“Combatir la equivocación, el error, significa la buscar la verdad y
hacer todo lo posible por descubrir y eliminar las falsedades.
Esta es la tarea de la actividad científica”.

Kart Popper

Como es bien sabido, la Universidad de Carabobo vive en los actuales momentos de dificultades. Tiempo de oportunidad y reflexión. La Universidad no es una isla, o una caja negra que se encuentra aislada de los problemas que padece la sociedad. Es un sistema interrelacionado entre si. He sostenido en múltiples oportunidades, que lo bueno o lo malo, que ocurre al país estimula, afecta, e influye en la universidad. Ella forma parte de un todo.

Para muestra es un botón, el principal problema que confrontamos los venezolanos, es la inseguridad. Todo el mundo lo sabe, cada quien dice algo. Allí están los resultados. Distintas son las motivaciones y razones. No obstante, por más que se quiera ocultar, sabemos que la inseguridad ronda en las universidades.



Sin embargo, la gota que rebasó el vaso, fue el día en que se estaban eligiendo a las nuevas autoridades decanales en un ejercicio libre y democrático, en donde la Universidad se dio la oportunidad de elegir sus propias autoridades y, nuevamente, llegó la violencia de manera súbita y se produjo la muerte de un estudiante de nuestra institución. Este hecho, sin lugar a dudas, merece nuestra condena y el rechazo de todos. Léase bien: “La violencia es el arma de los que no tienen la razón” y “la violencia lo que engendra es mas violencia”.

Por todo lo anterior, apostamos y demandamos un diálogo con paciencia, serenidad, sensatez, equilibrio, parsimonia en este momento, a fin de evitar desatar demonios, los cuales después que se desatan, es muy difícil de controlarlos. O la metáfora del perfume derramado, que significa que, después que se derrama el perfume, luego, es muy difícil de recogerlo. Lo prudente es abrir una averiguación sobre los acontecimientos sucedidos e ir en búsqueda de la verdad.



Por otro lado, considero que no conduce a nada esos dimes y diretes, y la diatriba politiquera, que está apareciendo en los medios de comunicación social. Reitero que, si alguien tiene pruebas concretas y especificas sobre la responsabilidad de las autoridades universitarias y de una persona en particular, lo prioritario es dirigirse a los organismos jurisdiccionales y formular las denuncias respectivas. En todo caso, parece algo banal continuar sacándose los trapitos al sol y sin presentar pruebas.

Por otra parte, en la comunidad extramuros, es decir fuera de predios universitarios, las personas, estudiantes, padres, entre otros, preocupados por la situación planteada, formulaban algunas interrogantes tales: ¿Cómo estas cosas suceden en la Universidad?¿Qué va a pasar con la Universidad? ¿Acaso estamos en un mundo de incertidumbres? La respuesta dada es que: “En la viña del Señor hay de todo” (Jesucristo). Morin, (2000), en su libro ‘Los Siete Saberes Necesarios a la Educación del Futuro’, cree que: ”El conocimiento en forma de palabra, de idea, de teoría, es el fruto de una traducción, reconstrucción mediada por el lenguaje y por el pensamiento y, por ende, conoce el riego del error” (p 24). De lo antes expuesto, la Universidad es una construcción humana y, como toda creación humana, es por lo demás imperfecta y ella no ésta exenta de los errores y omisiones.

En virtud de lo planteado, ojalá el Ministro de Educación Superior, Dr. Luís Acuña Cedeño, honre su palabra cuando señaló: ”Estoy convencido de que la intervención no es una de las medidas para combatir estos grupos que, por años han operado en el Campus”. Más adelante precisó: “Lo que necesitamos es una firme posición de las autoridades universitarias en relación a este tema”. (Portada). Y aunado a esto, y ratificado en el comunicado a la comunidad universitaria nacional y, en especial, a la Universidad de Carabobo, donde lamenta profundamente los hechos ocurridos, ratifica que la autonomía universitaria es un fuero constitucional sobre el cual descansa la garantía de la universidad, para la formación profesional e inserción científica y cultural de la ciudadanía y la juventud. Ella proporciona el marco normativo para que las instituciones universitarias elijan y conformen sus propios órganos de gobierno y cogobierno, sobre las cuales recae la responsabilidad pública de preservar el orden interno y la disciplina, que exige el normal funcionamiento de la comunidad académica”.

Finalmente ratifica un voto de confianza a sus autoridades y, a pesar de las diferencias ideológicas, propone el diálogo fecundo para superar las dificultades de la Educación Superior Venezolana. (El Carabobeño, 29 de marzo, p A 10).

Desde está perspectiva, en la Universidad cabemos todos; élla es una institución donde los hombres somos transitorios, su acción es permanente. Por lo tanto, que lo que se impone es construir un amplio frente en defensa de la universidad, donde participen, además de los miembros de la comunidad universitaria, los padres y representantes, sociedad civil, gremios, asociaciones de egresados, la iglesia, instituciones públicas y privadas, con el propósito de defender la función de la universidad; es decir, “la universidad es lo primero” y, al mismo tiempo, crear las bases para la elaboración de una política global coherente en favor de la paz, el desarme, de la educación sin agresión, el respeto a las ideas y el derecho a la vida. Todo ello, con una universidad con las puertas abiertas donde los estudiantes en las aulas poniendo a prueba su creatividad y el talento de la juventud venezolana.

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