Muhammad Yunus: Los pobres tienen derecho a un voto de confianza

El Grameen Bank surgió en 1976 en Bangladesh cuando el país estaba pasando por grandes dificultades económicas y se estancaba el poco crecimiento que había empezado en 1974, luego de su independencia. El contexto era desalentador: reinaba el caos, se extendía la hambruna y las diferencias sociales. En su puesto de profesor universitario, Muhammad Yunus se sentía frustrado sin saber qué hacer para ayudar: en el ámbito académico se hablaba de una inversión requerida de millones de dólares para impulsar la economía del país, pero Yunus percibió que, en las aldeas, la gente necesitaba muy poco dinero prestado para comenzar a desarrollarse.

Así que empezó negociaciones con un banco para que les dieran crédito a los productores individuales, pero la institución se negó con la excusa de que lo gastarían todo en bienes de primera necesidad y no serían capaces de reembolsarlo. Además los solicitantes no tenían garantías reales; para los bancos, el negocio era insignificante y no tenían ningún interés en él.

«Los bancos sólo prestan dinero a aquellos que pueden ofrecer avales, es decir a la gente que ya tiene recursos -explica Yunus-. Entonces la pobreza no tiene nada que ver con los recursos del país, sino que con las instituciones y políticas que han sido diseñadas no para dar iguales oportunidades, sino sólo para mantener el statu quo».

Luego de arduos meses de negociación aceptaron prestarles el dinero, teniendo a Yunus como garantía. Y el negocio funcionó. Los deudores comenzaron a pagar regularmente. Yunus decidió crear un banco independiente con la ayuda del gobierno, el Grameen Bank, institución que tiene 12.000 empleados y una clientela compuesta en el 94 por ciento por mujeres.

Las mujeres arriba

Según Yunus, dirigirse a las mujeres ha sido un modo de prevenir el mal uso de los créditos. El sexo femenino es mucho más cuidadoso respecto de cómo usarlos e invariablemente los utilizan en promover el bienestar de sus familiares. Las mujeres, sobre todo las de bajos recursos, son buenas administradoras de los ingresos económicos escasos. Tratan de asegurar que lo poco que tienen alcance para cubrir la mayor cantidad de necesidades domésticas. Cuando una mujer obtiene un crédito del Grameen, quiere asegurarse de poder pagar, así que lo invierte del mejor modo posible para mantener la línea de crédito abierta. Esa es la razón básica y elemental por la que el banco dejó de prestarles a los hombres para centrarse en las mujeres. No tiene nada que ver con religión, región o cultura; está más relacionado con un asunto de género que con otros factores.

Cómo funciona el modelo

En el modelo del Grameen Bank no existen avales ni garantías. Cada persona ingresa al sistema con otras cuatro que escoge especialmente; por lo general, estos miembros del grupo son personas a quienes conoce y con quienes se siente a gusto. Ese es el punto de partida, la motivación, el sentido de solidaridad, la conexión, ya que si una persona no devuelve el dinero, su compañero no recibirá el crédito. De este modo se beneficia el trabajo en equipo, se incentiva la unidad y la motivación social crece día a día.

Las personas invertirán ese dinero y se integrarán en la economía; sin embargo para lograr esto no basta solamente con prestar plata, sino que se deben crear condiciones para que toda la gente tenga oportunidades de integración. Es decir crear instituciones para que los pobres puedan sacar ventaja del crecimiento.

La práctica del Grameen Bank se apoya en la creencia de que todos los seres humanos están dotados de talentos ilimitados, pero la sociedad es la que no les da el apoyo que necesitan para explorar esas potencialidades que todo el mundo posee. Muchas personas se van de esta vida sin haber descubierto siquiera la mínima parte de lo que son capaces de hacer.

Yunus sostiene que es importante destacar que, para los hombres de negocios, los programas de microcréditos representan una valiosa oportunidad: pueden invertir y conservar el valor de la inversión, mientras se persigue un objetivo social muy poderoso. Se trata de una inversión, no de caridad. El microcrédito se basa en los principios de cualquier negocio.

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