Profesores universitarios con dificultades para educar

Quienes sostienen la educación superior en Venezuela denuncian que las condiciones para trabajar no son las adecuadas, especialmente durante la pandemia.

Daniela L.

Pese a la crisis venezolana, agravada en el año 2020 por la pandemia por covid-19, cuatro universidades nacionales lograron en el mes de noviembre posicionarse entre las 100 mejores del QS Latin America Rankings. 

Las cuatro casas de estudio que figuran en el ranking son: Universidad Central de Venezuela (41), Universidad Simón Bolívar (49), Universidad de Los Andes (75) y Universidad Católica Andrés Bello (76).  La Universidad de Carabobo está ubicada en la posición 173.

 Aunque este anuncio representó gran orgullo para los venezolanos y especialmente para quienes conviven con estas instituciones, la adversidad que atraviesan los profesores universitarios hace cada vez más vulnerable este ambiente.

Por años, los docentes de educación superior reclaman al régimen actual socialista respeto a su sector, salarios dignos y condiciones adecuadas para formar al futuro del país. Nada de eso se cumple hasta el momento.

Día del Profesor Universitario

Cada 5 de diciembre desde el año 1958 se celebra el Día del Profesor Universitario en Venezuela. Esta fecha conmemora la aprobación de la Ley de Universidades por parte de la Junta de Gobierno que estuvo provisionalmente a cargo del país luego del desplazamiento de Marcos Pérez Jiménez.

El Proyecto de Monitoreo de Libertad Académica de Scholars at Risk  detalló un poco de esa situación en su más reciente informe. La institución incluyó a Venezuela en un grupo de naciones que amenazan a la libertad académica.

El informe

Aunque este monitoreo fue realizado en el año pasado, Scholars at Risk destacó que muchos de los factores que ponen en riesgo la educación en Venezuela se recrudecieron con la pandemia.

Venezuela puede ser el único país de la región cuyo sector de educación superior se ha enfrentado a tantas amenazas; incluidas las políticas legales y gubernamentales, persecución de profesores y estudiantes universitarios, y restricciones presupuestarias; por el tiempo que lleva”, destaca el documento.

El texto señala que las amenazas dentro de las instituciones y las dificultades para subsistir en el país llevaron a cerca de 50% de los profesores universitarios a emigrar.

Finalmente, la institución manifestó su preocupación por la crisis venezolana. Agregó que la situación no solo tendrá un impacto devastador en el sector universitario, sino también en otras áreas fundamentales de la sociedad.

Salarios de hambre

En el año 2020, los sectores que más han protestado en rechazo a los bajos salarios son los de la educación y salud. Ambos le han hecho frente a la pandemia sin los recursos necesarios para cumplir sus labores ni sueldos dignos para sus trabajadores.

El pasado 1° de noviembre ocurrió un aumento del salario mínimo de facto que, ante la hiperinflación y la influencia del dólar Venezuela, ya se ha devaluado. El sueldo de los venezolanos subió de 400.000 a 1.200.000 bolívares, un monto que actualmente equivale a 1,10 dólares, según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.

Luego de que el incremento no anunciado se hizo más evidente ante la población, los profesores universitarios rechazaron categóricamente la medida impuesta por el actual régimen.

Presupuesto insuficiente

El Ministerio de Educación anunció en octubre el presupuesto anual para las universidades en Venezuela. Sin embargo, equivale únicamente a 3% de lo solicitado.

A la Universidad Simón Bolívar solo le fue aprobado 0,4 % de lo solicitado. La situación en la Universidad Central de Venezuela es similar, a esta casa de estudio le asignaron 2,27% del presupuesto que pidieron.

El problema se repite y se intensifica en la Universidad de Carabobo, un lugar donde urgen trabajos de mantenimiento y se debe impermeabilizar toda la institución.

El difícil panorama de los profesores universitarios en Venezuela reafirma las preocupaciones de la institución Scholars at Risk sobre el impacto que tendrá la crisis en el desarrollo de la educación superior nacional.

Además, en el dicho informe publicado por Scholars at Risk (SAR) se muestra preocupación por la libertad académica en diversos países del mundo, entre los que destaca Venezuela con universidades que padecen una severa asfixia presupuestaria por parte del Estado que afecta, entre otras cosas, la investigación científica.

El capítulo venezolano, realizado gracias a una alianza de SAR con Aula Abierta y el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes, también refleja cómo los docentes devengan salarios por debajo de los 6 dólares mensuales, lo que los introduce en la pobreza extrema, según los parámetros internacionales de las Naciones Unidas.

En resumen, el informe determina cuatro factores principales que han provocado el declive de la educación superior en Venezuela: la asfixia presupuestaria; acciones gubernamentales que obstaculizan la realización de elecciones universitarias y violan la libertad académica; ataques violentos y coercitivos miembros de la comunidad universitaria; además, la disminución de la investigación científica, principalmente por falta de presupuesto, así como la migración de personal calificado

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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