La Expansión Productiva

“La diferencia entre una persona acertada
y otras no es una carencia de la fuerza, no
una carencia de conocimiento, sino algo
una carencia de voluntad.”

Vince Lombardi

Con interés y admiración, he leído sendos artículos en la prensa nacional. Uno de la pluma del profesor de la UCAB, Luís Pedro España; el segundo, del exdirector del IESA, Ramón Piñango. Ambos textos apuntan hacia el desarrollo del país, partiendo de dos aristas de incalculable valor: la educación y el ejemplo multiplicable que subyace en la experiencia del Sistema de Orquestas. El profesor España diserta, sobre la inutilidad práctica de nuestro Bachillerato, (que sirve sólo como requisito para optar a una educación superior), y la impostergable necesidad de transformarlo en un sistema, donde los estudiantes aprendan materias prácticas, (de aplicación ‘ene’ el campo laboral específico de sus comunidades, como técnicas de refrigeración, soldadura, agricultura etc.), combinadas con materias teóricas, cultura, y deporte.

La idea es, formar docentes y crear programas que hagan amigable, ameno y productivo, el aprendizaje de conocimientos que apalanquen el futuro de la nación. Por su lado, Ramón Piñango en su escrito reflexiona, sobre los factores que permitieron el rotundo éxito del sistema de orquestas de Venezuela, sintetizando las siguientes características: Fijación de metas altas sin perder contacto con la realidad, atreverse a ser diferentes, escuchar nuestra realidad, (proyectos con base en necesidades reales), tenacidad, mantener claros los objetivos, seleccionar equipos de trabajos capaces, confiar en la gente que ejecutará el proyecto. Al final de su artículo, Piñango coloca en perspectiva, la posibilidad de llevar a otros campos esta exitosa experiencia de más de 20 años: “Abreu y el sistema de orquestas constituyen sólo un caso ejemplar. Hay otros que también apuntan lecciones similares. Los modelos los tenemos en el país, no hay que buscarlos en otro lado.

Los enfoques antes mencionados, para su implementación vigorosa y plena, ameritan de una profunda reingeniería en el pensamiento de las clases políticas y de los gremios y asociaciones pertinentes. Solo así, podrían lograrse importantes y sólidos avances en la investigación, (fomentándola desde un reformulado bachillerato, en aquellos estudiantes con perfil), generando grandes líneas a largo plazo. Igualmente, puede ser aplicado al área deportiva, (técnica que utilizan países que aparecen siempre en el medallero de las más exigentes competencias). El problema está en que, para conseguir la sinergia de: Fijar metas-Proyectar-tener tenacidad en el tiempo-mantener objetivos de largo alcance-tener equipos idóneos- y confiar en la gente, se requiere un gran acuerdo nacional. Un entente, algo novedoso, algo que no hemos tenido en grande, (sólo en algunos aislados oasis de excelencia). Esta más que demostrado, que tenemos suficiente madera para lo grande. El siglo XIX es pródigo en ejemplos. Faltaría voluntad, en la misma medida de nuestros talentos como nación.

El reto siempre está allí. Esperando por nuestro esfuerzo sano y tesonero. Este país requiere una expansión productiva de sus experiencias exitosas.
He allí, la insoslayable tarea.

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