De las Tecnologías Apropiadas a las Tecnologías Sociales (Parte Quinta y Última)

Existen diversas definiciones de Tecnologías Sociales. Una de las más difundidas en la actualidad es la adoptada por la Red de Tecnología Social: la Tecnología Social comprende productos, técnicas y/o metodologías reaplicables, desarrolladas en interacción con la comunidad, y que representan efectivas soluciones de transformación social.

Se ha desplegado una iniciativa de reconceptualización de “Tecnología Social”, que condujo a la noción de “re-aplicación” de la tecnología: operación de adecuación –vía re-significación- y difusión nomecánica a diversos contextos locales.

Se define la Tecnología Social como una aplicación de conocimientos científicos y tecnológicos orientada a la resolución de problemas de subsistencia, salud, educación, envejecimiento y discapacidad.

Si bien la adopción del concepto “re-aplicación” constituye un aporte significativo, la conceptualización de tecnología social adoptada aún supone amplios márgenes de ambigüedad.

En síntesis: Existe una diversidad de definiciones, acumuladas a los largo de los últimos 50 años. Derivan de estas conceptualizaciones una serie de normativas y prescripciones para el diseño, desarrollo, producción, gestión y evaluación de Tecnologías Sociales.

Cada una de las definiciones disponibles presentan restricciones y contradicciones significativas, de distinto signo:

o Determinismo tecnológico
o Ofertismo
o Voluntarismo
o Paternalismo
o Uso excluyente de tecnologías maduras
o No uso intensivo de conocimientos científicos y tecnológicos
o No uso de conocimientos tácitos y consuetudinarios
o Uso intensivo de mano de obra
o Restricción al uso intensivo de maquinaria y sistemas complejos
o No aprovechamiento de economías de escala
o Resolución de problemas puntuales (soluciones no sistémicas)
o Ignorancia de relaciones de mercado
o Generación de economías de dos sectores
o Uso parcial o inexistente de herramientas de análisis disponibles (por ej: economía de la innovación)
o Restricción a la dinámica del mercado como vía excluyente de relaciones económicas

Del problema social…: Los países de América Latina muestran alarmantes índices sociales y económicos. Lejos de disminuir, la marginalidad, el desempleo, la pobreza y la violencia social tienden a aumentar y profundizarse. Enormes proporciones de la población (oscilando entre el 20 y el 50% según los diferentes países e indicadores) viven en condiciones de exclusión, signadas por un conjunto de déficits: habitacional, alimentario, educacional, de acceso a bienes y servicios. Venezuela no es ajena a este fenómeno. La superación de estos problemas sociales es, probablemente, el mayor desafío político y económico de los gobiernos locales. Es, al mismo tiempo, la mayor deuda social existente en el país y la región. La escala del problema social supera las actuales capacidades de respuesta gubernamental.

La inclusión de la población excluida y sub-integrada, en condiciones de consumo compatibles con estándares de calidad de vida digna y trabajo decente, así como la generación de viviendas y empleos necesarios, implicarían una gigantesca demanda energética, de materiales, de recursos naturales, con elevados riesgos de impacto ambiental y nuevos desfasajes sociales.

El desarrollo de Tecnologías Sociales constituye un aspecto de la respuesta viable. Las “tecnologías apropiadas” disponibles presentan una serie de restricciones, tales que no parecen una respuesta adecuada: concebidas como intervenciones paliativas, destinadas a usuarios con escasos niveles educativos, acaban generando dinámicas top-down (“paternalistas”). Así, por un lado, privilegian el empleo de conocimiento experto, ajeno a los usuarios-beneficiarios, y por otro, subutilizan el conocimiento tecnológico local (tácito y codificado) históricamente acumulado.

Diseñadas para situaciones de extrema pobreza de núcleos familiares o pequeñas comunidades, normalmente aplican conocimientos tecnológicos simples y tecnologías maduras, dejando de lado el nuevo conocimiento científico y tecnológico disponible. No es extraño que, a mediano y largo plazo, las “tecnologías apropiadas” generen dinámicas económicas “de dos sectores”, cristalicen situaciones de discriminación y marginalidad, y reproduzcan, paradójicamente, nuevas formas de exclusión y desintegración social.

Por eso, es tan necesario como ineludible, revisar las conceptualizaciones sobre tecnologías “sociales” disponibles, abandonando su concepción original como recursos paliativos de situaciones de pobreza y exclusión, para pasar a concebirlas como sistemas tecnológicos orientados a la generación de dinámicas de inclusión, vía la resolución de problemas sociales y ambientales. En particular, si el objetivo último es la inclusión social.

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