Premio Nóbel de la Paz 2009 a Barack Obama

Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando.

Sorpresa habrá originado a muchos el que el Premio Nóbel de la Paz se le ha concedido al presidente de los Estados Unidos quien apenas ocho meses y medio que lleva en la Casa Blanca, el comité de los Nóbel considera que sus «extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos» merecen un galardón. No ha sido Obama el único presidente de EE.UU. en obtener el premio, pero nunca antes se le había concedido a alguien que llevara tan poco tiempo en el poder en 1919 lo logró el presidente, Woodrow Wilson, que lo recibió durante su mandato -antes lo había ganado Theodore Roosevelt, en 1906, y después, ya fuera de la Casa Blanca, lo obtuvo Jimmy Carter en 2002.

Tal como lo señala el mundo.es «Como presidente, Obama ha creado un nuevo clima en la política internacional. La diplomacia multilateral ha recuperado un puesto prioritario, con énfasis en el papel que pueden desempeñar la ONU y otras instituciones internacionales», explican los organizadores.

El galardón se anunció cuando aún eran las cinco de la madrugada en Washington. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, despertó al gobernante al enterarse por ‘e-mail’ de la noticia y éste, tan boquiabierto como todos, dijo sentirse «abrumado» por un éxito que seguramente no tenía previsto en su calendario.

Y no es para menos. En poco más de cuatro años, Obama ha pasado de ser prácticamente un desconocido a ocupar un escaño en el Senado, derrotar a la favorita Hillary Clinton en las primarias demócratas, derrotar a John McCain en las elecciones de noviembre y, finalmente, arrebatar el Nóbel a activistas rusos, disidentes chinos y otros aspirantes que parecían contar con más posibilidades que él. Una trayectoria triunfal sólo truncada el pasado viernes por el rotundo fracaso de la candidatura de Chicago 2016 en Copenhague.

Se señala que el primer presidente negro del Despacho Oval, ha dado paso a una nueva etapa en la que parece posible «un mundo libre de armas nucleares» liderado por una gran potencia que, por otro lado, «ahora juega un papel más constructivo para enfrentarse a los enormes desafíos del clima», según argumentan sin mencionar expresamente a su predecesor, George W. Bush.

A muchos le parece muy injusta la decisión, porque consideran que hay otros nominados que tienen méritos por sus acciones en pro de la Paz y que el presidente Obama simplemente en el corto período de su gestión ha manifestado pocos esfuerzos, que sin embargo el Comité lo considera determinantes y más consistentes de los que ha realizado la senadora colombiana Piedad Córdoba, mediadora con las FARC, o el primer ministro zimbabuense, Morgan Tsvangirai, quien consiguió arrancar al dictador Robert Mugabe un Gobierno de unidad tras meses de negociaciones. Pero el comité ha dejado a todos boquiabiertos con su decisión, que a diferencia de otros años, no parece basarse en hechos sino en palabras y buenas intenciones.

Podría decirse que el premio se debe a sus grandes discursos, como el dirigido a los musulmanes desde El Cairo el pasado junio, aunque de la mención a la desnuclearización se deduce que también han pesado las renacidas negociaciones con Irán y Corea del Norte o el acuerdo con Rusia para un futuro desarme.

Nada más conocerse la concesión del premio, la Red bullía con la ‘bomba’ informativa. Por ejemplo, en Twitter, el popular sitio de ‘microblogging’ o mensajes breves en tiempo real, los términos ‘Nobel Peace Prize’ y ‘Nobel Prize’ se colocaron en primera posición de lo más comentado del día en apenas siete minutos. Pasada una hora, ‘Nobel’ abría camino a ‘Obama’, que ocupaba tres de los cuatro primeros puestos del ranking.

ansa.it/ansalatina/ al respecto comenta, que Jefes de gobierno, presidentes y organismos internacionales se congratularon con la decisión y consideraron que alienta la tarea de incrementar el diálogo diplomático como vía para la resolución de los conflictos.

La decisión del Comité noruego fue recibida con sorpresa incluso por la Casa Blanca, que destacó el agradecimiento y la «humildad» de Obama.

El presidente del Comité Nóbel noruego, Thorbjoern Jagland, dijo que en la asignación del premio se dio gran importancia a los esfuerzos de Obama «por un mundo sin armas nucleares» y al nuevo «clima que creó en las relaciones internacionales».

