La Imagen Estratégica

Las acciones de una organización siempre están dirigidas a alcanzar un objetivo, tienen algún propósito. Así, la imagen institucional, bien sea tangible o intangible, puede convertirse en un valor, es decir, en una condición que estimule hacia el logro; es entonces cuando se habla de imagen estratégica, aquella que tiene poder y como consecuencia puede usarse con un fin.

Uno de los propósitos de cualquier institución es ser “bien vista” en la sociedad, por sus trabajadores o compradores principales, de manera interna o externa, pues todo ello se traduce en una serie de beneficios. Es por esta razón que la imagen estratégica de una organización debe construirse tomando en cuenta cada uno de los sentidos del ser humano, pues es a través de estos que todo es percibido.

Vista, oído, tacto, gusto y olfato, son canales que permiten comunicar, tener la garantía de que el mensaje será asimilado y generará el resultado deseado. En este sentido, al abordar el sentido de la vista se hace referencia a la imagen corporativa de la empresa y a todo aquello que visualmente llama la atención. Para que realmente sea atrayente, la imagen debe ser fácilmente identificable y sobre todo armónica con lo que la empresa desea transmitir, con sus valores organizacionales.

Por su parte, el oído indica que es necesario crear una matriz de opinión favorable hacia la empresa mediante la difusión de comentarios positivos que estimulen el interés hacia lo que ella significa, que creen una necesidad de vínculo con ésta. En este aspecto, los medios de comunicación representan una herramienta de difusión de ideas de manera masiva y la posibilidad de producir un impacto en los públicos externos en relativamente corto tiempo.

Después de abordar la vista y el oído hay que reforzar la información que se desea comunicar de manera global; es decir mediante un ambiente tanto emocional como físico a través del cual el público pueda palpar el mensaje que ha percibido en primer lugar (al ver y oír) es así realmente y que además lo puede sentir.

Una vez que se ha llegado a este nivel, el gusto determina si la persona se siente agradada o no con aquello que se la ha comunicado gracias a distintos canales sensitivos. Pero además, a través del olfato el receptor también podrá hacerse una idea positiva o negativa de la organización, pues los olores son apreciables tanto en la estructura física de la organización como en el personal que allí.

Así, en definitiva, al utilizar la imagen de manera estratégica y al comunicarla para promover valores organizacionalmente (entidad), interna (personal) o externamente (público externo) es indispensable saber decir de manera positiva, sin evidenciar las debilidades de la institución, y emplear como guía y recurso los cinco sentidos del ser humano, pues es a través de ellos que se percibe y se transmite cualquier aspecto en la vida.

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