La IA también juega un papel clave en la planificación urbana y la gestión de infraestructuras. Ciudades como Barcelone, Wellington y Shanghai utilizan gemelos digitales impulsados por IA para simular proyectos de desarrollo y prever sus impactos en el entorno, como el tráfico o la calidad de vida.
En Australia, sistemas de IA analizan datos en tiempo real de más de 650,000 kilómetros de carreteras para detectar signos tempranos de deterioro del asfalto y prevenir la formación de baches. Asimismo, en Pittsburgh y Cambridge, los algoritmos de IA se emplean para reducir la congestión del tráfico mediante la reprogramación dinámica de semáforos.
En el ámbito de la gestión documental y la toma de decisiones, la IA permite desvincular datos del documento original, facilitando su tratamiento independiente y su uso en múltiples procesos administrativos.
Sin embargo, esta capacidad también plantea riesgos, especialmente cuando los sistemas de IA toman decisiones sin intervención humana o cuando la intervención humana se limita a validar resultados generados por algoritmos sin posibilidad de control real.
Por ello, es fundamental establecer garantías jurídicas, transparencia y supervisión continua, ya que los modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) pueden generar respuestas erróneas o sesgadas, lo que compromete la imparcialidad y la precisión en la gestión pública.
Aunque la IA no sustituye la inteligencia humana en la toma de decisiones críticas, se considera una herramienta que puede potenciar la capacidad de los funcionarios públicos para organizar y gestionar información de manera más eficiente, similar a cómo lo hicieron la escritura o la imprenta en épocas anteriores.
El papel de las administraciones locales y regionales es clave en este proceso, ya que están en contacto directo con los ciudadanos y pueden actuar como catalizadores del desarrollo responsable de la IA en sectores como la energía, el transporte, la educación y la salud.
En resumen, la IA no debe verse como un sustituto de la toma de decisiones humanas, sino como un instrumento que, bajo supervisión ética y jurídica, puede aumentar la productividad, la competitividad y el servicio al ciudadano.
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Area de postgrado FACES
Universidad de Carabobo









