El doping: una manera inusual de hacer deporte

El sueño dorado de un atleta sea amateur o profesional, es conquistar o romper marcas y records en sus especialidades deportivas, a fin de conseguir un espacio en los anales históricos del mundo del deporte. Sin embargo, todo no es color de rosas, pues debido a esa incesante búsqueda de la gloria eterna, algunos deportistas entran en un submundo donde la moral, la ética y el espíritu deportivo quedan de lado, a tal punto que el lema no sería: “Todo por el bien del deporte”, si no más bien: “No importa el medio, siempre y cuando lo logre”.

No es un secreto que desde los inicios del deporte organizado, muchos atletas han tratado de mejorar su rendimiento en altas competencias, utilizando técnicas y estrategias extradeportivas, por llamarlas de alguna manera. Estas técnicas están descritas como sustancias estimulantes, que ayudarían, en un momento dado, a que los deportistas puedan superar los parámetros normales de competición de una manera artificial, desestabilizando las funciones fisiológicas del organismo en detrimento de la salud.

En vista de esta proliferación de procedimientos inadecuados de algunos atletas, los organismos deportivos han tratado de implementar controles que ayuden a disminuir estas prácticas incorrectas, manteniendo en lo posible la esencia del deporte que es: El esfuerzo físico natural del deportista.

Cuando hablamos de controles en el deporte, rápidamente nuestra mente piensa en la palabra DOPING, concepto que según el Comité Olímpico Internacional (C.O.I.) es “la administración o uso por parte de un atleta, de cualquier sustancia ajena al organismo o cualquier sustancia fisiológica tomada en cantidad anormal o por una vía anormal con la sola intención de aumentar, en un modo artificial y deshonesto, su performance en la competición”.

También cuando, por necesidad, se requiere de tratamiento médico con alguna sustancia, que debido a su naturaleza, dosis o aplicación puede aumentar el rendimiento del atleta en la competición de un modo artificial y deshonesto, se considera doping.

La palabra Doping, según algunos historiadores no está muy clara; sin embargo, se cree que su procedencia se deriva de la palabra inglesa «Dope» que originalmente significaba pasta o grasa usada como lubricante. En la Enciclopedia Británica se le atribuye a la voz flamenca «doop», que significa mezcla. Y en la actualidad hay la predilección de relacionarla con el aminoácido DOPA o la dopamina.

Con el avance tecnológico en las diferentes especialidades deportivas, el Doping también tiene su cuota, es decir, también han surgido nuevas sustancias y métodos que buscan pasar inadvertidos todos los controles de antidopaje.

En la actualidad son muchos los casos de dopaje, claro unos más escandalosos que otros, pero que a fin de cuentas todos, si excepción, llenan de vergüenza al mundo del deporte. Podríamos mencionar varios, pero creo que no es necesario, ya que a estos atletas se les debe respeto y consideración, sin que esto justifique de alguna manera su actitud antideportiva.

Por eso el llamado de atención es, a todos aquellos jóvenes que practican una actividad deportiva y que esperan en algún momento ser profesionales o representar a su país, a que piensen que la mejor forma de conseguir un buen rendimiento, es la preparación física adecuada y el trabajo constante, a fin de poder obtener el rendimiento deseado sin ayuda de sustancias externas que podrían causar daños irreversibles a sus organismos.

A continuación les daré las sustancias tóxicas, en tres categorías, como las clasifica el Comité Olímpico Internacional:

Sustancias Dopantes
1. Estimulantes.
2. Narcóticos Analgésicos.
3. Esteroides Anabólicos.
4. Beta bloqueadores.
5. Diuréticos.
6. Hormonas.

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