Tercerización, Outsourcing = Contrato a Terceros

Contratos a Terceros es una nueva expresión legal creada por el Gobierno para indicar, quiénes son trabajadores contratados por una empresa que, a su vez, contrata con la empresa principal o contratante. Figura que se presenta en la Electricidad de Caracas, CANTV, PDVSA, SIDOR y otras del Estado. Igualmente es practicada en muchas industrias del sector privado. Simplemente, es contratación de recursos humanos a través de una compañía que ofrece estos servicios.

En la década de los 80, vino disfrazada de Outsurcing de la mano de algunos gurús gringos; sin embargo, en Venezuela esta figura es conocida desde las petroleras radicadas en el país, siempre relacionada con Sistema de Vigilancia y Seguridad, Jardinerías, Concesionarios de comedores industriales, Mantenimiento y Limpieza. Las empresas contrataban a terceros para desempañar estos tipos de oficios, lo que le facilitaba el ahorro y recorte de mano de obra. Igualmente llamados intermediarios.

El personal es supervisado por el contratista del servicio respectivo; el mismo se encarga de prestaciones sociales, equipos de seguridad, disciplina y seguridad social. Las empresas contratantes, no tienen ningún tipo de relaciones con estos trabajadores; tampoco gozaban del Contrato Colectivo ni otros beneficios que otorgaba la empresa contratante a sus trabajadores legítimos. Esta nueva modalidad se ha hecho muy popular, por lo que algunas empresas, la aplican en forma indiscriminada.

La Ley del Trabajo vigente, algunos artículos condicionan la contratación de terceros, a objeto que no se generalice esta práctica y se explote el trabajador de manera inescrupulosa. Relacionado con las actividades conexas, inherentes, similares con el beneficiario de la obra o el contratante e los servicios.

EL GOBIERNO TIENE, ENTRE CEJA Y CEJA, APODERARSE DE LAS EMPRESAS DE MAYOR CAPITAL Y RAIGAMBRE SOCIAL EN VENEZUELA Y NO LE IMPORTA SI SON DE CAPITAL EXTRANJERO O NACIONAL. QUIERE CONVERTIRSE EN UN PODER OMNÍMODO.

Este introito es interesante para encaminar al lector, sobre los riesgos que, en un futuro, están expuestos aquellos contratantes, que no sólo contratan a personal con trabajos similares, conexos o inherentes, sino que lo hacen bajo el mismo techo de la industria, fábrica o empresa. Ya las autoridades del Trabajo se han dado cuenta, de que esta modalidad no es muy sana.

Por ello, piensa poner en orden las empresas del Estado, despidiendo o llevando a su nómina, a los trabajadores de las contratistas. Los ejemplos más recientes fueron la Electricidad de Caracas y la CANTV; absorbieron a toda esa masa laboral, dispersa en contratos individuales, pequeñas empresas y subcontratistas.

SIDOR, para tratar de resolver el conflicto devenido de una discusión de Contratación Colectiva, anuncia la renacionalización de la acería, con un capital mayoritario argentino, y con el anuncio, notificar a los trabajadores contratantes, no protegidos directamente por SIDOR, que en su totalidad serán sidoristas, que suman más de 14 mil expectantes, desde el mismo momento de la firma del Contrato Colectivo; asunto que no se ha resuelto y el conflicto sigue, pese a los anuncios demagógicos del Gobierno Nacional.

Puesta en orden esta situación, el Gobierno va imponer una rigurosa supervisión- intervención, en aquellas empresas privadas, que tengan vigentes esta modalidad y puedan ser objeto de multas, retardos en Cadivi, sindicatos paralelos, visitas de Seniat, Omdecu, Indecu, de manera de acoquinarlas en extremo y arrodillarla, para luego nacionalizarla. Ese es el objeto del régimen comunista o del Nuevo Socialismo.

Estando pendiente la revisión de la Ley Orgánica del Trabajo, no duden, que entre sus modificaciones, estarán las Prestaciones Sociales y los trabajos similares, conexos o inherentes, muchos más rígido y pecuniario, para cargarle más imposiciones al patrono privado. Además, por supuesto, la reducción de la jornada laboral a 36 horas.

