Crece tendencia negativa a invertir en Venezuela

Revela la Comisión Económica para América Latina de ls Naciones Unidas (CEPAL) en su último informe.

Brasil es sobradamente el país receptor de mayor inversión extranjera directa con US $ 66.600MM. Le siguen Chile, que recibió US$ 17.299 millones y Colombia, con 13.234 millones. Venezuela figura en el sexto lugar con US$ 5.302.

La Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, CEPAL, acaba de hacer público un interesante estudio sobre la inversión extranjera directa, en América Latina y en el mundo, el cual ha sido difundido intensamente por los medios de comunicación de la región. Hay sin embargo algunos aspectos que no han sido suficientemente destacados.

En primer lugar, es importante subrayar el hecho de que de toda la inversión extranjera directa que fluye por el planeta Tierra, la mayor cantidad se dirige hacia Estados Unidos y en segundo lugar hacia Europa. Los países capitalistas desarrollados, a pesar de sus dificultades económicas, siguen siendo los escenarios más atrayentes para invertir. En otras palabras, los capitales que fluyen internacionalmente en calidad de inversión extranjera directa –que no
incluye la inversión de cartera, constituida por bonos y depósitos bancarios- van fundamentalmente desde los países desarrollados hacia los países desarrollados. Algo parecido sucede con el comercio de bienes y servicios: los flujos más importantes desde el punto de vista cuantitativo van desde los países desarrollados hacia los países desarrollados, y no entre el norte y el sur, como suponen algunas teorías poco actualizadas.

En segundo lugar, si se toman solamente a los países en desarrollo, el primer receptor en el año 2011 fue China, con 124.000 millones de dólares. Si se toma en consideración Hong Kong, se suman 78.400 millones de dólares más. Después viene Brasil, con 66.600 millones de dólares; Rusia, con 50.800 millones de dólares e india con 34.000 millones de dólares. Es decir, los países que conforman el Grupo BRIC tienen la interesante condición de ser, tomados en conjunto, los mayores receptores mundiales de inversión extranjera directa, lo cual es un indicador de la visión optimista que el sistema financiero tiene respecto al futuro de esos países.

En América Latina

Si se tiene en cuenta la situación particular de América del Sur -además del peso ya mencionado de Brasil como país receptor de inversión extranjera directa– el que le sigue es Chile, que en el año recién pasado contabilizo un total de 17.299 millones de dólares recibidos en calidad de IED. Le sigue Colombia, con 13.234 millones de dólares. Después viene Perú, con 7.659 millones de dólares y Argentina, con 7.243 millones de dólares. Venezuela figura en el sexto lugar en este ranking, con 5.302 millones de dólares, y supera sólo a los países de menor tamaño geográfico, demográfico y económico, tales como Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay.

Lo que se considera inversión extranjera directa puede estar constituido por tres elementos diferentes: primero, los aportes netos de capital, constituidos por los montos nuevos de capital que ingresan como capital accionario, menos el capital que abandona el país en el mismo periodo; segundo, las utilidades que obtiene el capital extranjero ya establecido en un país y que no se canalizan hacia la casa matriz, sino que se reinvierten en el país sede de esa inversión extranjera; y en tercer lugar, los prestamos que la casa matriz, u otras empresas filiales, hacen a la empresa radicada en un país sede.

La Manufactura

En el caso particular de Venezuela, según el informe de CEPAL ya mencionado, los aportes netos de capital tuvieron un saldo negativo de 673 millones de dólares, es decir, fue más el capital que abandonó el país que el capital que entró. En segundo lugar, los préstamos recibidos entre compañías alcanzaron a los 3.345 millones de dólares, y la reinversión de utilidades obtenidas en periodos anteriores sumó 2.630 millones de dólares. Se aporta, además, el dato de que el 65% de los 5.302 millones de dólares ingresados en el año 2012 lo hizo en el sector petrolero, y el 20 % en actividades financieras.

En otras palabras, el mucho o el poco capital extranjero que fluye a Venezuela en calidad de inversión directa, lo hace atraído por las rentabilidades que se pueden obtener en las actividades petroleras y financieras. El sector manufacturero y otros sectores de servicios venezolanos no parecen ser particularmente atrayentes para el capital extranjero.

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