La Inflación: enemigo N° 1 de los venezolanos

En el 2016 en toda América latina la inflación promedió 5,5%; en Venezuela 525% – Ecoanalitica-. Somos una ave rara en el mundo en lo que ha comportamiento de precios se refiere. Este 2017, si promediamos lo que estima la Asamblea Nacional, el Fondo Monetario Internacional y Ecoanalitica, INPC bordeará 1.600%. Con un agravante: el aumento mensual en los precios, después de junio crece cada mes con respecto al mes precedente; al punto, que en octubre se ubicó en 50%, dato que desgraciadamente, nos sumerge en el fangoso terreno de la hiperinflacion.

No siempre fue así.

Entre 1830 – nacimiento de la república- y, 1940 -año en que se establece el Banco Central en el pais-, 110 años, tuvimos completa estabilidad de precios – Batista, A.-. Los precios prácticamente no aumentaron; usted compraba un bien en 1940 casi al mismo precio que costaba en 1830. ¡Increíble!

Entre 1940 y 1973 -33 años- los precios en la economía nacional se incrementaron solo 3,65% anual. Termino está última periodización en 1973, no por un capricho, si no porque lo acaecido ese año, explica en muy buena medida lo sucedido en materia de precios en el país y, arroja luces sobre lo que debe hacerse para resolver tan devastador problema. El factor clave que determina la variaciones de precios en una economía es la oferta monetaria- billetes, monedas y crédito bancario-. De modo, que si dicha variable guarda relación simétrica con lo que una sociedad demanda para la realización de sus legítimas transacciones de bienes y servicios, pues ese país, de seguro, gozará de estabilidad de precios. Ese equilibrio en el país se rompió en 1973. Anterior a este año la oferta monetaria la determinaba la cantidad de oro monetario que estaba en poder del BCV, previo a una relación de precios que se establecía entre el mineral y nuestro signo monetario. En 1973, motivado por eventos internacionales como la multiplicación por 4 de los precios del petróleo además, de la decisión de los estados unidos de hacer flotar el precio del dólar en su mercado interno, es decir, no dependía más de cuanto oro existía en las bóvedas de la reserva federal -el banco central de los norteamericanos-, el gobierno de Carlos Andrés Pérez tomo la decisión de atar el bolivar al dólar americano, mediante una tasa de cambio fija y convertible de 4,30 Bs/$. Consecuencia: la liquidez monetaria interna comenzó a crecer a tasas mayores que la producción de bienes y servicios. Ese desequilibrio creció a finales de ese quinquenio. El presidente Luis Herrera electo en diciembre de 1978, no lo corrigió; al contrario, lo amplificó y, llegamos así al fatídico 18 de febrero de 1983; y con esta fecha la volatilidad cambiaria.

A partir de ese año devaluaciones, endeudamiento y emisiones de dinero inorgánico para financiar los déficit que presentaba el balance fiscal del país se convirtieron en norma y costumbre. El camino correcto era otro: racionalización del gasto público, reducción del tamaño del Estado, reorientación de los costosos subsidios indirectos; eficiencia en la gestión del sector público, pués. Solo que la élite política que nos gobernaba giro hacia otro lado.

… Y llegamos así a 1998.

Ahora, si, el gato se subió a la batea.

Chávez se juramenta como presidente constitucional con un barril de petróleo a menos de $10; pero en el 2000 promedio a $26 el barril iniciándose un boom de precios como jamás hemos tenido, ni en tiempo -hasta 2014-, ni en intensidad -$103 el barril en 2012-. El formato de gasto público fue unidireccional desde un primer momento. Entre 2003-2006 la oferta monetaria creció a las elevadisima tasas de 57%; 50%; 53%; y 65% respectivamente – BCV-

A partir de 2006 iniciose la etapa de masivas nacionalizaciones y expropiaciones en manufacturas, servicios y agricultura. Más de 1.200 fincas agrícolas en estado de producción -Fedeagro-, y 1.106 empresas de todo tipo – CONINDUSTRIA-, dan cuenta de una deliberada política de estatización de nuestra economía, que llevo a niveles insostenibles el producto público bruto y consecuencialmente el gasto público asociado en su realización.

El balance fiscal comenzó a presentar déficit en niveles alarmantes. No podía esperarse otro resultado. Al principio fue cubierto con ahorros internos y endeudamiento. La llamada revolución antes que acometer las reformas que nivelaran el gasto a los ingresos que percibía el Estado, en junio de 2010 se decanto por la peor medida que jamás debió ejecutar: reformó la ley del BCV para que este, contraviniendo lo que le ordena la constitución en el artículo 320, financiará los déficit de las empresas públicas, de esa forma, PDVSA emitía papeles -deuda interna- que los compraba el BCV; la estatal petrolera recibía bolívares, que por distintas vías los inyectaba al circulante monetario. La masa monetaria comenzó a crecer a tasas nunca vistas.

En abril del 2013, por primera vez, el dinero que circulaba en la economía alcanzó el billón de bolívares. En enero de 2015 se ubicó en 2 billones. En enero de 2016 se niveló en 4 billones. A inicios de este 2017 trepó a 10,4 billones y, el 03 de noviembre -ultima cifra dada por el BCV- escaló a 54,6 billones. Entre abril de 2013 y el 03 de noviembre de 2017 la oferta de dinero creció 5.250%. Pongamos está última cifra en contexto. Un país con estabilidad de precios y crecimiento económico de 4-5% anual, aumenta su masa monetaria en 5.250% en unos 60 años; ¡Venezuela lo hizo en 4 años y medio! Pero hay más: entre 2014-2017 el PIB ha decrecido -37,8%. Hemos perdido casi el 40% de la capacidad de producir bienes y servicios en 4 años; caída de esa magnitud jamás la habíamos tenido en el país desde 1950, año en se registran cifras de producción en Venezuela. ¿Qué significa?: Que circula mucho dinero para comprar pocos productos. Resultado: inflación ¡Nada de que sorprendernos!

2018

El FMI estima que la inflación en el 2018 será de 2.348%; Barclay’s capital 5.438% y Ecoanalitica 7.380%. La verdad es que no hay forma posible de saber con exactitud a cuánto montará la inflación el próximo año. La multidimensionalidad de la crisis, el casi seguro default financiero que sufrirá el Estado, sumado al vencimiento del período presidencial, lo que hace suponer la realización de un evento electoral de esa naturaleza y el mantenimiento del actual modelo económico, nos hace ser muy pesimistas en cuanto al comportamiento inmediato de los precios. Lo que si es seguro es que la inflación será mayor que la observada este año. Entre 2016-2015 el índice de precios se multiplicó por un factor de 2,9; entre 2017-2016 por un factor de 3,4. Si se mantiene la tendencia -y todo indica que se va a mantener- en el 2018 la inflación superará los 3.500%. Una verdadera tragedia: para las familias, para las empresas y para el país

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