles: zona de hoteles, residencial, centros comerciales; áreas no vendibles: parques, avenidas, calles, campos de golf, marinas… éstas son áreas comunes de los condóminos propietarios del complejo.

El complejo se termina y pasa a ser uno de los sitios más exclusivos de Latinoamérica (resort) y comienzan a vender las áreas vendibles y las otras a ser administradas por la empresa constructora: “Caztor” (con lo cual se contribuía al pago de los gastos comunes).

Dos errores importantes: a) no diseñar desde el inicio el cobro a los propietarios de los gastos comunes (condominio) y b) no trasmitir a la Asociación de Propietarios del complejo (Apmo) causahabiente de Caztor, la administración de las áreas comunes.

De esta forma se fue depredando el complejo, a través de cambios de usos ilegales de los cuales hay sentencias judiciales firmes e inejecutables, caso: Bora Bora. Hasta que se vendieron hasta las piedras del conjunto. De estos hechos hay denuncias en los Tribunales y Fiscalías del Estado, sin culpable del: “canibalismo urbanístico” allí ocurrido.

Los administradores (depredadores) no respetaron ni los planos del complejo, y menos el documento de condominio: administraron, vendieron, alquilaron, concesionaron y le sacaron el jugo a las áreas comunes del complejo, ¡hasta dejar el vagazo!. Sin interés económico para nadie, quedó Caztor abandonada a su suerte.

Pero la creatividad de los inescrupulosos es genial. La zona de marinas concesionada hasta ahora, ha sido permisada para la construcción de un Hotel cinco estrellas. ¡Van a transformar en Hotel!, un área que es de uso común de los habitantes del conjunto, ¡sin permiso! Este Hotel aumentaría el nivel vehicular hasta su colapso, porque la única vía de acceso es la avenida Américo Vespusio. Recuerden: no han construido el puente que une Lechería – Pto La Cruz, pero si un Hotel ¿habrá algún interés?

¿Qué? no, nos extraña: a) que no haya un preso por tantos delitos contra el patrimonio público; y b) que este permisada por Sotillo, porque todo eso de la “revolución” y de la “propiedad social” son cuentos chinos, ¡a menos qué!, ese hotel sea propiedad social de la gente de: Santa Rosa, Rómulo Gallegos, Barrio Saigón… ¿Ustedes creen? ¿Qué eso sea así?

Lo que me extraña y duele es que el Municipio Urbaneja que detenta el 60% de las acciones de Caztor, no haga nada, eso es inaudito. Sus representantes han sido los responsables directos de todas las fechorías urbanísticas ¿qué pasa en Lechería? ¿Será que algo sigue oliendo mal allí?

Queda sólo la comunidad de Lechería que tendrá que movilizarse ¡como siempre!. Dando la pelea por las luchas comunitarias: invasión del Doral Beach, paralización de la eliminación de las caminarías, protestas por el deterioro de la calle Arismendi, reclamos por los malos servicios públicos… Lechería: ¡¡¡Alerta!!!..

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