«No estamos concediendo el premio por lo que pueda ocurrir en el futuro, sino por lo que ha hecho en el último año», dijo en una rueda de prensa, y auguró que «esto contribuya a lo que está intentando hacer».

Jagland destacó el viaje de Obama a El Cairo, en un intento de acercamiento al mundo musulmán, y la reanudación de las negociaciones para un acuerdo entre israelíes y palestinos.

El Comité subrayó la gestión de una «diplomacia multilateral» por parte de Obama y la ponderación del rol que cumplen instituciones internacionales como Naciones Unidas.

Asimismo, manifestó que Obama privilegia el «diálogo» y la negociación como instrumentos de resolución de conflictos.

«Gracias a la iniciativa de Obama Estados Unidos tiene un rol más constructivo en el desafío por el cambio climático», sostuvo el Comité.

El documento subrayó que «el diálogo y las negociaciones son preferidos como instrumentos para resolver los conflictos, incluso aquellos más complejos. La imagen de un mundo libre de las armas nucleares estimuló fuertemente el desarme y las negociaciones sobre el control de los armamentos».

El Comité destacó que rara vez «una persona como Obama capturó la atención del mundo y dio a su pueblo la esperanza de un futuro mejor».

El premio, que consiste en 1 millón de euros, una medalla y un diploma, será entregado el 10 de diciembre en Oslo, en el aniversario de la muerte del fundador, el industrial y filántropo sueco Alfred Nobel.

No obstante como lo destaca el país.com. el premio le llega a Obama cuando, dentro de Estados Unidos, empieza a cuestionarse seriamente el acierto de sus principales decisiones, tanto internacionales como domésticas, y cuando su popularidad, hoy ligeramente por encima del 50%, empieza a decrecer. Pasado el furor de las primeras horas, con toda probabilidad esta distinción será utilizada por sus rivales para acentuar las críticas sobre la pretendida vanidad de un personaje al que se acusa de que, a medida que crece como estrella mundial, se despega más de las preocupaciones del ciudadano común. Hasta tal punto, que el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, ya tuvo que responder a preguntas sobre si Obama había considerado la posibilidad de renunciar al galardón.

Tratando de anticiparse a todo eso, el Presidente ha declarado que no interpreta el Nóbel como un reconocimiento a sus propios logros sino como «una afirmación al liderazgo norteamericano». Precisamente de la pérdida de ese liderazgo le acusan sus críticos. El último ejemplo fue la derrota de la candidatura de Chicago para la celebración de los Juegos Olímpicos. Y, en áreas más delicadas, Obama es acusado por la oposición de abandonar a los aliados y no plantar cara a los enemigos.

Hay quienes opinan que Obama no ha hecho todavía nada para merecer este premio Nóbel. Sigue la guerra en Afganistán, el conflicto entre palestinos e israelíes(claro que este es irresoluble), la guerra en Sudán, los atropellos en la antigua Rodesia, las dictaduras en África la dictadura de los castro, el conflicto del Tíbet, el de Cachemira, el de los kurdos, las la teocracia en Irán, el régimen de Corea del norte, los problemas de Centro y Sudamérica. La falta en casi todos los países democráticos de la ética con respecto a la aprobación de leyes, normas y políticas en contra de la mayoría de las gentes y seguir sin dimitir y solo van a sus intereses partidistas o personales por creerse que las elecciones, les da derecho a todo, los sindicatos corruptos o amarillos(también en su país).En fin, que no ha resuelto nada importante. Sólo palabrería.

Lo cierto, que el Nóbel viene a ser como se señala, un instrumento más que se le concede a un hombre ya poderoso, para lidiar asuntos como el programa nuclear de Irán, la guerra de Afganistán, la retirada de Irak, el conflicto de Oriente Próximo, el desarrollo de África, la extensión pacífica de la democracia y la convivencia en términos de colaboración con otras potencias mundial, especialmente China.

Definitivamente, no cabe la menor duda que gran influencia tuvo en una visita histórica a Egipto, como Obama estrechó lazos con el Islam y aseguró en su aplaudido discurso a los países musulmanes que EE.UU. «no ha estado ni estará nunca en guerra con el Islam». Al mismo tiempo, defendió un Estado palestino y resaltó el sufrimiento judío. Obama, al que muchos afroamericanos comparan con Martin Luther King, también viajó a África y allí llamó al continente a luchar por la democracia y el progreso.

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