¿Cuántos alimentos consumimos los venezolanos este año?

Caritas de Venezuela, organización de carácter social de la Iglesia Católica reveló los resultados de un estudio relacionado al problema alimentario-nutricional del pais. Destacan, por lo trágico, lo siguiente:

✓ El 15% de los niños venezolanos padecen síntomas de desnutrición aguda.
✓ Cada semana mueren 4-5 niños en el país por problemas asociados a la desnutrición infantil.
✓ 4,5 millones de venezolanos comen una sola vez al día.

Conviene, entonces, preguntarse: ¿Cuál es la disponibilidad alimentaria del país este año y cuál es su perspectiva de desempeño para 2018? La respuesta a esta interrogante constituye el soporte técnico a los hallazgos encontrados por cáritas.

Lo primero es lo primero.

Se entiende por disponibilidad alimentaria, la cantidad u oferta total de alimentos que en un lapso determinado accede una población específica, considerando sus tres fuentes clásicas de suministro, a saber: bienes de origen animal y vegetal de producción interna más el aprovisionamiento, vía importaciones. Formulemos tres interrogantes fundamentales.

1) ¿Cuánto es el consumo de alimentos de origen animal?

No hay estadísticas oficiales al respecto. Somos un país en este sentido opaco, sin transparencia; oscuro en lo que a sistema de cuenta nacionales para asuntos económicos y sociales se refiere. De modo, que tenemos que acudir a fuentes secundarias, destacándose las que suministran los propios productores primarios a través de los diferentes gremios que los agrupan.

Es así como determinamos que este 2017, la disponibilidad de productos de origen animal ubicose -sin leche- en 36 kg/PC/año; distribuidos de la manera siguiente:

Carne de aves 16 kg/PC/año
Carne de bovino 7 kg/PC/año
Carne de cerdo 3 kg/PC/año
Pescados 6 kg/PC/año
Huevos 4 kg/PC/año
En total 36 kg/PC/año

Surge una pregunta: ¿Tal cantidad es mucho o poco?

Hay muchas maneras de abordar está interrogante. Procederemos comparando está cantidad consumida de productos de origen animal con la ingerida por este mismo concepto en el 2013. Este último año tomado como valor referencial, no es aleatorio. Al contrario, tiene su propia lógica interna. Veamos. Aún cuando la crisis que padecemos se incubo antes del 2014, fue en julio de este año cuando caen los precios del petróleo, que el rostro más feo de las distorsiones económicas que sufrimos, comienzan a manifestarse. De modo, que en cierta manera, el año 2013, es el último año que los venezolanos vivimos con unos niveles “normales” de abastecimiento alimentario. Pues bien, ese año el consumo de productos de origen animal fue el siguiente:

Carne de aves 50 kg/PC/año
Carne de bovino 22 kg/PC/año
Carne de cerdo 7 kg/PC/año
Pescados 15 kg/PC/año
Huevos 8 kg/PC/año
Total 102 kg/PC/año

¿Qué estamos diciendo?

Que esté 2017 con respecto al 2013 consumimos apenas el 35% en productos de origen animal; o lo que es lo mismo: la reducción en la disponibilidad alimentaria en ese tipo de alimentos, entre esos dos años considerados es de 65%. ¡Na guara!

2) ¿Cuánto se obtuvo este año en producción de origen vegetal?

Se cosecharon 300 mil hectáreas de maíz; 45 mil hectáreas de arroz y una cantidad ridícula de sorgo. Asumiendo niveles de rendimiento estándares para el país, produjimos en cereales 1,3 millones de toneladas; abordando el resto de las familias botánicas que tienen importancia económica en Venezuela -raices y tubérculos, leguminosas, musaceas, frutas, oleaginosas y cultivos hortícolas- mediante similar enfoque metodológico, en este año agrícola 2017 produjimos entre 4 y 4,2 millones de toneladas, que sumado a unas 3,2 millones de toneladas de caña de azúcar -Fesoca-, resultaría en un total de producción vegetal de unas 7,2 millones de toneladas.

