Biodiésel con aceite de cocina usado

Alex Fernández Muerza – Freír un huevo puede alimentar el estómago pero también el depósito del coche. Convenientemente recogido y transformado, el aceite de cocina usado puede convertirse en gasolina diésel. Su utilización es doblemente ecológica, al evitar que contamine el medio ambiente cuando se aprovecha como biocombustible. Diversos sistemas permiten incluso producirlo en casa, aunque para consumirlo con plenas garantías se aconseja su elaboración industrial. Por su parte, cada vez más municipios españoles ponen en marcha proyectos para potenciar este biodiésel, aunque su desarrollo todavía es incipiente. En este sentido, la colaboración de los consumidores es fundamental para su desarrollo.

Ventajas del biodiésel de aceite usado

El correcto reciclaje del aceite usado, como se apunta en la Escuela de Reciclaje en el Hogar de CONSUMER EROSKI, pasa por depositarlo en un recipiente adecuado y llevarlo a lugares específicos para su recogida, como los puntos limpios.

Sin embargo, la falta de concienciación, el desconocimiento, o las pocas facilidades para su recogida llevan a la gran mayoría de los consumidores a verterlo en la basura o por el fregadero, lo que puede suponer un grave problema medioambiental y de salud pública. Para empezar, este residuo contribuye a la reproducción de potenciales bacterias nocivas en las cañerías, a la obstrucción de las mismas al solidificarse y a la generación de malos olores en las casas.

Pero ahí no acaba el problema: un solo litro de aceite doméstico puede contaminar mil litros de agua y provocar importantes alteraciones en los ecosistemas naturales. Por ejemplo, se puede adherir a las agallas de los peces, y en la superficie de los ríos crear una capa que deteriore su oxigenación.
Por ello, diversos expertos aconsejan utilizar este aceite usado para producir biocombustible. Jose Santamarta, responsable del Instituto World Watch en España asegura que «es fácil, aceptado y es la forma más razonable de producir biodiésel, solucionando un problema de contaminación ambiental.»

Un sólo litro de aceite doméstico puede contaminar mil litros de agua y provocar importantes alteraciones en los ecosistemas naturales.

Asimismo, su uso como combustible diésel permite abaratar costes de producción, y se trata de una buena materia prima, según un estudio de un equipo de científicos de la Universidad de Castilla-la-Mancha y de la Universidad de Antioquia, (Colombia), que ha demostrado que no genera más emisiones de CO2 que los aceites puros.

No obstante, la producción de este tipo de biodiésel es más bien menor, debido a diversas razones de tipo tecnológico, económico, o normativo. Asimismo, en España, las grandes compañías petroleras, a las que no les interesa vender este tipo de biodiésel, controlan la gran parte de la distribución en gasolineras.

Autobuses con biodiésel de aceite usado

Los autobuses son vehículos idóneos para la utilización de este tipo de biodiésel y de hecho, diversas ciudades españolas cuentan entre su flota urbana con autobuses ecológicos que ya lo consumen.
El autobús puede ser un ejemplo en el que se unan diversas prácticas ecologistas. Los consumidores, además de utilizar este medio de transporte público, pueden reciclar el aceite usado de sus casas para que se convierta en su combustible. Así lo ha visto Stagecoach, una de las compañías de autobuses más importantes del Reino Unido. Sus responsables reducen el precio del billete a los usuarios que entreguen su aceite usado a la empresa, que utiliza vehículos con este tipo de biodiésel.

Biodiésel con aceite de cocina usado

Evita el impacto ambiental de tirarlo por el desagüe y supone un combustible ecológico que hasta puede producirse de forma casera, aunque con limitaciones.

¿Se puede hacer biodiésel casero?

El proceso para convertir el aceite usado en biodiésel no es muy complicado en teoría: básicamente consiste en mezclarlo con un alcohol, como el metanol. Por ello, diversas iniciativas proponen a los consumidores transformar el aceite usado de sus cocinas en biocarburante gratis para sus vehículos. En este sentido, en Internet se pueden encontrar webs que incluso detallan cómo hacerlo de forma casera.


– Imagen: Matthew Maaskant –

El conductor esocés Antony Berretti quiso dar ejemplo de que la idea es posible. Para ello, se propuso recorrer varios países europeos, entre ellos España, con una furgoneta transformada por él mismo, de manera que pudiera repostar su depósito con los aceites vegetales sobrantes de restaurantes.
Por su parte, algunas empresas se proponen incluso venderlo entre los consumidores y hacer negocio de ello. Por ejemplo, la compañía estadounidense Greasecar Vegetable Fuel Systems comercializa unos kits de conversión cuyo precio oscila entre 500 y 1.300 euros, y que según sus responsables se amortiza en unos meses al obtener carburante gratis.

En Internet se pueden encontrar webs que incluso detallan cómo hacerlo de forma casera.
La empresa británica Green Fuels se dirige también al mercado doméstico con su procesador de biodiésel FuelPod2. Con un precio de unos 3.000 euros, este aparato es capaz de producir, según sus responsables, hasta 50 litros de biodiésel al día a partir de diversos residuos aceitosos. Sus dimensiones -60 centímetros de diámetro y 1,40 metros de altura- están pensadas para que pueda guardarse en un sótano o en un garaje.

