Cepal: PIB de America Latina y el Caribe caerá (-9,1) en 2020

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La CEPAL ante los efectos cada vez mayores del Covid-19, presentó este 15 de julio un informe especial a través de su Secretaria Ejecutiva Alicia Bárcena en una conferencia virtual, donde actualiza sus proyecciones de crecimiento para los países de América Latina y el Caribe. En el mismo, se recalca que tanto los choques externos como domésticos han resultado más fuertes de lo previsto en abril pasado, lo que ha llevado a una revisión a la baja de las cifras. Además, la región se encuentra hoy en el epicentro de la pandemia y, si bien algunos gobiernos han comenzado a aliviar las medidas de contención, otros han debido continuarlas o incluso intensificarlas ante el persistente aumento de los casos diarios de la enfermedad.

Según el informe, dado que tanto el choque externo como el interno se han intensificado, la región evidenciará una caída del producto interno bruto (PIB) de -9,1% en 2020, con disminuciones de -9,4% en América del Sur, -8,4% en América Central y México y -7,9% para el Caribe excluyendo Guyana, cuyo fuerte crecimiento lleva al total subregional a una contracción menor (de -5,4%).

Las estimaciones de la caída de la actividad económica en América Latina y el Caribe son de tal magnitud que, para el cierre del 2020, las cifras del PIB per cápita serán similares a las de 2010, lo que estaría significando un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso por habitante. Por lo que es dable prever un aumento mayor del desempleo, provocando un deterioro importante en los niveles de pobreza y desigualdad, dijo Alicia Bárcenas en su presentación.

Se espera que la tasa de desocupación regional se ubique alrededor del 13,5% al cierre de 2020.  Con la nueva estimación, el número de desocupados llegaría a 44,1 millones de personas, lo que representa un aumento cercano a 18 millones con respecto al nivel de 2019 (26,1 millones de desocupados). Estas cifras son significativamente mayores que las observadas durante la crisis financiera mundial, cuando la tasa de desocupación se incrementó del 6,7% en 2008 al 7,3% en 2009 (0,6 puntos porcentuales).

Por otro lado, la caída de -9,1% del PIB y el aumento del desempleo tendrían un efecto negativo directo sobre los ingresos de los hogares y su posibilidad de contar con recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas. La Cepal también alertó de que aumentará la desigualdad y las remesas hacia Latinoamérica se verán seriamente afectadas y pronosticó que el valor de las exportaciones regionales caerá cerca de un 23% «debido principalmente a la intensificación de la contracción de la demanda mundial»

En ese contexto, la CEPAL proyecta que el número de personas en situación de pobreza se incrementará en 45,4 millones en 2020, con lo que el total de personas en esa condición pasaría de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana. Dentro de este grupo, el número de personas en situación de pobreza extrema se incrementaría en 28,5 millones, pasando de 67,7 millones de personas en 2019 a 96,2 millones de personas en 2020, cifra que equivale al 15,5% del total de la población.

La CEPAL también proyecta una mayor desigualdad en la distribución del ingreso en todos los países de la región: el índice de Gini se incrementaría entre un 1% y un 8% en los 17 países analizados, y los peores resultados se esperan en las economías más grandes de la región.

Los países más afectados serán Venezuela (-26 %), Perú (-13 %), Argentina (-10,5 %), Brasil (-9,2 %), México (-9 %), Ecuador (-9 %), El Salvador (-8,6 %), Nicaragua (-8,3 %), Cuba (-8 %) y Chile (-7,9 %).

En el medio y final de la tabla se encuentran Panamá (-6,5 %), Honduras (-6,1 %), Colombia (-5,6 %), Costa Rica (-5,5 %), las islas del Caribe (-5,4 %), República Dominicana (-5,3 %), Bolivia (-5,2 %), Haití (-5 %), Uruguay (-5 %), Guatemala (-4 %) y Paraguay (-2,3 %).

Según el informe, los países de la región han anunciado grandes paquetes de medidas fiscales para hacer frente a la emergencia sanitaria y mitigar sus efectos sociales y económicos. Además, la magnitud de la crisis actual ha llevado a las autoridades monetarias a incluir herramientas convencionales y no convencionales en su accionar. Las acciones de los bancos centrales de la región han estado encaminadas no solo a atenuar los efectos de la crisis y sentar las bases para una eventual reactivación, sino también a la preservación de la estabilidad microfinanciera de las economías.

“Si bien los países de la región han anunciado medidas muy importantes, en la medida que se extiende el confinamiento se requieren esfuerzos adicionales para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. La CEPAL ha realizado varias propuestas incluyendo la implementación de un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social, un bono contra el hambre -equivalente al 70% de una línea regional pobreza extrema (67 dólares de 2010) y cuyo costo total se estima en 27,1 miles de millones de dólares (0,52% del PIB regional), y varias iniciativas de apoyo a empresas y trabajadores en riesgo. Para la implementación de cualquiera de estas líneas de acción es necesario fortalecer el rol de las instituciones financieras internacionales de forma que puedan apoyar mejor a los países”, enfatizó Alicia Bárcena.

“Los esfuerzos nacionales deben ser apoyados por la cooperación internacional para ampliar el espacio de política a través de mayor financiamiento en condiciones favorables y alivio de la deuda. Asimismo, avanzar en la igualdad es fundamental para el control eficaz de la pandemia y para una recuperación económica sostenible en América Latina y el Caribe”, afirmó Bárcena.

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