3) ¿Cuántas toneladas de alimentos se importaron este año?

Ecoanalitica estima que las importaciones totales se ubicarán al 31/12 en unos 13,5 millardos de dólares; diseccionando las importaciones, estimamos que las propiamente agroalimentarias se ubicarán en unos 3,5 millardos de dólares, que a los precios que rigen en el mercado internacional, sobre todo de alimentos portadores de calorías baratas, explicarían unas 4-5 millones de toneladas.

En total -animal, vegetal, importaciones- el país contó con una disponibilidad alimentaria de unas 13,5 millones de toneladas, las cuáles entre 29 millones de venezolanos – 2,5 millones han emigrado-, nos da 465 kg/PC/año.

¿Es mucho o poco? Veamos.

En el 2001 – que fue un año agrícola de regular para malo-, la disponibilidad alimentaria fue de 1015 kg/PC/año -MAT-, lo que determinó un consumo energético promedio de 2225 cal/PC/día – INN-; incluso, si profundizamos en este último indicador, el consumo calórico de la clase E -pobreza extrema- fue de 1883 cal/PC/día -INN-. ¿Qué quiero decir? Que en este 2017, el consumo calórico promedio del venezolano se ubica a nivel del valor que de ese indicador tuvo en el 2001 la clase social más vulnerable en el país, puesto que la oferta alimentaria este año es 55% inferior a la que se dispuso en el 2001. ¡Ahí hemos llegado!

Situación muy grave. Gravísima. Y lo peor, es que en el 2018 se deteriorará aún más.

4) Efectos de la hiperinflacion

Una economía vive un proceso hiperinflacionario cuando rompe la tendencia hacia el equilibrio en la tasa de crecimiento de precios.

En los primeros 5 meses del 2017 la inflación promedió 19% intermensual. En junio fue de 24%. En julio 28%. En agosto 35%. En septiembre 37%. En octubre 50% y noviembre 63%. A esas tasas de crecimiento mensuales, este año el INPC superará los 2000%. El FMI proyecta una inflación para 2018 de 2348%; Barclays capital de 5438% y Ecoanalitica de 7380%. La liquidez monetaria que es la variable que más influye en el comportamiento de los precios en lo que va de año a aumentado 688%. En el más optimista de los escenarios la inflación superará los 3500% el próximo año. Nadie saldrá ileso de esa hecatombe económica que se avecina. El sector agrícola no será la excepción. La superficie a cosechar y los rendimientos a obtener serán las variables que sufrirán el mayor impacto, y por medio de estas, la disponibilidad alimentaria mermará respecto al valor que presentó en 2017, que como vimos es tremendamente insuficiente. Veamos.

Una hectárea de pimentón en el 2015 su costo de producción se ubicó en Bs un millón; este 2017 alcanzó los 22 millones de bolívares; ¿A cuánto se elevará dicho costo en el 2018? En 2015 una hectárea de zanahoria, su costo fue de Bs 400 mil; en 2017 trepó a Bs 5 millones; por ello, en el 2015 se produjeron 220 mil toneladas, producción que bajo a 70 mil toneladas este año. ¿Cuánto costará producirla el próximo año? Esa misma tendencia en el comportamiento de los costos de producción se observará en todas las especies vegetales que se cultivan en el país; consecuencias: menos hectáreas a cosechar; situación que se verá reforzada, por la perdida de poder de compra del stock de recursos que dispondrá el sector bancario para financiar la actividad agropecuaria; es decir, nominalmente el sector financiero dispondrá de más dinero, pero con una capacidad real de financiación mucho menor. De otro lado, la escasez de insumos y sus inalcanzables precios determinarán un menor uso de ellos, impactando hacia la baja los rendimientos agronómicos a obtener. Al final: menos producción interna, y al no existir posibilidad de aumentar las importaciones, por las severas restricciones que tenemos en nuestro presupuesto de divisas: menos alimentos en las mesas de los venezolanos. Más desnutrición. Menos calorías consumidas. Más enfermedades. Corolario: mayor deterioro de la declinante calidad de vida que tenemos.

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