La OMS alerta sobre el riesgo de cáncer por el uso de los móviles

Quizá por vez primera, con tan severa rotundidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) advierten solemnemente del «posible» riesgo de cáncer cerebral a quienes usan los teléfonos móviles con diaria intensidad.

La OMS y la IARC toman todas las precauciones verbales y científicas de rigor. Pero desvelan unas investigaciones de varios años con conclusiones aparentemente «inapelables»: los teléfonos móviles «despiden», «producen» o generan campos electromagnéticos que tienen efectos cancerígenos de cierta importancia.

Como primera medida de precaución universal, destinada a sentar las bases de una nueva aproximación al uso de los teléfonos móviles, la OMS y la IARC han decidido calificar los campos electromagnéticos que generan los teléfonos en la categoría «2B», para dar una «alerta generalizada» a escala internacional.

La OMS y la IARC califican de «1B» los «agentes» de los que se tienen una «evidencia suficiente» de su condición cancerígena. Son calificados como «2B» los agentes de los que se tiene una «evidencia limitada de su alcance cancerígeno en los seres humanos». Es una primera alerta internacional, destinada a llamar la atención y abrir un gran debate científico sobre las consecuencias del uso de los teléfonos con cierta intensidad.

Las dos grandes instituciones sanitarias mundiales han lanzado su primera alarma, con tal severidad, al final de unas reuniones de trabajo celebradas en Lyon, dando a conocer una síntesis provisional de los estudios que ambas organizaciones vienen realizando desde 1971, analizando científicamente los efectos malignos de unos novecientos agentes, de muy distinta naturaleza. Más de cuatrocientos agentes cancerígenos han sido detectados y sometidos a estudios pormenorizados.

La OMS y la IARC siguen adelante con sus estudios, pero han considerado oportuno insistir en su primera advertencia de fondo, denunciando con calculada prudencia los posibles efectos cancerígenos de los teléfonos móviles, basándose en un estudio comenzado el 2004, cuya primera conclusión se percibe amenazante: se constantó un incremento del 40% en el riesgo de gliomas entre quienes usan el móvil de manera «intensiva». El glioma es un tipo de neoplasia: «Un proceso de proliferación anormal de células en un tejido u órgano que desemboca en la formación de un neoplasma, una forma de tumor, que puede ser benigno o maligno». El neoplasma maligno deriva rapidamente en diversas formas de cáncer.

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