Maduración in vitro de ovocitos

El concepto que ha predominado y que se mantiene vigente es que el ovario posee un número limitado de folículos que son las estructuras en donde se originan los óvulos y que una vez seleccionado dentro de los muchos que se encuentran dentro del interior del ovario, tanto el folículo dominante como el óvulo, se convierten en los actores fundamentales del ciclo reproductor de la mujer.

Gracias al estímulo de la FSH ( Hormona Estimulante del Folículo) producida por la hipófisis, glándula localizada en el interior del cerebro, la cual regula una gran cantidad de procesos hormonales en el organismo, el folículo comienza a crecer y en su interior el óvulo, que es la célula sexual femenina, se desarrollará hasta alcanzar su madurez, estando presto una vez fuera del recinto folicular, para cumplir la tarea que le fuere encomendada: Unirse al espermatozoide masculino para lograr la preservación de la especie humana.

La Trompa de Falopio constituye el sitio adecuado para la fecundación del óvulo, y esto se logra, luego de la penetración en su interior de un espermatozoide, el cual es seleccionado entre millones de ellos , y que luego de un largo viaje que tiene como punto de partida el fondo de saco vaginal y como destino final , el tercio externo de esta estructura tubular, la cual actuará como incubadora , aportando el entorno necesario para la fusión de estas células dando origen al embrión, punto de partida de la vida, el cual buscará en el interior de la cavidad uterina alcanzar su desarrollo hasta el momento del nacimiento.

Si tomamos al azar cualquier célula del organismo y estudiamos su estructura genética, encontraremos 46 cromosomas y estos nos caracterizarán y nos diferenciará de los otros seres humanos; sin embargo en las células reproductivas (óvulo y espermatozoide) esto no se cumple, ya que ellas poseen la mitad de la carga genética (Células Haploides) con el fin de una vez fusionadas formen el nuevo ser con su carga genética completa.

La reproducción es un proceso maravilloso que no deja de sorprendernos; sin embargo existen circunstancias que hacen que no se cumpla adecuadamente, y es por ello, que observamos cada día con más frecuencia parejas con problemas para lograr descendencia. A pesar de las innovaciones científicas y de los aportes de la Medicina Reproductiva, los resultados de los diversos tratamientos que se ofrecen en las diferentes unidades de reproducción, no han dado los resultados que se desean , y que, en el mejor de los casos, están alrededor del 30% al 40% de éxito.

El primer bebé en el mundo obtenido por técnicas de reproducción asistida (Louise Brown 1978), fue obtenido mediante la extracción de un óvulo en un ciclo natural, es decir, sin la utilización de medicamentos para la estimulación del ovarios, muy probablemente por que para ese momento la industria farmacéutica no los había desarrollado, y en vista de los bajos resultados obtenidos, fue que se comienzan a utilizar diversos protocolos de tratamientos que tenían como objetivo manejar artificialmente el ciclo reproductivo de la mujer, y la obtención de una gran cantidad de ovocitos, para que así en el laboratorio de reproducción se lograran varios embriones para ser transferidos al útero en procura de lograr la gestación con una mayor probabilidad de éxito.

En los últimos tiempos, muchos autores han estado trabajando nuevamente en ciclos naturales, y parece que la tendencia cada día gana más adeptos, de hecho las clínicas de reproducción en el Oriente del mundo (China, Corea, Japón, Taiwán) trabajan bien con ciclos naturales o con ciclos de estimulación, con la utilización de muy poca cantidad de medicamentos, obteniendo así sólo la cantidad de óvulos necesarios para el tratamiento en cuestión.

El avance en las técnicas de laboratorio, el desarrollo de medios de cultivo, la posibilidad de mantener el embrión hasta etapas avanzadas de su evolución , han traído como consecuencia una optimización en el logro de la fertilización del ovocito, no necesitando tanta cantidad de embriones a transferir, para lograr embarazos; de hecho, en las ultimas publicaciones, han aparecido trabajos que demuestran que no es la cantidad de embriones transferidos lo que determina el éxito del tratamiento sino la calidad de los mismos.

Hace algunos años, al realizar la extracción de óvulos del ovario estimulado, en muchas ocasiones se obtenían ovocitos inmaduros que por lo general no lograban la fertilización debido a su inmadurez, y ovocitos post maduros, que resultaban mucho peor, ya que no se podía hacer nada con ellos, En estos momentos contamos con medios especiales para lograr la maduración, en condiciones de laboratorio de los mismos, logrando la madurez en 24 horas y alcanzando el estadio óptimo para lograr su fertilización; este método se ha venido aplicando en aquellas mujeres anovulatorias y, más específicamente, en las que presentan ovarios poliquísticos, que es una entidad patológica compleja en donde se combinan diferentes factores, tales como alteraciones endocrinas y sobrepeso dando, como resultado trastornos de la menstruación y, por consiguiente, esterilidad.

Este tipo de pacientes, hasta ahora, han sido tratadas en conjunto con Endocrinólogos, Nutrólogos y Especialistas en Fertilidad y, en muchas ocasiones, no se lograba la respuesta ovulatoria esperada (no se conseguía obtener óvulos) o se tenía una respuesta exagerada (hiperestimulación ovárica), que complicaba el tratamiento y, en algunos casos, ameritaba hospitalización debido a la gravedad del caso.

La extracción de ovocitos inmaduros en ciclo natural (sin estimulación medicamentosa) y el tratamiento de estos en el laboratorio sin la aplicación de esquemas de estimulación a las pacientes, propone un cambio de mentalidad, ya que todo lo que se ha venido haciendo en forma tradicional, hasta estos momentos, sufriría cambios y serían estas nuevas terapias las que se impondrían con mínimo riesgo para las pacientes y con muy buenas expectativas de obtener resultados positivos para embarazo.

Definitivamente, la reproducción asistida ha sufrido cambios los cuales han sido determinados, por un lado, por las fuertes presiones realizadas por los conceptos éticos, morales y religiosos que cada día hacen que las personas dedicadas a esta disciplina tengan en cuenta las opiniones que, aunque vayan en contra de la aplicación de estas terapias, no pueden dejarse de lado; esto aunado al desarrollo de los procedimientos de laboratorio que, como se comentó anteriormente, han optimizado los resultados en la obtención precisa de la cantidad de embriones a ser transferidos, minimizando la críopreservación de los mismos, que es uno de los puntos más criticados en estos tratamientos; así como también el advenimiento de la congelación exitosa de ovocitos, que es uno de los pasos de mayor significación dentro de estas técnicas y que, sin duda alguna, producirá cambios importantes en el futuro reproductivo de la mujer.

Como reflexión final ante todo lo anteriormente expuesto, pienso que la maduración in vitro de ovocitos, sobre todo obtenidos en ciclos naturales, sin uso de medicamentos, en conjunto de la posibilidad de su preservación, estoy seguro se convertirán en pilares fundamentales en las alternativas a ser ofrecidas por los Centros de Reproducción Humana a las parejas que allí acudan en búsqueda de las soluciones a sus problemas de subfertilidad.

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