Haití, un año después

Azucena García – Han transcurrido doce meses desde que la tierra tembló en Haití, pero todavía se sienten las consecuencias. Y llevará tiempo que no sea así. A la confusión inicial, prosiguió un gran esfuerzo por parte de numerosas ONG de todo el mundo que se prestaron para ayudar de manera inmediata. Diversos equipos se desplazaron hasta el lugar o se aprovecharon los efectivos locales para atender a las víctimas y evitar un traslado masivo al país, en ruinas tras el seísmo e incapaz de acoger a todos. Ha pasado un año y en este tiempo las preocupaciones han sido varias, así como las denuncias por saqueos, las peticiones de ayuda o las demandas urgentes de material. Ahora preocupa el cólera, pero no es lo único por lo que se teme. ¿En qué situación se encuentra el país? ¿Qué se hace en estos momentos por Haití y en Haití? Testigos de varias ONG han viajado a la zona o han hecho balance para analizar el trabajo de sus compañeros y los frutos recogidos durante este tiempo, pero sobre todo, para articular los retos de futuro.

Doce meses, ¿se ha hecho suficiente?

«Hoy, un año después, la vida diaria de los haitianos se aleja del proceso de reconstrucción en el que deberían estar inmersos». Son palabras de un portavoz de Intermón Oxfam desplazado al país, quien destaca cómo durante los meses posteriores al terremoto «la respuesta de emergencia humanitaria salvó miles de vidas, proveyó de agua potable y alimentos básicos a otros tantos de miles y ofreció servicios medicos y sanitarios a quien los necesitaba», pero alrededor de un millón de personas viven todavía desplazadas, bajo lonas o tiendas de campaña.

12 de enero de 2010. Una fecha que será difícil de olvidar para los habitantes de Haití. El país se agitó, azotado por un terrible seísmo de 7 grados en la escala Richter. Sin embargo, todavía hoy, Oxfam estima que apenas se han retirado un 5% de los escombros, se han construido el 15% de los alojamientos temporales necesarios y las instalaciones de agua y saneamiento son muy escasas.

El jefe de misión de Médicos Sin Fronteras en Haití, Stefano Zannini, señala que hace un año se demostró una «generosa ola de donaciones» procedentes de todo el mundo, «así como promesas de la comunidad internacional», pero asevera que «la cruda realidad hoy es que, aunque los haitianos intentan reconstruir sus vidas, mucha gente es muy vulnerable».

Reconstrucción

Se ha puesto mucha voluntad, pero ésta por sí sola es insuficiente. La respuesta inicial fue sorprendente, quizá debido a las imágenes impactantes que dieron la vuelta al mundo, pero hoy en día la situación parece, en cierto modo, estancada. Oxfam afirma, incluso, que el plan de reconstrucción básico para el país está «en punto muerto». Achaca este estado a la descoordinación de los países donantes, «obstinados en desarrollar su ayuda humanitaria según sus propios intereses y su propia agenda» y a la gestión dudosa de la Comisión Interina de Reconstrucción de Haití (CIRH), encargada de coordinar la ayuda de los países donantes, que se ha centrado, en su opinión, en elaborar planes y gestionar el día a día, más que en desarrollar proyectos a largo plazo.

Subraya que no hay coordinación con las autoridades ni con la sociedad civil local, pese a que el Gobierno haitiano debería asumir el liderazgo y desarrollar planes de obras públicas, y considera que el presupuesto disponible no se ha invertido de un modo adecuado, ya que se ha desembolsado «un gran montante económico en refugios básicos y de emergencia», pero «muy poco» en tareas de desescombro, construcción y reparación de viviendas».

Ayuda en Acción pone precio a la reconstrucción de Haití: hasta 50 millones de dólares adicionales para sustituir las tiendas de emergencia donde se hacinan entre 1,3 y 1,7 millones de personas. El informe «Construyendo para el Futuro», elaborado junto con Action Aid, considera también un deber del Gobierno haitiano liberar extensiones de tierra para facilitar la construcción de viviendas sociales. «Hasta que esto no ocurra -subrayan-, la población afectada no podrá reemprender la vida que tenía antes del terremoto». La situación se estima caótica. «No hay plan estratégico para refugios, las disputas por la tierra se extienden y hay toneladas de basura sin recoger».

Fuente: http://www.consumer.es/web/es/solidaridad/proyectos_y_campanas/2011/01/12/198253.php

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