Latinoamérica cambia su geopolítica

Rafael Marín Jaén – El domingo 20 de junio, los colombianos irán a la segunda vuelta electoral para escoger a su presidente, todos los pronósticos indican que Juan Manuel Santos repetirá su triunfo, esta vez de una manera aún más holgada. Con lo que, al Palacio de Nariño llegará un estadista de carne y hueso, con clara visión de los problemas de su país y los del continente. Todo hace presumir que en materia de seguridad y defensa y, de política internacional, le dará continuidad a las políticas de su compañero y predecesor Álvaro Uribe Vélez, lo cual equivaldría a darle continuidad a sus propias políticas. Este hecho nos obliga a analizar el panorama latinoamericano. A grosso modo podríamos decir, que la tendencia democrática ha venido ganando espacios, atrás quedó la época en que los herederos de la “INTERNACIONAL DE LAS ESPADAS”, en alianza estrecha con el “TERRORISMO INTERNACIONAL” y el resurrecto “CASTROCOMUNISMO”, parecían inexplicablemente indetenibles, bajo la dirección del “LUIS XIV de Sabaneta” y su mezclote de militarismo, populismo y el aún inexplicado socialismo del siglo XXI.

Del sur del Rio Grande a la Patagonia, los gobiernos de los países de mayor influencia geopolítica si no han cambiado, van en vías de hacerlo, basta con mencionar los casos de México, Chile y Colombia, para poner de bulto el in crescendo de la tendencia democrática en América Latina. Está por verse lo que ocurra en Brasil, país que con el gobierno de Lula podría ser catalogado como de moderado. Nadie podría decir tampoco que el triunfo de Pepe Mujica en Uruguay, es favorable a los dislates radicalistas del nuevo “Cabito venezolano”, igual de notorio es el desprestigio creciente y la perdida de popularidad de los esposos Kirchner que como Bonnie and Clyde, se han dedicado a despojar el fisco argentino; por cierto, que para Chávez deben ser poco alentadoras las aproximaciones de su otrora dilecto alumno y presidente de Ecuador, Rafael Correa con Hillary Clinton y con el todavía candidato colombiano, Juan Manuel Santos. Las cosas en el Caribe y Centro América no andan mucho mejor para la circense figura de un Chávez febril, intentando ser émulo del Libertador; todo indica que la estrecha relación política y económica del presidente dominicano con el gobierno de Obama, lo coloca cada vez más distante de Chávez. En Honduras, el pueblo se encargó de cortarle las patas al titerillo de Chávez, Manuel Zelaya. El Salvador con su nuevo presidente, ha dibujado una autopista de entendimiento con Washington y no con Caracas.

Y en Panamá, que de locos y hablachentos ya están hartos, (recordar a Noriega), han comenzado una etapa de apertura política y económica sin parangón en su historia, que hace augurar un despegue de ese país a otros niveles distintos al subdesarrollo, y para dramatizar aun más la soledad de los Ortegas en Nicaragua, bastaría rematar con una referencia a la democracia más sólida de América Latina: Costa Rica. De ahí el titulo de este articulo, porque el domingo 20 de junio con el triunfo de Juan Manuel Santos en Colombia, se profundizará y consolidará el cambio geopolítico de América Latina hacia la democracia. Mientras tanto, Hugo Chávez, como dice el tango “Cuesta abajo en su rodada”, enfrenta en Venezuela una brutal crisis económica y financiera, terribles señalamientos de corrupción e ineficiencia administrativa, protestas callejeras y un pueblo animoso, no dispuesto a calarse un atropello más. Quizás o sin quizás, dentro de poco, podamos decir como aquel narrador boxístico venezolano ante un nocaut: señor Chávez, ¡Buenas Noches!

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