¿Es demasiado tarde para actuar en favor del cambio climático?

¿Es demasiado tarde para salvar los ríos, los océanos y los bosques tropicales del calentamiento global?

Por Elda Cantú, Senior News Editor, Latín América de The New York Times

Esta pregunta entraña un inmenso ejercicio de imaginación y voluntad política con resultados sombríos: siempre parece que hacemos muy poco, muy tarde.

En los últimos días, no obstante, hay tres noticias alentadoras (y un recordatorio de que aún queda un largo trecho por delante).

En Estados Unidos, una coalición de accionistas con una agenda a favor del medioambiente logró una pequeña pero significativa victoria la semana pasada: colocar a dos nuevos directores en el consejo de administración de Exxon. Los inversionistas activistas —un término que podría parecer un oxímoron— han dicho que el gigante petrolero tiene que invertir más en energía limpia.

En Holanda, una corte ordenó a la Royal Dutch Shell que recorte significativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero en esta década.

Y en Australia, una monja de 86 años y ocho adolescentes pidieron a un juez que parara la expansión de una mina de carbón. La corte no detuvo el proyecto, pero ha exigido que la empresa proteja la salud de los niños y las generaciones futuras.

En Brasil, por otro lado, la gestión de Jair Bolsonaro ha hecho un llamado al sector privado para invertir más en el medioambiente. Sin embargo, dado el historial de deforestación de su gobierno, su convocatoria para que las empresas adopten reservas naturales en la Amazonía no ha encontrado eco: solo ocho compañías han hecho donativos por poco más de un millón de dólares, una mínima fracción de los 600 millones que esperaban recaudar.

A pesar de la urgencia del tema, dimensionar el costo de la inacción frente al calentamiento global puede ser difícil.

Uno de los argumentos más comunes en contra de tomar medidas agresivas para combatir el cambio climático es que hacerlo acabaría con muchos empleos y paralizaría la economía”, escribió la periodista y científica Julia Rosen en un informe muy completo que responde con datos y pruebas algunas de las dudas más comunes sobre el calentamiento global. Sin embargo, apunta Rosen, de continuar las tendencias actuales, hay estimaciones que indican que “el PIB per cápita mundial disminuirá entre un siete y un 23 por ciento para finales de siglo.

Tal vez, como opinaba el explorador oceánico Fabien Cousteau, el encierro de la pandemia nos ayude a revalorizar nuestro aprecio por la naturaleza. ¿De qué nos servirá recuperar la salud tras la pandemia si no podemos disfrutar del planeta?

Con información de https://mail.google.com/mail/u/1/#inbox/FMfcgzGkXcxzHgdmbTKCtfcbkfmbRnnB

Imagen de Jody Davis en Pixabay 

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