Honus, un desconocido volador

En cien años muchos fanáticos del béisbol tendrán ecos lejanos de lo que significó en esta primera década del siglo XXI la actuación de un pelotero como Albert Pujols, de igual forma verán como paleolíticas las hazañas de Ted Williams, Stan Musial y Lou Gehrig. Eso es así. Algo similar nos ocurre en el presente con jugadores que fueron estrellas en los inicios de este apasionante deporte.

Hasta nuestros días llega su leyenda a través de una barajita de béisbol, una que se mandó a imprimir a comienzos del siglo XX, como parte de la publicidad de los Cigarrillos “Piedmont”. Una bien conservada barajita de este pelotero de antaño fue subastada en el 2007 por la friolera de 2.800.000,00 USD (unos Bs. F 12. 040.000, equivalentes quizás a la taquilla de unos 5 clásicos Caracas-Magallanes). Nos referimos a un jugador que para nosotros en la actualidad, tanto jóvenes como no tan jóvenes, es poco familiar: Honus Wagner, conocido también como “El Holandés Volador”: ¡un gran campocorto nacido hace algo más de 137 años!

Es difícil encontrar una explicación directa del apodo enrostrado a Honus, cuyo nombre real fue John Peter Wagner, suponemos que era (como puede verse en la gráfica que engalana esta nota) por su manera de correr las bases y enfilar hacia el plato; lo cierto del caso es que muchos entendidos del beisbol aseguran que fue el más grande campocorto de la historia, cuestión bastante discutible si se evalúan las posteriores actuaciones de peloteros como Luis Aparicio, Ozzie Smith y “manos de seda “ Vizquel, pero ésta es otra discusión. Con un bate, Honus (quien estuvo en las mayores entre 1897 y 1917) fue terrorífico: ocho coronas de bateo de la Nacional, 6 lideratos de slugging, 5 campeonatos de impulsadas, 3.415 imparables en 21 años de carrera, promedio de bateo vitalicio de 327, 101 Jonrones (con “pelota muerta” ,algunos expertos afirman que con la pelota “viva” hubiese pasado de los 500), 1.732 carreras empujadas, 1.736 anotadas, 640 dobletes y 252 triples. A todo esto sumó Honus un singular numerito: 722 bases estafadas, lo que lo mantiene, luego de casi 100 años de su retiro como el décimo de todos los tiempos en esa categoría que comanda el inmortal Rickey Henderson.

Honus era tan “volador” que en cinco oportunidades robó cuatro bases en un juego, además de estafarse de por vida 14 veces el home.

Hay en el béisbol, como en la vida, hazañas, logros, grandezas, que no pueden ser atrapados por los fríos guarismos. Ninguna de las cifras podrá encerrar lo valiente que era Honus. En un partido contra Detroit, el impredecible y amenazante Ty Cobb (famoso por afilar sus spikes para intimidar a los contrarios en sus corrings), corría en primera y retó a Honus al señalarle que iba a robar la segunda almohadilla. Wagner, aceptó el reto y lo esperó en la base. Al momento de llegar el disparo del receptor, le colocó el guante a manera de bofetada en el rostro de Cobb haciéndolo sangrar con el impacto. Esa libertad ante Ty solo se la podía permitir un valiente o un obstinado, según se vea.

En 1936, cuando se exaltaron (por vez primera) peloteros para el salón de la Fama, Honus entró junto a Ruth, Cobb, Cristhy Matweson y Walter Johnson (de hecho quedó empatado con el Bambino con 95,1% de los votos).

Branch Rickley, jugador y gran ejecutivo del béisbol, lo denominó a él como el mejor pelotero que haya vestido un uniforme, por encima de Ruth, Cobb y Gehrig; igual opinaban los inmortales John McGraw, Sam Crawford, Miller Huggins, Connie Mack, Clark Griffith y hasta el propio Ty Cobb. Cuestión de gustos y de épocas sobre las que difícilmente haya consenso.

¿Un émulo moderno de Honus? Gracias a Dios el béisbol y la constancia lo producen, aunque no con todos sus ribetes y habilidades. De 1939 a 1960, las pasadas generaciones tuvieron al bateador más disciplinado y talentoso de la historia: Ted Williams, el último en batear sobre ese inaccesible potro de los 400. Entre 1982 y 2001 pudimos ver en acción a la quintaesencia del bateo: Tony Gwynn. Él ganó 8 coronas de bateo de la Nacional (tantas como Wagner) y además lo superó en número de temporadas, con promedio por encima de los 300. Tony acumuló 19 de 20, mientras que “El Holándes Volador” lo hizo en 16 de 21.

Gracias a jugadores como Honus, se ha forjado en acero este deporte que tanto amamos.
¡Recordarlo es congraciarnos con nuestro pasatiempo, es hacerle un homenaje a lo que contribuyeron a edificar a fuerza de tesón y talento!

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