GUILLERMO GARCÍA N.

22 de mayo de 2016 

En la entrega del 22 de abril de 2013, se publicó en este diario mi artículo: ¡Tic… tac… la bomba económica! Lamentablemente, las advertencias y sugerencias que al momento ofrecí no fueron tomadas en cuentas. Veamos qué advertía:

¡Tic… tac… la bomba económica! 22/04/ 2013.

"Una bomba de tiempo se activó y si no logramos desactivarla a tiempo, explotará con inmenso poder destructivo sobre la economía venezolana, con efectos directos devastadores sobre los ciudadanos y su calidad de vida en los próximos meses y años por venir. La situación es en extremo delicada, y requiere de medidas urgentes que deben ser implementadas en el muy corto plazo, para afrontar el impacto de una recesión  que podría ser severa  y más larga de lo estimado hace unos meses". "Apostar a una recuperación súbita de los precios petroleros que han venido ajustando hacia la baja en las últimas semanas, y pensar que se puede paliar la crisis con los recursos con que se disponen, es no sólo peligroso para la salud financiera del país, sino que conlleva riesgos muy altos sobre la inflación, la moneda, la economía y el empleo, afectando con mayor severidad a la población menos favorecida. En consecuencia, el Gobierno debe evaluar e  implementar cuanto antes algunas acciones que garanticen estabilidad, y poder afrontar de una mejor forma los efectos de la devaluación y depresiones inflacionarias y escasez que ya se registran y conduzcan a una recesión económica. Deben ser acciones y medidas que le salgan al paso a  las situaciones adversas y desequilibrios económicos  y fiscales; al mismo tiempo que propicien un cambio en la forma, concepción y conducción de la política económica que se está llevando hasta ahora".

¡Ahora un tsunami económico se aproxima! 24/05/2015

El haber retrasado 2 años la toma de decisiones ha sido devastador para la economía y sus ciudadanos; y ha creado las condiciones perfectas para que se desarrolle un tsunami económico de mayor impacto a lo registrado hasta el momento.

Entorno macroeconómico y variables, que enfrentamos:

• Alta inflación (la más alta del mundo).

• Fuertes presiones de devaluación de tasa oficial.

• Sobrevaluación  absurda del tipo de cambio de la moneda (Bs. 6,30; Bs. 12,00).

• Déficit fiscal en niveles de 19% del PIB (insostenible).

• Reservas internacionales operativas en niveles por debajo del óptimo requerido.

• Caída de los precios del petróleo en un 50%.

• Recesión económica (Est. 2015. PIB -7%).

• Niveles de escasez de productos nunca antes registrados; con un aparato productivo muy golpeado por las políticas económicas públicas y severos controles de cambio y precios que han asfixiado en los últimos 6 años a la empresa privada.

• Destrucción de la institucionalidad.

• BCV aliado del Ejecutivo Nacional (impresión de moneda sin respaldo).

• Un  BCV  que continuará financiando al sector público y con ello profundizando los desequilibrios ya existentes.

• Destrucción acelerada de inventarios  con baja probabilidad de reposición.
• Alto riesgo de expropiación y confiscación.

• Brutal devaluación del bolívar, pasando de 1,9 bolívares por dólar en  2003 a 400,00 bolívares por dólar actualmente (devaluación de 13.900%).

• La brecha cambiaria entre el dólar oficial, a 6,30 bolívares (absurdo) y el tipo de cambio paralelo de 400,00 bolívares por dólar (absurdo) pasa de 4.000% de diferencia.  Arbitraje fenomenal que crea corrupción y sobrefacturación.

•  Aumento generalizado y continuo de los precios de los bienes y servicios, el proceso inflacionario incide en la pérdida del poder adquisitivo del salario real, y en la capacidad de compra del ingreso, en especial en los componentes de la Canasta Básica, repercutiendo en los más pobres. Ya la economía venezolana se encuentra con una inflación de tres dígitos. El indicador subyacente (oculta en los subsidios a los alimentos y el control de precios) alcanza 176%.

Ante este cúmulo de elementos y distorsiones de esta magnitud, tanto en lo económico como en lo social; en mi opinión, detener  y revertir estas situaciones requerirá de una combinación especial de políticas económicas que afecten al tipo de cambio, el presupuesto fiscal, la oferta monetaria y en algunos casos, medidas directas que apunten a los precios y salarios. Un programa de estabilización serio y creíble con una total disciplina de política económica altamente profesional, transparente, lejos de la influencia política, que no hemos tenido desde 1983. ¿Será que ahora sí va a funcionar? Tengo mis dudas, igual que yo, muchos venezolanos. Solo el levantar el control de cambios y el manejo de sus efectos sobre la economía y los ciudadanos es ya una gigantesca tarea. Por ello, he venido promoviendo y recomendando la dolarización plena de la economía como una alternativa de solución y de estabilización de la economía. El primer paso para iniciar la recuperación del poder de compra del salario, el ahorro y acabar de una buena vez con las devaluaciones del bolívar. ¡Hay que detener este tsunami que se aproxima!

Guillermo García N

Asesor Financiero Candidato AMDP Harvard University

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@asesorfinaciero