¿Hacia el ocaso de la economía global?

Se dibujaría así un escenario a diez años en el que se regresaría al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y la aparición de un «Nuevo Orden Mundial» en el horizonte del 2020, como consecuencia del caos que se instalará en las relaciones económicas internacionales del postsunami económico y los vertiginosos cambios geopolíticos que se producirán a continuación.

Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en el próximo quinquenio), han contribuido los siguientes elementos:

1-Sustitución de la doctrina económica de Equilibrio presupuestario de los Estados por la del Déficit endémico, práctica que por mimetismo, adoptarán las economías domésticas y las empresas y organismos públicos y privados contribuyendo a la desaparición de la cultura del ahorro, endeudamiento crónico y excesiva dependencia de la Financiación Exterior.

2.-Instauración del consumismo compulsivo en los países desarrollados, favorecido por el bombardeo incesante de la publicidad, el uso irracional de las tarjetas de plástico, la concesión de créditos instantáneos con sangrantes intereses y la invasión de una marea de productos manufacturados de calidad dudosa y precios sin competencia, provenientes de los países emergentes.

3.-Política suicida de las principales entidades bancarias mundiales, en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo: Inmersos en la vorágine expansiva de la economía mundial del último decenio y en aras de optimizar su cuenta de resultados, actuarán obviando las más elementales normas de prudencia crediticia, convirtiéndose en meros brokers especulativos y descuidando las dotaciones a los Fondos de Provisión e Insolvencia.

Todo ello, unido a la falta de supervisión por parte de las autoridades monetarias de los índices de solvencia de las entidades bancarias, originará la crisis de las subprime de EE.UU., seguida de un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras.

4.-Obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales, por maximizar los beneficios, debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos. Para ello, no dudarán en endeudarse peligrosamente, en aras del gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificando la política de deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes de producción, (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores).

Todo ello provocará un severo impacto en los sectores del calzado y marroquinería, textil, equipamiento deportivo, electrodomésticos de baja y media gama e industria auxiliar del automóvil de los países desarrollados, la consiguiente inanición laboral y el retorno en la próxima década a tasas de paro desconocidas desde la II Guerra Mundial.

5.-Brutal incremento del consumo de materias primas y productos elaborados por parte de los países emergentes, debido a sus espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el último decenio. Dicho aumento vertiginoso del consumo de materias primas y la intervención de los brokers especulativos, ha conllevado una espiral de aumentos de precios, imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo, (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados sus altos costes de producción), y como consecuencia de lo anterior, se ha producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus exportaciones, aumento de los Déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa y la desestabilización económica global.

6.-Pérdida progresiva del liderazgo económico mundial de EE.UU. en el horizonte del 2020, al conjugarse el estrangulamiento de la producción mundial del crudo con la ruptura del sistema de paridad de las divisas internacionales y la libre fluctuación de las mismas, con la lógica depreciación del dólar y las subsiguientes dificultades para financiar su exorbitante Deuda Externa, coadyuvado con la agudización de la fractura social y sucesivos desastres naturales.

Asimismo, asistiremos a la previsible Desaparición de la actual Unión Europea y su sustitución por una constelación de países satélites dentro de la órbita del eje franco-alemán, que serán el referente político y económico europeo de la próxima década, viéndose obligados -el resto de países no integrados en dicha órbita- a devaluar sus monedas, a sufrir masivas migraciones interiores y regresar a economías autárquicas y con el Reino Unido pilotando la nave capitana de una renacida Commonwealth y protegido de los temporales con su proteccionismo económico.

Además, se producirá la pérdida significativa del peso político y económico de China e India en el contexto internacional, debido a la constricción de la producción mundial del crudo y al establecimiento por los países desarrollados de políticas económicas proteccionistas, con la inevitable contracción de sus exportaciones, consiguiente estancamiento de sus economías, cierre masivo de fábricas y posterior éxodo masivo de población urbana, enrolada en el paro, al medio rural, quedando una vez más Japón parapetado en su proteccionismo económico y altiva insularidad.

Finalmente, tanto en Iberoamérica como en África, asistiremos a la inevitable caída de la demanda y de los precios de las materias primas, debido a la recesión mundial y al proteccionismo económico de los países desarrollados, lo que conllevará el estrangulamiento de sus exportaciones, la depreciación generalizada de sus monedas y el quedar obligada, gran parte de su población, a vivir por debajo de los umbrales de pobreza.

En África Subsahariana, la situación se agravará, debido a interminables conflictos armados locales, aunados con inusuales desastres naturales, originando éxodos masivos de población, repetidas hambrunas y virulentas epidemias que asolarán buena parte del África negra.

Dirección-E: german@meganet.es

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