La tasa riesgo país

La tasa riesgo país es un indicador emitido generalmente por la EMBI – Emerging Markets Bonds Index –  y que pretende medir la posibilidad o probabilidad de que un país incumpla con los compromisos emanados de su emisión de bonos de deuda soberana.

No se trata un dato emitido alegre e irresponsablemente por una institución financiera internacional dominada por las oscuras y tenebrosas fuerzas el imperio, y que pretenda perjudicar la situación y el prestigio de un determinado país. Mas bien, en principio, es todo lo contrario. La institución que emite finalmente la cifra sobre la tasa riesgo país trata de recoger las condiciones que imperan en el mercado de los bonos de deuda soberana y en función de eso saca sus conclusiones. En la práctica se trata de algo así como un círculo vicioso: el indicador sobre tasa riesgo país se convierte en un antecedente que debe ser tomado en cuenta por los agentes financieros en sus operaciones con bonos soberanos, y ese comportamiento es recogido, a su vez, para conformar el índice de riesgo país del periodo inmediatamente siguiente.

Pero cualquiera que sea la forma en que ese índice se genera y se utiliza, lo cierto es que la banca de inversión a nivel internacional realiza prestamos, o compra de bonos soberanos, tomando en cuenta ese indicador. En otras palabras, cobra una tasa de interés igual o superior a la tasa riesgo país, para cubrirse de la posibilidad de impago.

Al día 14 de noviembre la tasa riesgo país publicada por EMBI con relación a Venezuela fue de 43 %. Se trata de una tasa absolutamente prohibitiva. Nadie en el mundo puede tomar deuda a esa tasa de interés, pues los intereses y amortizaciones de un crédito de esa naturaleza se convierten rápidamente en una bola de nieve imposible de detener.

Pero esa tasa de riesgo país extraordinariamente alta – quizás la más alta del mundo en los momentos actuales – no es consecuencia exclusiva, al parecer, ni de la decisión del gobierno venezolano de renegociar su deuda soberana, ni tampoco de la decisión tomada por el gobierno norteamericano en términos de aplicar prohibiciones en relación a ciertas operaciones financieras con el gobierno venezolano, aun cuando esas decisiones indudablemente contribuyen al alza.  Ya hace tres meses atrás esa tasa riesgo país estaba en 30 % y hace un año atrás estaba en 23 %, lo cual son tasas menores que las actuales pero igualmente prohibitivas. Por ello es que Venezuela no pudo seguir endeudándose por la vía de emitir bonos soberanos en el último año, a pesar de que las reservas internacionales y la capacidad para importar ya iban cuesta abajo. Aun cuando el gobierno no publique cifras sobre la situación económica del país, los agentes financieros conocen lo básico de la situación nacional, y lo que no lo saben, lo deducen, lo cual termina siendo todavía peor para los intereses del país.

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