Proverbios, Modismos y Refranes (IV)

Lo que se ha de ver, no se porfía.
Coges el rábano por las hojas.
De la calumnia, queda la duda.
Hombre prevenido, vale por dos.
Una mala res, echa a perder un rebaño entero.
Qué tártaro vale Pedro.
Acabará, su merced.
Estás como bucare en Semana Santa. (Floreado)
El que pobre nace y su sino es niguatero, si le sacan la nigua le queda el agujero.
Entre cielo y tierra no hay nada oculto.
Si te lo cuento, lloras.
De raza le viene al galgo, el ser rabilargo.
Cuando hagas el bien, no mires a quien.
Con esa frasecita, me estás engañando.
Pareces un erizo.
De esperanzas vive el pobre.
Con versos, no se va al mercado.
Me has visto la oreja blanca. (O bien: la oreja negra)
Pareces mono con huevo. (O bien: Como mono jugando con huevo)
Fue peor el remedio, que la enfermedad.
¡Qué cuchillo tan cortón!
Estás como chingo, por oler.
Mi casa y mi hogaza.
Salí de Guatemala, para entrar en guatepeor.
El que se casa, quiere casa.
Lo que no mata, engorda.
Lo mismo es chicha, que limonada.
Estás matando moscas.
Comerás arepas, si en el cielo hay pilanderas.
En el pleito de los burros, pierden los pollinos.
Cuando en el cielo hacen sancocho, hasta los curas beben caldo.
Esa leche tiene agua.
Se perdieron esos caramelos.
La que va de ayer a hoy.
Cuando la puerca lava, el sol se enturbia.
De día, beata y de noche, gata.
Muchas manos en una plata, causan arrebato.
Para la leche que dan sus vacas, que se la mame el becerro.
Pájaro sin alpiste, no canta.
La mula cuando no patea, recula.
Cada barco que aguante su vela.
Porque te quiero, te aporreo.
Tanto miedo y tan poca vergüenza.
No es tan fiero el tigre, como lo pintan.
Te volteaste como hoja del caimito.
Te regaste como verdolaga.
Lo que fuere, sonará.
Siempre hace el necio al fin, lo que el cuerdo al principio.
Ojalà, no es lo mismo que pegar botones.
Estás llevando más sol que una teja.
Más hacen los de afuera, que los de adentro.
Claridad en la calle y oscuridad en la casa.
Estás como chivo en patio de mosaico.
A mi no me la ha hecho perro, que no me la haya pagado.
Entre santo y santa, pared de calicanto.
A palabras necias, oídos sordos.
El día de pagar, ninguno es tramposo.
Todo el mundo sabe, dónde le aprieta el zapato.
Eres cerrado, como casco de mula.
Eres templado, como cuero de furruco.
Como sortija en rabo de perro.
Ignoro peso y contenido.
Juegos de mano, juegos de villano.
Cierro mi libro, con agua y arena.
Mordí un guardabrisa. (O un parabrisas)
A otro perro con ese hueso.
No sabes con cuántas hojas se hace una hallaca.
Estás sacando bejuco.
Tan derecho, que entuertas.
Del agua perdida, alguna cogida.
Te pareces al lagartijo, que lo que hace con la cabeza, lo desbarata con el rabo.
La fortuna de la fea, la bonita la desea.
No quiero medias, ni en los pies.
Nadie sabe el mal de que va a morir.
La misma barca atravesando el rió.
Nadie se muere la víspera.
Eres una tapara encabullada.
Buscando trabajo y rogando a Dios no encontrar.
Hablas más que un recién llegado.
Eso dicen en san Mateo.
Te mando una entre otra, por si no te llega una, te llega la otra.
Mucho dulce, empalaga.
Para saber cómo es una persona, hay que vivir con ella.
Querer, es poder.
Pides más que un ánima bendita.
Matrimonio y mortaja, del cielo baja.
Eso es como quitarle tres patas a una mesa.
Estamos como el Sol y la Luna, nunca nos encontramos.
No se deja dar un puyazo en el ojo.
De los tres, los dos mejores.
Por fortuna, que el cuchillo no cortaba.
Báñate, con los siete cariaquitos.
Estás colgado, como dominico en cuerda.
Vas a brincar, como sapo en tabla.
Te gusta, como el sapo, que lo tiren al agua para no ahogarse.
Estamos en el sueño de las siete vacas flacas.
La constancia vence, lo que la dicha no alcanza.
Que la rueda de la fortuna, te atropelle.
Están los fuegos a quemarropa.
¡Vete con tu música, a otra parte!
Mientras más amistad, más consideración.
He trabajado como un negro.
Las simpatías son mutuas.
Estás en la boca de la tapara.
Yo no nací en mes.
Pareces que no quiebras un plato, pero quiebras el guacal.
¡Al agua, pato!
En la confianza, está el peligro.
Por las buenas, se sacan los cimarrones del monte.
El hambre repartida entre muchos, les toca menos.
Cógete la burra por el entierro.
Entre puntada y puntada, cabe una vieja acostada.
Todos los días, no se besan a las bonitas.
No quedó títere con gorra.
Todo se volvió sal y agua.
El que paga lo que debe, sabe lo que le queda. (O bien: El que paga lo que debe, a pedir se queda)
No creas en canto de pavita.
¡Chupa y déjame el cabo!
Después de ojo sacado, no vale santa Lucía.
¡Si no encuentro a´ño Menelao, me llevo este raspao!
Ni los dedos de la mano son iguales.
Eso es bala fría.
Ellos son blancos y ellos se entienden.
Entre bobos anda el juego y la capa no aparece.
El que va a dar, no pregunta.
Al pan, pan; y al vino, vino.
Los reales se hicieron para contarse.
Zapatero: ¡A tu zapato!
Son nones y no llegan a tres.
Eres mi paño de lágrimas.
Al sol que más alumbra, a ese me le arrimo yo. (Un político)
Le debes a las once mil vírgenes y a cada santo, una vela.
Más largo que real y medio de tripas.
Me extrañan esos amapuches.
Al que tiene se le adula, para que afloje la mascada.
Lo demás son puras conchas de ajo.
No me anoto en rifas, ni me retrato en grupos.
Al saber lo llaman suerte.
Bailas más que un trompo.
Cuatro ojos, ven más que dos.
El muerto tiene dolientes.
El que halla un cadáver más, ¿qué le importa al mundo?
El que viene detrás, que arree.
¡Jesús te reviente a patadas!
Lo que fue y no es, es lo mismo que si no hubiera sido.
El enamorado bobo, con agua se desayuna y se va para su casa, sin esperanza ninguna.
¡Chúpate esa y vuelve por otra!
Te veo con un zamuro de prendedor.
Estás muy sucio para ir al entierro.
Se me van las voces, como guitarrón viejo.
El que tiene frío, que busque su cobija.
No quito ni pongo, ni aprendo ni enseño.
Por una Helena, ardió Troya.
Soy un hombre de pelo en pecho.
Uno sabe donde nace, pero no donde se muere.
No pretendas escarbar, como gallina en basurero.
El ojo de Dios, os ve.
Todos para uno y uno para todos.
Hasta los árboles del monte tienen su separación: unos sirven para leña y otros para hacer carbón.
Ayunando las vigilias.
Me montaste en la burra.

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