De allí, que en los actuales momentos, tenemos una nueva amenaza sobre los empresarios venezolanos, que deben tomar nota de las expectativas del Régimen, aclarar todo el panorama relacionado con su personal y la mano de obra, contratada a terceros, que no sean afines, conexas o similares, con los trabajos, oficios o profesiones, principalmente, si estas se ejecutan bajo el mismo techo de la industria contratante. Exceptuando, por supuesto, la de jardinerías, vigilancia, limpieza y concesionarios de comedores industriales, que –seguramente- no tienen nada que ver con los trabajos que se ejecutan en la empresa contratante.

El Contrato de Sidor, por fin ha sido firmado. En el se contemplan entre otras mejoras, las siguientes: Bs.F. 33 de aumento diarios a la firma, 120 días de utilidad, más de 60 días de vacaciones, HCM e incorporación a la nómina de más de 14 mil trabajadores, que bajo la modalidad de tercerización, trabajaban para la empresa en forma indirecta y, desde hoy, gozarán de los mismos beneficios, al de los empleados fijos de la industria del acero. Diez mil de estos, con problemas, todos no podrán ser absorbidos por la acería, luego de la promesa que todos pertenecerían a la empresa. Cosas de la inestabilidad mental del Presidente.

Pero no todo es alegría entre los trabajadores accionista tipo B. El Régimen, en su alocada carrera de capitalizar al Estado, parece querer adueñarse de esas acciones, lo que ha puesto a los trabajadores en alerta amarilla. Aprovechando el bajo precio que tienen en los momentos, el Gobierno ofrece comprarlas al menor precio posible, valor de gallina flaca. Los trabajadores están a la espera de una repuesta definitiva y tomar cartas en el asunto.

Se espera, por lo tanto, otro conflicto mucho mayor que el anterior, causado por la firma del Contrato Colectivo. Definitivamente, este asunto toca directamente el bolsillo del trabajador y, que al ver la jugada especulativa del Gobierno, no va permitir que los capitostes del Régimen se salgan con la suya y lo dejen como la guayabera.

Anteriormente, en otro articulo para este medio, el cual titulamos “2008 año conflictivo e inflacionario”, pocos meses después, la razón ha estado de nuestra parte. Pero, no son conflictos naturales, sino creados por el Régimen, por querer aprovechar el momento y pescar en río revuelto.

Seguramente el lector se habrá dado cuenta, que las Empresas Polar han optado por una publicidad institucional, dedicada -más que a todo- a sus trabajadores jubilados, labor social y deportiva de la organización, con la idea de crear una matriz de opinión favorable entre el conglomerado nacional. A nadie se le escapa que el Presidente, quiere ponerle la mano a ese importante grupo fabril; lo tiene entre ceja y ceja. No descansará hasta ver cristalizado su macabra idea.

A la empresa, se la mantiene vigilada y en constante acoso del Seniat, Indecu, la G.N., Omdecu y otros entes gubernamentales, con el objeto de conseguirle irregularidades y someterla por cansancio. No la dejan trabajar normalmente. Sus trabajadores están a la expectativa. Recientemente fueron suspendidas por la GN las actividades operativas de la Planta Polar en la Región Capital.

La misma intención la vemos con las clínicas privadas. Chávez, al ver el fracaso de los hospitales, Seguro Social, Barrio Adentro y todo lo relacionado con la medicina cubana, no tiene otra alternativa que buscar la nacionalización de la prestación privada de los servicios médicos. Sus mandaderos están observando desde cerca, la operatividad de La Floresta, El Ávila, Centro Docente La Trinidad y, por si fuera poco, el Hospital de Clínicas Caracas, nada menos. Esas están en la mira.

Todos vemos cómo están las clínicas privadas, cómo un servicio de emergencia. Es notable como personas hasta los de más escasos recursos, acuden a estos servicios en busca de la salud, dado el colapso de los hospitales y ambulatorios, dependiente del Ministerio de Salud. Las colas en espera de esta ayuda son notables; no importa el sacrificio que hagan, si es lo mejor para sus enfermos.

Esto lo sabe Chávez y, de allí, todo el desarrollo de este maquiavélico plan, debe estar listo para antes de las elecciones de noviembre; de allí, el desespero de nacionalizar y de hacer más elocuente su poder, a como de lugar, todo lo que se presente a simple vista a paso de vencedores.

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