Sin embargo, algunos expertos recuerdan las limitaciones de producir este tipo de biodiésel de forma casera.

Gloria Etxebarria, técnica del Departamento de Energías Renovables del Ente Vasco de la Energía, (EVE), explica que la materia prima es un «popurrí», ya que unos aceites están más usados que otros, más quemados, con impurezas distintas, unos son de girasol, otros de soja, etc.
Por ello, añade esta especialista del EVE, que aunque pueda ser cierto que estos sistemas caseros funcionen a pequeña escala, no son capaces de producir un carburante con la norma EN14214, que especifica cómo debe ser el biodiésel y que aceptan los fabricantes. De esta manera, un biodiésel que no cumpla este criterio perdería la garantía en caso de avería del vehículo.

Asimismo, Emilio Font de Mora, responsable del área de Biocarburantes de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), asegura que la producción casera puede ser incluso ilegal si no se asumen una serie de requisitos bastante estrictos de tipo medioambiental (el metanol es un producto peligroso) y tributarios (hay que declarar la producción, aunque después se aplique la exención).

Proyectos ecológicos y solidarios

El reciclaje del aceite usado puede dar lugar también a ejemplares experiencias que combinan no sólo valores medioambientales, sino también solidarios. Cinco vecinos en paro del barrio Suerte de Saavedra, en Extremadura, fundaron en 2004 una cooperativa con el doble objetivo de crear puestos de trabajo y proteger el medio ambiente recogiendo el aceite usado para su posterior transformación en biodiésel.

Por su parte, la ONG Madre Coraje, junto al Ayuntamiento de Málaga, puso en marcha en 2007 una iniciativa para recoger el aceite usado de esta ciudad andaluza para convertirlo en jabón y mandarlo a Perú. El aceite que no se utiliza para este fin, una vez filtrado, se vende a empresas que se encargan de convertirlo en un biodiésel para los autobuses urbanos de la capital malagueña. De esta manera, se consigue también un dinero con el que seguir financiando los proyectos que esta ONG tiene en Perú.

Evita el impacto ambiental de tirarlo por el desagüe y supone un combustible ecológico que hasta puede producirse de forma casera, aunque con limitaciones

Biodiésel con aceite usado en España

La producción de biodiésel con aceite usado en España se lleva a cabo por parte de entidades públicas o universidades que recolectan estos residuos y los llevan a plantas de producción de biodiésel, según el responsable de APPA.


– Imagen: Luis Barreto –

En este sentido, cada vez son más los municipios españoles que llevan a cabo interesantes proyectos de reciclaje de aceites usados para su transformación en biodiésel. El sistema suele consistir en la instalación de contenedores especiales para que los consumidores se desprendan del aceite usado que han guardado en un envase hermético, como una botella de plástico. En ella se debe depositar aceite procedente de frituras, de asados, de conservas, grasas estropeadas o caducadas, y en ningún caso aceite de motor o lubricantes, mayonesas, salsas o preparados, ni mezclado con restos de comida o cualquier otro desperdicio. Posteriormente, una empresa especializada se encarga de su transporte y transformación en biodiésel.

Por ejemplo, el municipio madrileño de Loeches y el segoviano de San Cristóbal ponían recientemente en marcha un proyecto piloto que durará hasta 2009. El consistorio reparte gratuitamente embudos-filtro para que los ciudadanos guarden el aceite en una botella de plástico. Una vez llena, se deposita en los contenedores especiales situados en distintos lugares del pueblo, dado que el sistema incluso permite reciclar el envase.

La colaboración ciudadana resulta fundamental. Los consumidores pueden preguntar en su consistorio si se lleva a cabo algún tipo de proyecto similar, y en caso negativo, solicitarlo
Por su parte, otra curiosa iniciativa, en la que también se incorporan elementos de educación ambiental, es la del instituto Las Espeñetas de Orihuela, en Alicante. Sus alumnos reciclan el aceite usado de sus casas y lo transforman en el laboratorio del centro en biodiésel. El combustible obtenido es utilizado posteriormente en la caldera de la calefacción del instituto.

Normalmente, los responsables municipales suelen informar públicamente de la puesta en marcha de estos proyectos, ya que la colaboración ciudadana resulta fundamental. En este sentido, los consumidores pueden preguntar en su consistorio si se lleva a cabo algún tipo de proyecto similar, y en caso negativo, solicitarlo.

En cuanto a las plantas en España que utilizan aceites usados al 100% o en alguna proporción con otros aceites, son las siguientes: Asthor Biodiésel, en Gijón; Biocarburantes De Castilla, en Valdescorriel, (Zamora); Bionor Transformación, en Berantevilla, (Álava); Bionet Europa, en Reus, (Tarragona); Bionorte, en San Martín del Rey Aurelio, (Asturias); y Stocks Del Vallés, en Montmeló, (Barcelona).

Fuente: www.consumer.es

A %d blogueros les gusta esto: