¿Qué son los organismos modificados genéticamente?

Todas las células de los seres vivos contienen la información genética en los cromosomas. Los cromosomas están formados por moléculas de ADN las cuales están formadas a su vez por bases o unidades de información genética.

Cada gen está formado por un número variable de estas unidades. Los genes determinan, por medio de un complejo código, las características de cada organismo.

El ser humano tiene un código genético, mientras que la lechuga, por ejemplo, tiene otro. Además, dentro de una misma especie, existen variaciones en el código genético de unos individuos a otros.

Mediante las técnicas de Ingeniería Genética actuales, se puede introducir un gen de un organismo en otro, incluso aunque sean de diferentes especies. Por ejemplo, es posible transferir a una lechuga un gen proveniente de un escorpión. A esto se le llama Manipulación Genética.

Con esta técnica pueden modificarse las características fisiológicas del organismo tratado. Sería posible, por ejemplo, que una lechuga a la que se ha añadido determinado gen procedente del escorpión, produzca veneno de escorpión. El organismo creado de esta forma recibe el nombre de Organismo Modificado Genéticamente, o más coloquialmente Transgénico.

Sobre la manipulación genética de los alimentos: más vale prevenir que curar.

Este texto expone brevemente las razones por las que diferentes sectores de la sociedad, (científicos, consumidores, ecologistas, sindicalistas, agricultores…), creemos que los alimentos obtenidos por manipulación genética hoy por hoy están muy lejos de ser seguros. Alimentos obtenidos por manipulación genética son:

(A) los organismos que se pueden utilizar como alimento y que han sido sometidos a ingeniería genética, (por ejemplo, plantas manipuladas genéticamente que se cosechan), (B) alimentos que contienen un ingrediente o aditivo derivado de un organismo sometido a ingeniería genética, o
(C) alimentos que se han producido utilizando un producto auxiliar para el procesamiento, (por ejemplo, enzimas) creado por medio de la ingeniería genética. Aunque sea menos preciso, resulta habitual referirse a este tipo de sustancias como alimentos transgénicos o alimentos recombinantes.

Para la introducción de genes foráneos en la planta o en el animal comestibles es necesario utilizar como herramienta lo que en ingeniería genética se llama un vector de transformación: «parásitos genéticos» como plásmidos y virus, a menudo inductores de tumores y otras enfermedades como sarcomas, leucemias… Aunque normalmente estos vectores se «mutilan» en el laboratorio para eliminar sus propiedades patógenas, se ha descrito la habilidad de estos vectores mutilados para reactivarse, pudiendo generar nuevos patógenos. Además, estos vectores llevan genes marcadores que confieren resistencia a antibióticos como la kanamicina, (gen presente en el tomate transgénico de Calgene), o la ampicilina, (gen presente en el maíz transgénico de Novartis), resistencias que se pueden incorporar a las poblaciones bacterianas, (de nuestros intestinos, del agua o del suelo). La aparición de más cepas bacterianas patógenas resistentes a antibióticos, (un problema sobre el que la OMS no deja de alertar en los últimos años), constituye un peligro para la salud pública imposible de ignorar o minimizar.

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